Próximo bebé a bordo: tomando decisiones financieras

Es muy probable que éste sea mi último año (después de 32) en el que mi única preocupación y responsabilidad sea yo misma. Sí, no es ningún secreto que el princeso y yo hemos declarado el 2018 como el año en que nacerá la Ela-bebé.

Claro, esos son nuestros planes. Y como sucede en todas las otras áreas de nuestra vida, uno propone y Dios dispone, ¿es o no es? Sea como sea, y salga como salga, lo mejor que nosotros podemos hacer es poner todo de nuestra parte para prepararnos mental, emocional, física y sobre todo financieramente.

Ya hace un par de meses te compartí en este post nuestro plan y me comprometí a ir compartiendo los avances. Me adelanto: no, aun no estoy embarazada, pero sí hemos ido dando algunos pasos y tomando muchas decisiones importantes.

Muy a comienzos del año y recién regresados de nuestro último viaje familiar, tuvimos la primera cita con la ginecóloga. ¡Esas ya son palabras mayores! Y producto de esta cita, muchas otras cosas comenzaron a pasar.

Platicando con un par de amigas, comentábamos toda esta preparación y citas pre-embarazo… es más, pre-concepción y de repente decíamos “¿realmente es necesario todo esto?”. No voy a negar que en cierto momento yo misma pensé “tantas mujeres que salen embarazadas con cero planificación y que hasta se dan cuenta al tercer mes del embarazo, todo les sale perfecto y aquí estoy yo gastando en todo esto”. 

Claro, son pensamientos momentáneos porque luego me auto-respondo que, realmente, lo correcto es hacerlo así, ¿no? Lo correcto es saber que estás bien de salud, que tu cuerpo está preparado y que vas paso a paso cambiando tu vida en todos los sentidos.

Pues en esas he andado yo el último mes y como he estado compartiendo varias de estas cosas por mi cuenta de Instagram (@elamvela) muchas chavalas en situaciones parecidas me han pedido que comparta más detalles y acá estoy. Para eso es este post. No pretendo ser experta ni en hijos, ni en embarazo, solo quiero compartir lo que voy viviendo, averiguando (¡y gastando!) por si a alguien más le puede servir.

Pasos dados

  • Bueno, ya dije que tuvimos la primera cita con la ginecóloga que, por cierto, ¡me encantó! Y súper recomiendo a la doctora María Elena Pérez a cualquiera que vaya a tener un hijo por primera vez. A mí, de verdad, nunca nadie –ni en México, ni aquí, ni en Taiwán- me había dado tanto seguimiento como ella.
  • Producto de esa cita, tanto el princeso como yo comenzamos a tomar ácido fólico. Para mí la verdad fue nuevo que los hombres también deberían de tomar.
  • También nos mandaron a hacer 1,001 exámenes. Bueno, ok, no tantos… pero sí más exámenes de los que me he hecho en mi vida y salimos nítidos.
  • Elegimos el hospital donde, llegado el momento, nacerá la Ela-bebé. Más de esto a continuación.
  • Hemos comenzado a ver y cotizar opciones para mudarnos… ya de manera más definitiva. Por el momento, y desde hace 2.5 años, vivimos en un apartamento pequeño que rentamos. Con un bebé en la casa, la cosa cambia y, como Yassir tiene un hijo que se queda con nosotros fin de semana de por medio, pues necesitamos sí o sí, un espacio adicional. ¡Ah! Cuando hayamos tomado la decisión de dónde y qué comprar, también te lo compartiré ;).

Quizá te parece poco lo que hemos hecho hasta el momento, pero si lo ves bien:

  1. Todo esto ha pasado en tan solo el mes de enero.. y enero aun ni siquiera se ha terminado.
  2. Todo esto es una pre-preparación para el embarazo. Así que vamos al suave y con tiempo. 

Hablemos de estas decisiones y de dinero

A dos cosas en particular quiero hace referencia:

  1. Cuánto hemos gastado (o como diría José Bolaños “hemos usado de dinero”) en tan solo asegurarnos que todo marcha bien. Y que, por lo tanto, no se debe tomar a la ligera el tener un hijo.
  2. Por qué elegimos el hospital que elegimos.

Verás, uno suele pensar los gastos de los hijos vienen con los hijos o, cuando mucho, al momento del parto. ¡Pues no! Nosotros llevamos apenas un mes en esto de la pre-preparación y ya se nos ha ido una suma sustancial que estamos claros no termina aquí.

Ahora, hay dos maneras en que podés ver esto: o te quejás (aunque sea internamente) de los gastos que implica y de lo “innecesario” que todo esto es. O lo asumís como una persona responsable, que se prepara física, emocional y financieramente para tremendo paso en la vida. Yo elijo la segunda.

Es más, si lo pensás bien, cuando ese bebé nazca, tendrás una salida de dinero mucho más grande y por muuuuuchos años así que hasta de preparación (y de ver hasta dónde te da el presupuesto) te sirve.

Y sin más preámbulo, esto es lo que hemos gastado hasta el momento y en qué:

¿Ya te asustaste? A mí casi me dio un infarto cuando pagué la cuenta de los exámenes. Ahora, con respecto a esto, si vos estás asegurada con el INSS, tus exámenes te saldrán gratis.

Así mismo, estoy segura que no es noticia nueva que una de las primeras cosas que te mandarán será a dejar de fumar y tomar y ¡esto es un ahorro! Una persona que sí toma y fuma regularmente fácilmente se gasta sus varios miles de córdobas al mes en esto y bien podría re-dirigir esos recursos al pago de su preparación pre-embarazo. En mi caso, como ni tomo ni fumo, pues no hubo un ahorro, jajaja, solo una salida adicional de dinero.

Con respecto al hospital, desde que lo platicamos hace unos meses, teníamos una disyuntiva  sobre dónde deberíamos hacer todo el procedimiento y básicamente estábamos entre el Hospital Vivian Pellas y el Hospital Militar.

Resulta que uno de estos hospitales fue eliminado de mi mente automáticamente, producto de varias malas experiencias en el último mes. No quiero entrar en detalles, pero mi papá no ha estado bien de salud y desde el pasado 24 de diciembre ha entrado y salido del Hospital Militar varias veces.

En esas idas, venidas, visitas y citas con doctores, entendí que no importa qué tan nuevo sea un hospital, si la atención no sirve. Así de simple. Es cierto que la atención recibida ha sido por parte del INSS y no privada, pero para mí, un doctor debería atender de la misma forma a un paciente, independientemente de cómo esté pagando.

Detesto que cada vez que voy a ese hospital y salgo de un elevador no hay un solo rótulo que te diga para dónde vas y encima, en la mayoría de los pisos, no hay alguien que te pueda indicar. Cuando me he encontrado con trabajadores que se supone que están ahí para darte indicaciones, el 100% de las veces han estado más preocupados por su celular que por darte la cara.

Hay cero respeto por los tiempos y preocupaciones de la gente. En cuidados intensivos, por ejemplo, te dicen que te atienden a las 9:00 am y eso bien podría ser a las 8:00 o a las 10:45 y a la gente no le queda más quedarse de pie, fuera de la puerta, esperando que un doctor se digne a seguir. De verdad, no quiero entrar en detalles (porque tengo una lista gigante) de toda mi experiencia como pariente y de la de mi papá como paciente del Hospital Militar, pero solo voy a decir que me ha quedado un terrible sabor en la boca -y que a la fecha, nadie tiene claro qué tiene mi papá- y no quiero ni ser paciente ahí, ni que mis parientes me lleguen a ver ahí.

Ojo, que a pesar de todo lo anterior, le quise dar un chance y llamé para preguntar por sus planes de Maternidad. Fue imposible. No solo no sabían con quién comunicarme, si no que cuando finalmente supuestamente me atendieron, me dijeron que no me podrían dar la información y que tenía que ir directamente porque «era mucho y se llevaba demasiado tiempo».

Dicho esto, nos hemos quedado con la otra opción, que es el Hospital Vivian Pellas. Así es que me puse a investigar precios, planes y coberturas y me encontré con que tienen un plan de maternidad. Bueno, varios, y yo estoy cruzando mis dedos para que el mío sea un parto natural.

Aun no lo hemos tomado ni pagado, porque tenés que estar embarazada (al menos 1 mes) para proceder, pero ya con toda la información en nuestras manos es mucho más fácil programarse, presupuestar y ahorrar para pagar. Acá te comparto una tablita que hice con la información que me dieron:

Hay algo que no puedo dejar de mencionar y es que cuando escribí el primer post sobre este tema, allá por Noviembre, unas cuantas personas dijeron –en lo que yo leí como un tono sarcástico- que por qué no seguía mis consejos financieros, ahorraba en todo esto, e iba al Berta Calderón.

El asunto es el siguiente: mis consejos no dicen que ahorrés a lo loco o que te restrinjás en absolutamente todo sin importar lo que sea. ¡Nunca! Mis consejos financieros lo que dicen es que:

¿Qué quiero decir con esto? Que para mí, ahorrar llevando comida a mi trabajo en lugar de comprar fuera, se vale. Pero irme por el hospital más barato, poniendo en posible riesgo mi salud, mi estadía y la de mi bebé, no. Pero esto, de nuevo, es una decisión que cada quien deberá tomar, basado en aquello que más le importa.

El princeso y yo decidimos desde diciembre, al plantearnos nuestras metas 2018, que eliminaríamos los viajes (algo que muchos saben que AMAMOS) precisamente para destinar dinero a la venida de la Ela-bebé. Entonces, para cerrar el caso, dejar de gastar en las experiencias que nos llenan –al menos por este año- se vale porque esto que se viene es para nosotros más importante. Ésta debe ser la manera en que veamos al dinero. No es ahorrar por ahorrar, ni recortar por recortar.

Próximos pasos

  • La próxima semana nos reuniremos con la mamá del princeso para decidir qué póliza de Seguro Médico debemos tomar. Aun no conocemos los precios y coberturas, ni las diferencias exactas entre las pólizas nacionales y extranjeras, pero podés tener por seguro que tomaremos el máximo plan que nuestro presupuesto permita. Este NO es el lugar para escatimar.
  • Seguir tomando las pastillas pre-natales y empezar a soltar algunos malos hábitos, como la ingesta de demasiados carbohidratos.
  • Por supuesto, hay que salir embarazada.
  • Una vez la Ela-bebé esté en camino, podemos tomar el plan de Maternidad del Hospital y comenzar a prepararnos con todo el resto de gastos y cambios de vida que implica.

De nuevo, no pretendo ser una voz experta en esto, porque simplemente no lo soy. Solo busco compartir mi experiencia para que quienes están en el mismo proceso, tomen aquello que les sirve.

Ahora, si vos ya tenés un seguro de gastos médicos, es momento de saber qué sí te cubre y qué no. Podés usar esta lista de preguntas (que yo le estaré haciendo a mi suegrita) para guiarte:

  • ¿Están cubiertos por mi póliza los beneficios de atención prenatal y parto?
  • ¿Necesito una referencia de mi médico para ver a un especialista ginecólogo obstetra?
  • ¿Necesitaré alguna pre-autorización para cualquier cuidado prenatal?
  • ¿Qué exámenes prenatales (ecografías, amniocentesis, pruebas genéticas, etc.)están cubiertos por mi póliza?
  • ¿Qué necesidades comunes de atención prenatal y parto no están cubiertas por mi póliza?
  • ¿Qué hospitales en mi área se encuentran en la red de mi póliza de seguro?
  • ¿Qué debo hacer para garantizar que mi recién nacido esté cubierto desde el momento que nace?
  • ¿Cuánto tiempo de estadía en el hospital está cubierto después del parto?
  • ¿Mi póliza cubre una habitación, o tendré que compartir una?

Y, bueno, aun queda un larguísimo camino por recorrer y mi plan es disfrutar al máximo de cada etapa… incluso de esta pre-preparación. Ya te estaré compartiendo, a medida que vayamos avanzando, cómo vamos y las decisiones que vamos tomando.

Mientras tanto, no me resta más que pedirte a vos, si tenés experiencia, por recomendaciones en esta área. ¿Cómo lo hiciste vos? ¿Qué decisiones tomaste? ¿Qué te salió súper bien y qué hubieras querido hacer diferente?

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