Pronto seremos 3

He estado guardando esta noticia por un par de meses y poder compartirla me hace sentir como la película “libreeee soy, libreeee soy” ;). Y es que después de tantos años blogueando y de tener este espacio en el que comparto con tantas personas, me he acostumbrado, de cierta manera, a crecer, cambiar, moverme y compartir cada cosa que pasa con mis lectores.

He de confesarles que hubiéramos querido disfrutar esta etapa en otras circunstancias pero, como todos en nuestro país, estamos pasando por una situación muy difícil. Quizás ahora comprenderán por qué no he publicado nuevos artículos como de costumbre ni mucho contenido en mis redes sociales. No es momento para ello. Además, ahora también entenderán las razones por las que no me han visto en alguna marcha o plantón junto al princeso durante este complicado mes. En este sentido decidimos cuidar el embarazo por sobre todas las cosas, aunque estemos desde nuestros espacios y grupos de personas apoyando esta justa lucha de todo el pueblo de Nicaragua.

Si tenés al menos un año siguiendo este blog, sabrás que en mayo del año pasado, tras un viaje a Cuba, el princeso y yo nos comprometimos. Unos meses después, el 30 de Septiembre, dimos oficialmente el sí y un par de meses más tarde decidimos que sí queríamos tener hijos.

¿Por qué digo que decidimos? A ver, sé que para muchas personas esto es un hecho: nada de qué hablar y saben de entrada que los hijos e hijas vienen sí o sí. En nuestro caso no eran tan así. Y desde antes de casarnos o siquiera comprometernos, me debatía internamente si esa era la vida que yo quería, si traer un bebé a este mundo y ser mamá era para mí o no.

Después de mucho pensarlo, considerarlo, platicarlo y debatirlo, por ahí de noviembre compartí en este post que comenzaríamos a planificar para tener un bebé. Desde ese momento se llamó Ela-bébé… la razón principal es que mi mamá insistía en que la única manera en que quizá (ojo, quizá) cuidaría de vez en cuando (nada de todos los días) un bebé, es si era una niña. Y ahí estábamos todos esperando que fuera niña.

Pues ahora este bebé está por llegar. Y no será una Ela-bebé, sino más bien un Elo-bebé. O un “Elo-tito”, como el princeso lo ha llegado a llamar. ¿Y mi mamá? ¿Ahora qué hacemos? Dice ella que se rifará a cuidar si la dejamos vestir al niño como niña, ¿qué me decís a eso?

Cómo nos dimos cuenta

Fue el 20 de marzo y aunque se supone que uno está planificando (¿o no planificando? ¿cómo es?) fue una completa sorpresa. Ya se lo había escuchado decir a varias mujeres pero, claro, uno nunca cree que le va a pasar: “¡al mes estaba embarazada y no me lo esperaba!” Literalmente, eso nos pasó.

Ese día, por la mañana, como todas las mañanas, me fui temprano al gimnasio. Quienes me siguen por Instagram saben que es muy raro que falte y que suelo entrenar IN-TEN-SO. Pues al margen de la rutina regular, el entrenador decidió cerrar con broche de oro: una serie de 100 Burpees que casi me matan.

Una horas después, en la oficina, los famosos Burpees me pasarían la cuenta (de eso no me enteraría hasta un mes después) con un fuerte –muy fuerte- dolor de vientre. Si sos mujer, ya sabés lo primero que uno piensa. Pero este dolor no era normal, era mucho más intenso.

Se lo comenté al princeso y él le escribió a María Elena, nuestra doctora. Ella nos mandó a la farmacia con la indicación de comprar unas pastillas para el dolor y una prueba de embarazo. Nos pidió que en cuanto tuviéramos los resultados le escribiéramos. En mi cabeza pensé: es demasiado pronto, seguramente no es más que una medida para descartar.

Me tomé la pastilla, me hice la prueba que estaba segura saldría negativa y casi me da un infarto cuanto aquellas dos rayitas se pusieron rojas a los segundos. Sí, estábamos embarazados. Dos horas más tarde estaba teniendo mi primer ultrasonido donde oficialmente se miraba “algo”adentro.

Recuerdo también que ese día tenía un evento a las 6:00 pm en el CCNN. Era el Panel “Protagonistas 2018 – Emprendedoras Transformando la Sociedad”,en el que Sara Lila, Gabriela Narvaez y yo seríamos entrevistadas por Eveling Lambert, para celebrar el Día Internacional de la Mujer.

Yo estaba ahí, pero no estaba ahí. Intentaba lo mejor posible concentrarme en estar presente, las preguntas y la conversación, pero mi mente no dejaba de divagar e irse hacia aquella prueba de embarazo. Tenía 9 meses para prepararme, cuando yo esperaba tener al menos un año.

Esa misma noche llevamos a mi mamá a cenar para darle la buena nueva. Chistosamente, antes de que eso pasara, al salir del evento, mi amiga Sara Lila me dijo en secreto “¿estás embarazada?” y yo le dije “¿pero cómo sabés?”

De cambios, síntomas, achaques y ejercicios

Sé que ésta es una de las preguntas de cajón: ¿Cómo te has sentido?

Debo decir que, en general, he corrido con muchísima suerte. Ahora que estoy en el 2do trimestre puedo certificar el famoso dicho de que en este etapa te sentís como súper mujer. Bueno, quizá eso sea un tanto exagerado, pero habiendo pasado el primer trimestre e imaginando el último, puedo entender porque el 2do se ve tan maravilloso.

El mayor problema que tuve los primeros tres meses fue el sueño. Un sueño serio, fuerte, constante, que nunca se iba. Lo único que quería hacer era dormir. Tengo la bendición de trabajar por mi cuenta y de tener la libertad de trabajar (o irme a dormir) cuando mejor me parezca.

Confieso que durante varios días luché conmigo misma –y mi sueño-, llegando diario a la oficina, solo para ser la persona más improductiva del mundo y quedarme dormida en el escritorio. Después de un tiempo, decidí que si igual no estaba logrando mucho en la oficina, mejor me quedaba en la casa. Y de esta manera, un día por acá y un día por allá, mi cama fue mi compañera.

Quizá sea difícil de entender y muchos estarán pensando “qué dichosa”, pero a mí me traumaba la idea de pasar 9 meses de mi vida prácticamente sin trabajar y por eso hacía hasta lo imposible por asistir… aunque fuera a hacer la mueca. Me autoterapeaba con frases como “¿cómo hacen otras mujeres?”, “el resto sí tiene que ir a su trabajo”, “no seás débil,  aguantá”, “millones de mujeres pasan por este sueño cada año y trabajan”.

Y básicamente mi lógica era que aprovechar mis circunstancias de poder trabajar en el lugar y momento que fuera, era de cierta forma injusto y hasta de débiles, porque la mayoría de mujeres igual lo lograban. Un día, hablando con mi mamá me dijo “…dejate de culpas tontas y andá dormí”. Yo le hice caso y comencé a ser más fácil con mi embarazo.

Fuera del sueño, todo ha seguido prácticamente igual. No me puedo quejar de achaques, ascos, olores, vómitos (más que una sola vez), antojos excesivos, ni ninguno de los otros síntomas que la mayoría de mujeres pasan.

Claro, considerando que aun me quedan unas 2/3 partes del camino, no canto victoria. Sobre todo porque sé que el último trimestre será el más duro.

Mi rutina sigue prácticamente igual. Continúo despertándome a las 4:40am y yendo al gimnasio a las 5:20am. Claro, no entreno ni el mismo tiempo, ni con la misma intensidad. Sé que mi doctora preferiría si yo no hiciera pesas y siguiera su recomendación de caminar o nadar, pero ¿qué puedo decir? Para mí caminar no es hacer ejercicio, cuando estoy acostumbrada a hacer mucho más que eso. Si estás leyendo esto, doc, por fa no me regañés la próxima vez que me veás :(. Realmente te agradecemos un millón todos los detalles en recomendaciones y seguimiento de nuestro embarazo… incluyendo las 1000 preguntas que te hace el princeso en el grupo de Whatspp que decidió crear.

Sé que siempre hay quienes se preocupan por este tema del ejercicio y, de verdad, soy súper responsable con estas cosas y como toda nerda me informo, leo y me preparo mucho. Cuando me di cuenta que estaba embarazada, comencé a leer y ver videos y tutoriales sobre este tema, de personas expertas en salud.

Para no entrar mucho en detalle –y porque además no pretendo ser experta en esto-: básicamente si estás acostumbrada a hacer ejercicios, es perfectamente sano y hasta recomendable que continués haciéndolo…. con algunos cuidado. En mi caso, que corro y hago pesas:

  1. Restrinjo mi tiempo en el gimnasio a una hora, en lugar de la hora y media, o a veces hasta 2, que hacía antes.
  2. No corro a la misma velocidad, por lo que los 5K acostumbrados me pueden tomar unos 45 minutos, en lugar de media hora.
  3. En general, sigo la misma rutina de pesas que mis amigas, pero me enfoco en levantar menos peso (nada que sea un esfuerzo grande) y aumentar las repeticiones.
  4. Monitoreo mi ritmo cardíaco constantemente para que no suba de 140. Especialmente cuando estoy corriendo y si veo que va para arriba, le bajo un poquito y luego le vuelvo a subir. Esto lo hago a través de mi FitBit.
  5. Y, claro, hay ciertos ejercicios que simplemente no hago, ni haré mientras esté embarazada. Amo saltar la cuerda, por ejemplo,y es algo que dejé ir.

El plan es continuar haciendo ejercicios hasta el final. Ya veremos cómo se desarrollan las cosas.

Cómo nos estamos preparando

Como te conté en este post de noviembre y este post de enero, la preparación es algo que comenzamos desde antes de salir embarazados. Es parte de ser personas financieramente responsables.

Desde lo último que compartí a comienzos de año, los pasos que hemos dado son:

  1. Contratamos un Plan de Seguro Médico privado para ambos. Esta parte es curioso porque pocas personas lo hacen y porque quienes lo hacen, normalmente aseguran solo a la mujer. Nosotros tomamos un plan que nos cubriera a los dos porque, ¿qué pasa si el princeso se enferma? Los gastos médicos van mucho más allá que un embarazo.
  2. Tomamos el plan de Maternidad del Hospital Vivian Pellas. Dado que debíamos esperar al menos un año para que el Seguro Médico cubriera el parto (y al mes siguiente nosotros estábamos embarazados), teníamos claro que el parto iba por nuestra cuenta. Así que en cuanto supimos, contratamos el plan de Maternidad, que básicamente te permite pagar anticipadamente y en cuotas por el gasto que implicará el parto. Claro, esto no incluye a los doctores, y es algo para lo que tenemos los próximos meses para ahorrar.

Algo bien importante que se debe hacer al planificar un bebé es incrementar –o empezar, si no lo has hecho- tu fondo de emergencia. Si ese colchón es importante en cualquier circunstancia, para una persona o para una pareja, cuando viene un nuevo integrante a la familia, se vuelve vital.

Me gustaría poder decir que vamos viento en popa con esta parte del plan, pero lamentablemente no es así. No es ningún secreto que muchos negocios han sido afectados en el último mes y medio, y nosotros no hemos sido la excepción. Esto ha provocado que nuestra capacidad de ahorro (y también de gasto) disminuya significativamente y que no estemos donde nos gustaría en este sentido.

Esperemos ver un cambio pronto y, en cuanto lo haga, incrementar este importante fondo.

Claro, los números

Y como este blog es de finanzas, por supuesto que esta parte no puede faltar, ¿cierto? Como con todo lo demás, me he dedicado a llevar un control y registro exacto y detallado de cada salida de dinero.

Cuando tomamos la decisión de tener un bebé agregué una pestaña adicional a mi formato anual de presupuesto. En ella voy agregando cada gastito o gastote que hacemos relacionado al embarazo.

Obviamente, esto comienza desde antes de salir embarazados, pues las visitas al doctor, exámenes y vitaminas que debemos tomar son precisamente para prepararnos.

Ya en este post que escribí en enero, cuando apenas hacíamos las primeras movidas, compartí cuánto y en qué habíamos gastado. En la tabla a continuación podés ver los gastos de los siguientes meses, desde febrero hasta mayo.

A medida que los meses vayan pasando y yo vaya compartiendo información personal y/o financiera al respecto, iré también actualizando esta tabla. ¿Por qué lo hago? Porque sé que muchas parejas quisieran tener a la mano este tipo de información para prepararse mejor y son raras las personas que registran los gastos para luego compartir.

Obviamente cada caso y cada embarazo es diferente, por lo que no necesariamente los gastos van a ser igualitos. Pero al menos tener una guía  para presupuestar ayuda a planificar mejor.

Lo que se viene

Uffff, ¡cuánto se viene! Esto apenas está que empieza y estoy clara que nuestras vidas darán un giro significativo para cuando este bebé nazca. Pero incluso en estos 6 meses que nos quedan de preparación, falta mucho por hacer.

Como habrás notado en la lista de gastos, realmente no hemos comprado nada para la venida del nuevo integrante. Probablemente de aquí a un mes comience YO por comprar ropa donde mi nuevo cuerpo quepa (jajaja), y por supuesto, todo lo que debemos adquirir para el bebé. Ya estaré compartiendo al respecto en posts posteriores.

Finalmente, te quiero pedir un poco de paciencia con respecto a lo que escribo. Al igual que me sucedió el año pasado cuando me casé y escribí una serie de artículos sobre la preparación (y el gasto/ahorro) para la boda, podés esperar algo similar con este Elo-Tito.

Ya unas cuantas mujeres (y un hombre también) que me siguen por Instagram y que da la casualidad están embarazadas, me dijeron que esperaban posts al respecto y así será. La llegada de un bebé cambia tu vida completamente: a nivel emocional, de pareja, de hábitos…y ni se diga, financiera. La nuestra no es la excepción. Nosotros estamos felices. Al menos lo estamos dentro de lo que cabe pues queremos que nuestro hijo y sus padres puedan vivir en un país sin violencia, donde se respeten todos sus derechos principalmente la vida, donde la armonía y paz no sea solo un discurso, donde la justicia impere y la impunidad no exista, donde el autoritarismo sea solo historia y donde tengamos libertad para todas y todos. En resumen, el país que la mayoría queremos. Principalmente las madres, igual a la que yo llegaré a ser.

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