Usá tu tarjeta de crédito como un máster

El siguiente post es presentado por Banco LAFISE

¡Ah! Las famosos tarjetas de crédito y los dolores de cabeza que causan en millones de personas. Una tarjeta de crédito es un arma de doble filo y como seguramente me habrás escuchado decir o leído en algún post: ¡todo depende del USO que vos le des!

Cuando se usa sabiamente, tu primera tarjeta de crédito puede prepararte para un futuro financiero sólido. Y es que cualquier banco o institución financiera que te preste dinero a lo largo de tu vida, querrá saber cómo manejás el crédito.

Una de las mejores maneras (y a veces también de las más fáciles) de crear esa historia crediticia es a través de una tarjeta de crédito.

En el otro lado de la balanza y sé que no es ningún secreto, millones de personas alrededor del mundo acarrean serias deudas en sus tarjetas por abusar del gasto sin control y esto no solo se traducirá en un pésimo récord crediticio, sino que ocasionará mucho dinero pagado en intereses, cargos y moras.

Así ya tengás una o varias tarjetas de crédito, o te anda rondando la idea de adquirir tu primera, aquí te traigo unos consejitos para que le saqués el jugo y la usés como un máster.

Tarjetas de crédito, ¿amigas o enemigas?

Siempre insisto en comenzar por el inicio y eso es entendiendo lo que vamos a usar.

La mayor razón por la que las personas se endeudan con el famoso plástico es porque no saben ni qué es, ni cómo funciona.

Mientras para algunos (yo incluida) la tarjeta de crédito es un aliado perfecto para lograr metas, financiarse a corto plazo sin pagar intereses y aprovechar descuentos, para otros es “dinero extra” que usan cuando se les agotó el salario y nunca pueden pagar.

Básicamente, hay dos maneras en que podemos usar una tarjeta de crédito:

Cómo método de pago: De la misma forma en que usamos la tarjeta de débito, el efectivo o transferencias para pagar, así mismo podríamos estar usando la Tarjeta de crédito. ¿Cuál es el truco? En usar exactamente (y no más) el monto que podamos pagar.

Cuando explico este concepto en las charlas y talleres que doy, les digo: vos hacé de cuenta que es tu tarjeta de débito y solo podés gastar lo que tenés en la cuenta, si no hay para pagar, no hay para gastar. Esta es la manera idea de usar la tarjeta y es la única manera en que garantizamos no endeudarnos.

Para financiar compras y gastos: Claro, siempre podés usar tu tarjeta para comprar cosas que en realidad no podés pagar. Y ojo, no digo que sean únicamente gastos innecesarios, pues he visto muchos casos de personas que pasan por emergencias y la única manera que tienen para pagar es con el plástico. El problema de usarlo así –y que es la manera en que la mayoría la usa- es que garantizás no poder pagar y grandes montos de intereses durante un periodo prolongado de tiempo.

Como en todo lo demás, mi tarea como experta en educación financiera es mostrarte y explicarte tus opciones par que tomés decisiones informadas. Cómo lo hacés vos y qué decisión tomás, ya es a tu elección.

Cómo funcionan

Ahora que ya sabemos qué son y las dos maneras de usarlas, debemos tener claro cómo funcionan. Aquí un videíto con una explicación sencilla:

Y si tenés más dudas, en este post que escribí muy al comienzo de Plata con Plática, podés encontrar la explicación detallada.

¿Vale la pena tener una?

Como ya dije antes, una tarjeta de crédito tiene muchísimas ventajas. Desde reducer el riesgo de robo por cargar efectivo, automatizar el pago de algunos servicios a tu tarjeta, hacer reservaciones de hoteles y compras en el extranjero, hasta aprovechar ofertas, descuentos y precios especiales en algunos productos y servicios.

Y por supuesto, la razón por la que la mayoría de nosotros tiene una tarjeta de crédito es para ganar puntos y millas que luego podemos usar.

Si querés entrar en profundidad en este tema, en este post te platico las 10 razones principales para tener una tarjeta de crédito y en este post cómo podés sacarle el jugo cuando sos freelance.

Puntos para… ¿viajar?

Si tenés un tiempo siguiendo este blog, sabrás que la razón principal por la que intento usar mi tarjeta de crédito para todo lo que puedo es que me EN-CAN-TA viajar y la mayor parte de mis viajes de los últimos años los he pagado a través de puntos de la tarjeta.

¿Cómo hago eso? Pues bien, literalmente mi querido esposo y yo usamos una sola tarjeta de crédito para tratar de acumular la mayor cantidad de puntos posibles. Básicamente, cada vez que pasás tu tarjeta, ganás puntos.

En general, te ofrecen un punto por cada dólar gastado, pero hay ciertas tarjetas de crédito con mayores beneficios (como tasas de interés más bajas) que te pueden ofrecer 1.5, 2 o más puntos.

Entonces, suponé que te fuiste a un lugar y pasaste tu tarjeta por $25.00 dólares. Eso te da 25 puntos. En la medida que vayás haciendo uso de tu tarjeta, más puntos acumularás que después podrás canjear.

En el caso de nosotros, solemos dejar por lo menos un año entero que los puntitos se vayan acumulando, porque aunque 100, 500 o 1000 puntos suenan a bastante (especialmente porque quiere decir que gastaste $100.00, $500.00 o $1,000.00 dólares) al momento de canjearlas, te darás cuenta que es poco.

Y es que tus puntitos tendrán un valor de conversión. En el caso de los viajes, que es donde yo los uso y obviamente recomiendo, es de 0.015, pero sé que en otros comercios (tiendas de ropa o supermercados, por ejemplo) el valor es menor.

Entonces, supongamos que tenés un viajecito ahí soñado desde hace rato y estás acumulando puntos para que te salga gratis (ojo: esto solo es gratis si realmente nunca pagaste intereses). Averiguás y te das cuenta que tenés 18,540 puntos acumulados. Esto nos dice dos cosas:

  1. Desde la última vez que usaste tus puntos, has gastado $18,450.00 dólares en tu tarjeta de crédito.
  2. Podrías canjear eso por un boleto de $278.1. Si estás pensando que con eso no te da para tu viaje soñado, podrías esperar y continuar acumulando puntos, o pagar la diferencia de tu dinero, en caso que te querrás ir ya.

Promociones: ¿Falsas o verdaderas?

Esta es otra de las interrogantes comunes que hay alrededor de las famosas tarjetas de crédito y es que si las promociones que ven en redes sociales para restaurantes, tiendas, gasolineras, farmacias, salones, etc., son reales o no.

La respuesta es: ¡SÍ! Son reales. Peeeero, obviamente siempre hay un pero. Y el pero aquí es que no nos gusta leer la letra pequeña. Para sacarle el jugo a estas promociones, tenemos que tener clarísimo cómo funcionan:

  • Cuánto es el mínimo/máximo a consumir.
  • Si el monto es antes o después del IVA.
  • Cuál es el porcentaje de descuento que me van a dar.
  • Si debe pasar o no por el POS del banco.
  • Cuándo me van a regresar el dinero (en caso que sea esa la promoción)
  • Y mássssss.

Otro a punto a tomar en cuenta es que muchísimas personas acarrean grandes deudas en sus plásticos y al pasar la tarjeta para aprovechar un descuento más y no pagar a tiempo, la deuda podría terminar siendo más grande.

En otras palabras, el remedio podría terminar siendo peor que la enfermedad. Entonces, para que estas promociones/descuentos te beneficien:

  1. Leé la letra pequeña y entendé a detalle cómo funciona.
  2. Pagá a tiempo lo que consumás. Si no, solo acarrearás más deudas.
  3. Solo usá la promoción si es algo que YA pensabas comprar. Otro error común es gastar porque algo está en descuento: eso no es ahorrar, es gastar.

Un E-book para vos

Y si de plano te querés volver un sensei en materia de tarjetas de crédito (cosa que deberías si vas a estar usando una), acá te tengo un regalo. Éste es el primer E-book que lancé en Plata con Plática y fue justamente hace un año, a propósito del 5to aniversario del blog.

En él te comparto TOOOOOOODA  la información que vos necesitás conocer para manejar tus tarjetas al 100. Y si sos de los que ya acarrea una deudota –o deudita- en el plástico, también te doy la solución para salir de deudas.

¿Y vos? ¿Qué experiencia has tenido usando tarjeta de crédito? ¿Cuál es el mayor beneficio que le has encontrado? ¿La has sabido manejar o te ha generado deudas?

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