¿Conviene tener tus cuentas en un solo lugar?

El banco y las instituciones financieras en general se han convertido en un aliado para el adecuado manejo de tus finanzas personales. Es a través de ellos que mantenés tu dinero seguro en una cuenta de ahorro o que solicitás un crédito cuando querés invertir.

Sin embargo, hay personas con estrategias diferentes: hay quienes manejan todas sus cuentas en un solo banco y, quienes por otro lado, eligen –o simplemente sucede- dividir su dinero y mantener diferentes cuentas en diferentes bancos.

Lo creás o no, la manera en que decidís usar tus fondos en cuanto a la banca no solo te ayuda a organizarte, sino que también te puede ayudar a hacer más dinero al largo plazo. Entonces, ¿qué es mejor?

Todo en un solo lugar

Quizá sos de esas personas que tuvo su primer cuenta bancaria con su primer trabajo y luego nunca vio hacia atrás. Cada cuenta o producto financiero que has tenido la has abierto en ese primer banco y, ciertamente, hay muchas ventajas alrededor: la mayor es la simplicidad.

Resulta que al tener todo en un solo lugar, sólo tenés que visitar un banco, o hacer transferencias entre cuentas en un solo banco y, por supuesto, recordar una sola contraseña, ¿y quién no ha desperdiciado momentos preciosos de su vida tratando de recordar alguna de sus contraseñas?

Así, tener varias cuentas en un solo lugar puede ayudarte a establecer buenos hábitos de ahorro pues al permitir fácilmente transferencias automáticas regulares desde tu cuenta corriente (o nómina) a tu cuenta de ahorros, podés crear, por ejemplo, un fondo de emergencia con poco esfuerzo. De igual forma, el ahorro para cualquier meta que vos tengás (compra de casa, carro, viaje, maestría, etc.), se hace más fácil cuando tus cuentas están en un solo banco y podés monitorear tu progreso a través de la banca en línea.

Además, los bancos también tienen algunos programas de ahorro, que te permiten decidir y definir el monto que querés ahorrar, el plazo y la periodicidad y el banco se encargará de quitarlo de tu cuenta y ahorrarlo por vos sin necesidad de que vos hagás el movimiento mes a mes. ¿Por qué importa esto? Porque a veces lo más duro de ahorrar es tomar la decisión. Y cuando tus ahorros ya están automatizados, se evita el riesgo de decidir que no en una quincena dada. Simplemente el ahorro se hace lo querrás o no. Teniendo cuentas en diferentes bancos, esto se hace casi imposible.

Al crear una relación más completa con un banco, es posible que incluso llegués a conocer de cerca a un ejecutivo o gerente de sucursal, y él o ella se siente con vos y ofrezca un servicio más personalizado si tiene una visión consolidada de tus cuentas.

Por otro lado, si lo pensás de una manera comercial, es bastante sencillo. Entre más cuentas de ahorro tengás con un solo banco, mayores son las probabilidades de que éste te vea como un cliente rentable. Y esto no solo beneficia al banco –lo cual es evidente- sino que además podés usar esto a tu ventaja al negociar, por ejemplo, tasas y condiciones más favorables en tus préstamos.

En muchos casos, cada sucursal es medida por su rentabilidad, por lo que para un gerente de sucursal perder a un gran cliente podría ser la diferencia entre mostrar ganancias o pérdidas para una sucursal.

Así, supongamos que estás buscando un crédito hipotecario. No solo es más fácil hacer todos los trámites en tu banco donde ya tienen toda tu información, sino que también es más probable que este banco supere la cotización y condiciones de la competencia solo para mantenerte ahí.

Incluso si vos no sos el mayor cliente del banco, tener cuentas consolidadas le da a la institución acceso a un historial de tus transacciones financieras, tus hábitos de consumo y gastos y esto puede terminar ayudándote al momento de necesitar un crédito.

Otra de las razones por las que es recomendable mantener toda tu vida financiera más simple y organizada en un solo banco es el control de tus gastos y el pago de tus préstamos. Si sos de los que gasta con varias tarjetas, se hace mucho más difícil llevar un registro exacto de lo que vas gastando y es más probable que terminés por salirte de presupuesto mes a mes. En cambio, si usás una sola tarjeta –sea de débito o de crédito- llevar el control se hace en automático a través del mismo estado de cuenta.

En cuanto a los créditos que debés pagar, tener todo en un solo lugar te ahorra tiempo y dinero. Con un solo clic a través de la banca en línea podés pagar tus tarjetas de crédito y cualquier otro crédito abierto que tengás, sin necesidad de gastar en transportarte de un lugar a otro y pasar tu buen tiempo haciendo filas. Y es que, aunque el ACH también es una opción, algunos bancos sí cobran por el servicio.

Y, en última instancia, no solamente vos como poseedor de cuenta salís beneficiado. A veces no nos gusta pensar en lo malo, pero si algo te llegara a suceder –o mejor dicho, cuando esto suceda- a tus herederos también se les facilitarán las cosas, pues al tener todas tus cuentas en un solo lugar,  éstos no tendrán que andar de lugar en lugar, por varias instituciones financieras tratando de liquidar tu patrimonio. Esto ahorra tiempo y esfuerzo a tu familia en momentos de gran dolor.

Como verás, no importa en cuál etapa de la vida estés,  la gestión financiera personal significa saber cuánto dinero tenés y hacia dónde querés enviar ese dinero. La combinación de tus ahorros, cuentas corrientes y créditos en un banco te ayuda a hacer eso.

No todo es color de rosa

Por supuesto, y como en cualquier otro asunto de la finanzas personales y la vida, las mismas leyes no aplican para todos y tenemos que conocernos y entender nuestra situación financiera particular para tomar las decisiones que mejor nos convengan.

De este modo, algunos puntos a tomar en cuenta antes de tomar esta decisión son:

  • ¿Qué tan probable es que te “auto-prestés”?

Este es uno de los errores más típicos que he visto en lectores y clientes. Tienen una cuenta que van engordando y si de repente necesitan dinero deciden que se van a hacer un auto-préstamo con la idea de pagarse en la siguiente quincena… y nunca sucede. Así es que si sos de las personas que le da tentación ver sus ahorros ahí, a la vista y a la mano, es preferible mantener tu cuenta de ahorro y tu cuenta de nómina separadas.

  • ¿Podrías estar recibiendo una mejor tasa?

Aunque en general las tasas de interés en las cuentas de ahorro son prácticamente las mismas en todas las cuentas (1% en córdobas y 0.75% en dólares), sí existen ciertas cuentas diferenciadas en ciertos bancos que, bajo ciertas condiciones, te pueden dar una tasa hasta del 3%-3.5% y si tu banco no te está ofreciendo esto, tenés la opción de mover esa plata a otra cuenta… o, incluso, de mover todo tu negocio a un banco diferente. Además, recordá que parte de ser una persona financieramente responsable es cotizarlo TODO: incluyendo tasas de interés en cuentas de ahorro y créditos.

  • ¿Necesitás tenés tu dinero diversificado?

Si resulta que sos de esas pocas personas con varios ceros en su cuenta de ahorro, te recuerdo que el FOGADE te protege hasta por $10,000.00 dólares en cada cuenta. Entonces, después de ese monto, y si vos tenés más plata, se vuelve necesario diversificar en cuentas de ahorro en otros bancos.

Ojo: Esto NO quiere decir que debás tener miles y miles de dólares parqueados en una cuenta de ahorro. Como siempre digo en la conferencias que doy, después de cierto monto, la inversión se hace indispensable para multiplicar ese dinero. Tanto la inversión como el ahorro tienen sus usos y uno no sustituye al otro. El ahorro es bueno para tu fondo de emergencia y otras metas de corto plazo; la inversión es necesaria para poner el dinero a trabajar y generar más.

¿Entonces?

Las finanzas personales son tan personales como tu huella digital, por lo que es tu tarea analizar tu situación, hábitos y comportamiento para decidir qué te conviene más. No hay una sola medida para todos.

En mi caso particular, tener todo en un solo banco me trae facilidad, simplicidad y orden y por eso lo recomiendo. Al escoger, siempre fijate en los criterios básicos de tasa de interés por tus cuentas de ahorro –y también por los préstamos que podás solicitar-, acceso fácil y rápido a tus cuentas, que no te cobren comisiones innecesarias, etc., y luego revisá sus páginas web, visitalos y elegí el banco que te traiga mayor comodidad y confianza. Es sencillo: si no te sentís cómodo o cómoda con tu banco, es muy probable que no lo usés.

¿Y vos? ¿Cómo llevás tus cuentas? ¿Preferís un solo banco o varios? ¿Cuál ha sido tu experiencia?

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