Nuestro Lorenzo ya está aquí

Quizá sea noticia nueva para vos que un nuevo bebé venía en camino. Y es que con los cambios que hemos venido haciendo en Plata con Plática desde mayo del año pasado, he hecho un gran esfuerzo por separarme de esta plataforma.

Si me seguís en Instagram, en mi cuenta personal, ahí sí podés haber visto la buena nueva.

El caso es que ese bebé ya está aquí, nos llegó de casi regalito navideño y lleva por nombre Lorenzo. Desde hace unos días que quería compartir este artículo para contarles un poco (o mucho) de esta experiencia, pero tener 2 niños no es igual a tener uno y el tiempo se me había hecho corto… hasta hoy.

El Plan Y El Embarazo

Como siempre, comencemos por el inicio. Y es que casi desde que Luka nació, el princeso y yo estábamos claros que queríamos otro bebé y que la diferencia de edad no fuera tan pronunciada.

Eso sí, después de la cesárea de emergencia con Luka, queríamos un parto natural y nuestra ginecóloga nos dijo desde un inicio:

“ Se puede, pero tienen que pasar al menos dos años”.

Pues Luka cumplió dos años el 4 de noviembre y el 26 de diciembre estaba naciendo Lorenzo.

En cuanto al embarazo, ¿has escuchado ese famoso dicho de que cada embarazo es diferente? 100% cierto y comprobado con los dos que tuve.

Mientras con Luka todo fue miel sobre hojuelas, con cero achaques, cero vómitos y cero malestares, con Lorenzo sentí TODO lo que se podía sentir.

Con Luka hice ejercicios -y bastante fuertes- desde el día 1 hasta 5 días antes de que naciera, y esto que paré por orden de la doctora. Con Lorenzo me sentía tan pero tan mal el primer trimestre que a duras penas salía de la cama… y el resto del embarazo me dediqué a caminar 5KM-6KM diarios, pero más nada.

Con el embarazo de Luka, la única novedad era que la panza crecía, pero podía trabajar exactamente igual y seguir mi vida como si nada. Con Lorenzo subí muchísimo más de peso (ahora toca ponerse las pilas para recuperarse), se me bajaba la presión, sentía un peso terrible y en definitiva todo eso se vio reflejado en la cantidad de horas que podía dedicar al trabajo.

Muchos me preguntaron durante estos meses que dónde estaba, que por qué me perdía, etc., y pues esa era la razón. No es que no quisiera, es que de verdad mi cuerpo no me lo permitía.

Como Luka había sido un parto temprano -nació exactamente a las 37 semanas-, nos habíamos preparado desde un inicio para otro parto a las 37-38  semanas. Pero Lorenzo traía ya sus propios planes y agenda y por más que lo esperábamos, nada que salía.

Yo, la verdad, estaba comenzando a desesperarme y realmente quería un parto natural. Sin embargo, si llegadas las 40 semanas él no había salido por su cuenta, me iban a practicar una cesárea. De hecho, el 23 de diciembre, con 39 semanas y cero señales de parto, programamos la cesárea para el 30 de diciembre.

El Parto

Sin embargo, no fue necesaria. Pues el 26 decidió salir.

Algo que me han preguntado muchísimo en todo este proceso es cómo fue posible planificar y tener un parto natural tras una cesárea, pues la sabiduría popular dice que una vez que tenés cesárea, casi estás condenada a tener cesáreas en tus partos siguientes.

No es así. Y a ver: yo no soy doctora, pero sí leo, me informo y sobre todo, hablo y confío en mi doctora. Sé que muchísimos doctores (probablemente la mayoría) siguen negándose a un parto natural tras una cesárea, pero está claro -y yo soy prueba viviente- de que sí se puede después de un tiempo.

Y aquí quiero hacer una pequeña pausa para agradecer infinitamente a la Dra. María Elena Pérez, nuestra doctora, por su apertura, flexibilidad y por su constante formación y aprendizaje. Luka apenas nació hace 2 años, pero yo pude sentir varias diferencias entre un parto y otro y esto solo se debe al constante proceso de educación y formación por el que vos pasás.

Una de mis partes favoritas fue poder elaborar un plan de parto. Algo que no hice con el primero. ¿Qué es eso? Quizá te estés preguntando.

Como su nombre lo dice, un plan de parto es tal cual un PLAN en el que decís cómo querés que idealmente sea tu parto. Esto es parte de empoderarte más en este acontecimiento y de llevar un parto más natural, más humanizado y más a la medida.

Así que cuando la Dra. María Elena Pérez me pidió, por ahí de la semana 36, mi plan de parto, me fui muy gustosa a hacerle mi cartita al niño Dios de todas las cosas que quería … y que no quería.

Si esta es la primera vez que escuchás esto, acá te dejo un par de ideas de lo que yo escribí en el mío:

 

La siguiente información en relación a mi plan de parto está pensada como una guía de nuestras preferencias para la llegada de nuestro bebé: Lorenzo. Sin embargo, lo más importante es que el bebé llegue sano y salvo, por lo que si por nuestra seguridad, las medidas deben cambiar, lo entendemos y apoyamos al 100.

  • Solo Yass y yo estaremos ahí.
  • Anestesia: usaremos lidocaína y no epidural.
  • Monitorización: De preferencia que sea intermitente (cada hora y que permite tener libertad de movimiento) y no continua.
  • Haremos uso de material de apoyo para el parto: pelota de fitness.
  • No realizar episiotomía.
  • Para cortar el cordón umbilical, esperar a que deje de latir y que sea Yass quien haga el corte .
  • Deseo tener contacto piel con piel inmediatamente después de que nazca Lorenzo.
  • Deseo dar inicio inmediato a la lactancia materna.
  • Iniciar con el proceso de recién nacido (peso, medida, etc.) hasta después de haberlo tenido en brazos.
  • Permitir que Yass acompañe a Lorenzo a la sala de neo-nato y luego al cuarto.
  • NO dar fórmula al bebé.

¡Valoramos y apreciamos mucho el apoyo de todos y agradecemos el tiempo de leer este documento!

 

Este plan de parto fue compartido también con el anestesiólogo, el Dr. Neddar Sirias (a quien en lo más intenso de los dolores y con la primera inyección llamé gustosamente “mi nuevo mejor amigo”) y con la pediatra neonatóloga -que es también la pediatra de Luka y la maravillosa doctora que nos regresó el sueño, gracias al entrenamiento de sueño con Luka de 15 meses-,  Dra. Mariale Montealegre.

Es decir, el objetivo es que vos, tu pareja y cada doctor / doctora que esté en el proceso de parto, estén en la misma página en cuanto a cómo deseás que ocurran las cosas.

A propósito de planes de parto y partos humanizados, así dos días leía un artículo (que encontrás acá) sobre la violencia obstétrica, los partos deshumanizados y humillantes que las mujeres vivimos. Aunque el artículo hace referencia a Nicaragua, sé que no es un hecho aislado de nuestro país, sino algo más generalizado.

Leer este artículo a tan solo unos días de haber vivido algo tan, pero tan diferente, me sacó las lágrimas y darme cuenta del enorme privilegio que he tenido en ambos partos. Y es que tuve la maravillosa experiencia de no solo tener doctores súper pro, sino también unos súper seres humanos.

La Dra. María Elena siempre siempre, desde el día que la conocí hace 3 años (justamente a inicios de enero 2018) se ha portado al 100. Es una mujer cálida y amorosa que he sentido tan cercana, que ya ni doctora le digo, sino simplemente «María Elena». Sí, mi broder pues. #LaConfianzaEsAtrevida.

Siempre le estaré agradecida por haber traído a nuestros dos bebés (cada uno con sus complicaciones) sanos a este mundo, por su acompañamiento cada segundo, paciencia y por hacer todo lo humanamente posible por cumplir nuestro plan de parto.. pero sobre todo por comportarte más como amiga y ser humano especial que como un doctor distante.

Y la Dra. Mariale (o simplemente Mariale pa´ los compas) que además de ser la pediatra  de Luka (y ahora de Lorenzo), recibió a Lorenzo siguiendo todo nuestro plan de parto -con la incomodidad que eso podría significar- y sostuvo literalmente mi mano derecha cada segundo del parto. De repente hasta la sostuvo más fuerte que el princeso mismo, que sostenía la izquierda.

Lorenzo no quería salir

Como ya mencioné antes, nos habíamos preparado para un nacimiento entre el 10 y 20 de diciembre. Hasta apuestas habíamos hecho… y nada que Lorenzo nacía.

Cuando el 23 de diciembre dejamos programada la cesárea para el 30, me dije a mí misma:

Mí misma, vamos a hacer todo lo posible porque este chiguin salga antes.

Y entonces el 24 le dije al princeso: vos y yo mañana nos vamos a caminar.

El 25, muy de mañana, salimos con todo y coche de Luka y yo una panza GIGANTE a caminar por las subidas y bajadas cerca de la casa. Más tarde hice varios sets de sentadillas, algunas sola, otras con ayuda de Yass, y me subí también a la pelota de fitness (gracias a mi querida Gaby,de CiaoMamma, por sus enseñanzas) a subir y bajar.

No me lo vas a creer, pero parece que funcionó. Esa madrugada, a las 2:00 am comenzaron los dolores.

  • Al inicio dije: me voy a tratar de dormir hasta en la mañana, porque esto va para largo (como había pasado con Luka). Pero a las 3:00 am las contracciones estaban cada 10 minutos.

  • A las 4:00am desperté al princeso para medirlas bien con un app.

  • 6:30 am: Con casi 3 cm de dilatación, nos dijo que nos fuéramos a la casa y regresáramos a las 9:30. El princeso, digo yo que de puros nervios, se pasó comprando un desayuno ligero de dos leche agrias, tres tortillas, frito, gallo pinto y cacao.

  • Entre 7:30 y 9:00 am que estuvimos en casa, seguí caminando y llamé pidiendo ayuda a Gaby. Ella, desde sus vacaciones en República Dominicana, me guio durante una hora en cada contracción. Volví a la pelota y con su ayuda, hicimos ejercicios de respiración y visualización… y en el medio de cada contracción, Luka pedía hablar con su hija, Silvana ajaja. ¡Aquí hacíamos de todo! Vean qué bella esta imagen que hizo la Gaby para estos momentos:

  • 9:30 am: estamos de regreso en el hospital, con 5 cm de dilatación. Estábamos a punto de ir a casa para volver a vernos a las 11:00 am cuandooooo ¡la fuente se rompió! Y ahí ingresamos ya al hospital.

  • Entre las 10:00am y las 3:00pm, sinceramente todo es bastante confuso. Solo recuerdo que caminé como loca en todo el cuarto del hospital. Que me bañé. Que me subí a la pelota. Que me pusieron lidocaína 3-4 veces y que cada vez que el efecto se pasaba, el dolor era insoportable.

  • A las 3:15 comenzamos ya la labor de parto.  Sorprendentemente, no es la expulsión lo que duele, son las contracciones. Una vez entrás en este proceso, lo único que querés es que salga.. y que salga ya.

  • A las 3:42 pm nació nuestro Lorenzo, pesando 8.5 libras y midiendo 52 cm. ¡Sí, un bebesote!

Nos costó. No fue fácil y creo que por un momento, todos pensamos que esto terminaría en otra cesárea. Pero de verdad, tuve un equipo médico tan maravilloso, que yo sentía que tenía un equipo de porristas más que de doctores a mi alrededor. Y cuando finalmente salió, e inmediatamente lo tuve en mi pecho, fue simplemente mágico.

Con esto puedo decir que no solo los embarazos fueron diferentes, sino también los partos y los recibimientos de estos dos bebés. En la cesárea sos un agente pasivo, en el que te acostás, lo sacan y lo te entregan. En un parto el trabajo depende de vos y lo sentís con cada fibra de tu cuerpo. Cuando ese bebé finalmente sale y lo tenés en tus brazos, es como la recompensa después de un arduo trabajo.

 

Pero no solo eso, la recuperación también es otro nivel. Yo salí de esa sala de parto como si nada, lista para irme a mi casa. No me lo permitieron, jajaja, pero si por mí hubiera sido, me habría ido directito a ver a mi Luka, que era la primera vez que pasaría una noche sin mamá y sin papá.

Y hablando de papá, obviamente no puedo escribir esto sin mencionar a mi mero princeso, mi Yass. 

A vos, mi amor:

No sé si a todos les pase, pero me ha pasado a mí: cada nacimiento, cada bebé ha significado un aumento de mi amor hacia vos. Así como con la llegada de Lorenzo mi amor de madre se duplicó, mi amor de esposa también lo hizo.

Amo mucho de vos, pero quiero hacer alusión a dos cosas en este momento:

  1. Tu talento de hacerme reír en los momentos más dolorosos…. como cuando estaba en el medio de una contracción y retorcía cual niña del exorcista.
  2. Tu capacidad para hacerte cargo de las cosas y lograr que todo fluya en los momentos más difíciles.

En este 2020 que, como mencioné en este post, fue tan difícil y de entender cómo la vida es de subir y bajar, de dar y quitar, de perder y ganar, agradecí mucho más tenerte como compañero y que seás quien sos.

Porque vos siempre estás.  Porque entre tanto torbellino, si hay algo que se ha mantenido constante este año sos vos, mi amor.

De nuevo: En las buenas es fácil y rico estar. En las malas, no tanto… pero curiosamente es cuando más y mejor te siento.

En el momento más bajo, cuando murió mi papá hace 2 meses, fuiste un sostén. Y sé que sentiste como tuyo mi propio dolor. En esos momentos en los que la vida parece una película que ves pasar de lejos, es cuando más cargo te hacés y lográs que todo fluya y siga. Amo poder descansar en vos.
En mi momento más alto, no hay con quien más quisiera celebrarlo y compartirlo que con vos. Te amo. En una vida que cambia y nos da vuelta, vos sos mi polo a Tierra.

A Lo Nuestro: Las Finanzas

Sé que esta es la parte que más te interesa y no iba a dejarla por fuera.

Con la venida de Luka todos los gastos fueron altos porque, al ser nuestro primer bebé juntos (Yass ya tenía un hijo de 12 años), nos tocaba comprar todo de cero. Una de las ventajas de que Lorenzo haya sido Lorenzo y no Lorenza (jajaja) es que básicamente reciclamos y re-usamos todo. La misma ropa, la misma cuna, las mismas toallas… literalmente ¡todo!

De esta forma, los gastos en los que incurrimos fueron más bien relacionados al embarazo:

  • Citas médicas mensuales.
  • Pastillas y vitaminas.
  • Ultrasonidos
  • Exámenes.
  • El parto: doctores y hospital.

(NOTA: Si estás leyendo esto porque es tu primer bebé y querés darte una buena idea de qué comprar y cuánto te puede costar, todas las cifras están en este post sobre el nacimiento de Luka: DA CLIC ACÁ)

Y voy a ser sincera: no faltó quien me dijera que cómo no le iba a comprar cosas nuevas a Lorenzo, que cómo iba a permitir que simplemente se pusiera todo lo usado de Luka y pues… ¿por qué no? En serio, ¿por qué no?

Los bebés dejan todo prácticamente intacto. ¿Por qué sentimos la necesidad de gastar de más cuando podemos usar lo que ya tenemos? Diferente será cuando llegue a los 2 años y la ropa que usa Luka ahorita sí esté medio desbaratada. Se trata entonces de comprar lo que necesitamos, cuando lo necesitamos.

¿A qué sí destinamos más dinero?

A lo importante y que muchas veces dejamos de último momento.

Como te compartí en este post de hace 2 años, una de las primeras cosas que hicimos con Luka fue comprar un seguro de vida, tanto para mí, como para Yass porque uno nunca sabe. Y así como puede que no nos pase nada, puede que le pase algo a él, a mí, o a los dos juntos. ¡Toco madera! Pero es una posibilidad.

Ese seguro de vida nos ha dado la tranquilidad financiera y emocional de que si algo nos llegara a pasar, Luka estaría financieramente cubierto. Porque como siempre digo:

Amor puede haber de muchos: abuelos, tíos, padrinos, etc. Pero no es lo mismo dejar a un chavalo con dinero que sin dinero, porque la carga financiera que le imponés a esa(s) otra(s) persona(s) es fuerte y durante bastante tiempo.

Pues bien, con el nacimiento de Lorenzo se hizo necesario aumentar el monto de ese seguro de vida porque ya no es un bebé, son dos bebés. Y justamente hoy, nuestra amiga y agente de seguros se pasó por la casa para ya firmar los papeles. ¿Cómo tan rápido? Bueno, porque esto no es algo que se nos ocurrió el 26 de diciembre… esto es algo que ya habíamos pensado desde hace meses y que acordamos con ella hacer en cuanto naciera.

Lo otro a lo que estamos prestando atención es al fondo de emergencia. Y la lógica es la misma: un nuevo integrante de la familia quiere decir una nueva posibilidad de emergencia (enfermedad, accidente, etc.), por lo que tu fondito debe ser más amplio.

Para aclarar, esto no es algo que tenemos YA. De hecho, aun no hemos podido completar el fondo de emergencia original jaja, porque cada vez que avanzamos algo pasa. Y es que para eso es precisamente el fondo de emergencia. Lo que quiere decir es que dentro de nuestras metas 2021 el fondo de emergencia es protagonista.

La Nueva Vida

¡Ufff! Qué diferencia ha sido pasar de un bebé a dos. Y bueno, apenas ha pasado una semana, así que ahí vamos acomodándonos.

Durante los 9 meses de embarazo me pregunté si podría ser capaz de amar a otro ser de la misma forma y con la misma intensidad con que amo a Luka. Y es increíble. En el instante en que tuve a Lorenzo en mis brazos, mi corazón se duplicó para llenarse de más amor, ahora por este nuevo ser.

Para nuestro Luka no ha sido fácil. Y aunque racionalmente sé que millones de niños y niñas pasan por esto todos los días, en el no-tan-fondo sufro de verlo sufrir. He visto su carita triste, he presenciado el cambio en sus acciones y personalidad y me ha llorado directamente diciendo:

No mamá, no vayás. Dejá a Lorenzo en su cuna.

Y ahí hemos estado los tres: Luka, Lorenzo y yo llorando al mismo tiempo. De verdad no pensé que esto fuera a ser tan difícil. Pero también sé que como lo demás, también pasará.

Y que más temprano que tarde, disfrutará tener un hermanito con quien jugar y un compañero de por vida. Mientras eso sucede, el princeso y yo nos vamos barajando el día a día para estar con los dos y para que Luka, quien es el más consciente, sienta el cambio de la manera más leve posible.

Me tomaré unas cuantas semanitas para estar con mis dos retoños. Pero todo en Plata con Plática sigue igual… ¡y hasta se viene mejor! Todo el año pasado estuvimos trabajando en ir haciendo esta transición paulatina, para que esta plataforma de educación financiera siga siendo tu guía #1 y te ayude a lograr las metas financieras que tenés.

Mientras tanto, te comparto unas cuantas fotitos, de las chorrocientas mil que los doctores nos hicieron el favor de tomar (de verdad, ¡se lucieron con entregarnos estos recuerdos!) de este día tan especial para nosotros. Nuestro milagrito de parto natural, nuestro Lorenzo.

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