Luka ya está con nosotros

Este es un post que viene en combo, algo así como un 2×1. A petición de muchas de ustedes y de mis propios planes, tenía pensado publicar un último post sobre la etapa final de mi embarazo (las compras, la salud, el viaje, etc.), en la primera semana de este mes… sin embargo, Luka decidió venir al mundo antes de eso y ahora toca un post con el pre-parto, el parto y el post-parto jeje.

Soy oficialmente mamá: Luka decidió salir el domingo pasado, 4 de noviembre, a las 11:30 de la noche y estos 10 días han sido toda una montaña de rusa de emociones, eventos y tiempos.

Pero vamos, como diría Jack el Destripador, por partes.

El pre

Esta es la parte que debía ser un post completo y ahora intentaré resumir. Como bien sabrás, he intentado documentar y compartir gran parte de nuestro proceso de tener un bebé. Desde el año pasado, cuando en Noviembre tomamos la decisión de que sí lo deseábamos, pasando por compartir la noticia del embarazo y finalizando con este post cuando tenía 25 semanas.

Bueno, el último oficialmente, iba a ser el que no pudo ver la luz porque Luka decidió ver la luz antes de tiempo.

Si tuviera que resumir las 37 semanas que duró mi embarazo diría que, simplemente, no me puedo quejar. Tuve un embarazo muy tranquilo, relajado, lleno de salud, energía y trabajo. Básicamente me enfoqué en intentar continuar mi vida tal cual es, normal, como si no estuviera embarazada. Y realmente creo que mentalizarme de esa manera me funcionó.

Los ejercicios

Si me seguís en Instragram, sabrás que continué yendo al gym, haciendo mi rutina de pesas y corriendo prácticamente todos los días, casi hasta el final. De hecho, el último día que corrí 5Km fue el lunes 29, 6 días antes de tenerlo (ya te contaré por qué) y yendo a hacer ejercicios me sentía de lo mejor.

Muchísimas personas, tanto en el gimnasio, como en redes me preguntaban (o hasta cuestionaban) que por qué hacía ejercicios, o que hasta cuándo haría ejercicios. Mi respuesta siempre fue la misma: “hasta el final”. Y prácticamente eso hice.

Continué con la rutina de pesas (más que pesas, ejercicios para mantener la masa muscular) hasta la semana 35. Gracias especialísimas al súper coach Franco Guzmán, quien me estuvo entrenando todo el periodo del embarazo, asegurándose que los ejercicios eran aptos, sanos y acordes para una embarazada y que servirían a mí para la recuperación. Ahora que ya salí del parto, estoy segura que la rápida y fácil recuperación que estoy teniendo es gracias a esto.

Me prometí firmemente (y lo mantengo) no andar dando recomendaciones de a gratis a mujeres embarazadas, porque yo lo viví y es bien incómodo e innecesario. Pero si algo puedo decir es que vale 100% la pena mantenerte activa antes y durante el embarazo. Así que si estás planificando tener un bebé pronto, ¡a moverse! Te vas a sorprender de lo que tu cuerpo puede hacer.

Bueno, el caso es que cuando ese lunes en la mañana corrí 5KM y me tomé esta foto, nunca pensé que sería mi última foto haciendo ejercicios embarazada. Pues, a fin de cuentas, hacían falta 4 semanas más para que Luka naciera.

El trabajo

Siempre he sido una persona súper organizada y planificada. Como bien le diría mi padrastro al princeso el día que llegó a decir que me pediría la mano: “con una disciplina casi prusiana”, jajaja.

Dejando la broma aparte, mi plan era meterle mucho al trabajo en Octubre y la primera mitad de Noviembre, para dejar artículos, podcasts y videos listos para el restante de Noviembre y Diciembre. Luka ha venido a descuadrarme los esquemas, pues al decidir salir 3 semanas antes de lo planificado, no me dio chance de hacer todo lo que quería jajaja.

No mucho cambió desde lo que te conté en este post faltando 15 semanas (12 semanas, en realidad) para el parto. Al igual que con el ejercicio, mi enfoque era ser la misma y hacer lo mismo. Pero sí me puse un alto y ese alto fue a mediados de Octubre con el tema de las charlas y talleres.

Me di cuenta que ya hablar me cansaba, me faltaba el aire, sudaba horrores y horas después –por estar de pie- terminaba con la espalda desbaratada y los pies súper hinchados. Así que en la semana del 15, tras dar 4 charlas en 4 días, dije “listo, hasta aquí”. Y con todo el dolor de mi alma, tuve que rechazar un par de charlas / talleres que salieron por ahí. Esta fue la última charla que di a los emprendedores de La Fábrica:

El viaje y FinCon

Una de las cosas que laboralmente hablando me tocó ya bien entrado el embarazo, fue viajar a Orlando para dar una charla en el FinCon18.

Recuerdo tener unas cuantas semanas de estar embarazada, cuando me llegó el correo que lo anunciaba y entre el embarazo (tendría 7 meses en ese momento) y la crisis del país, pensé que no sería posible.

Lo platiqué con mi coach José Bolaños y me dijo: ¡hacelo! ¡Andá! ¡Tome lo que tome! Y así me fui con el princeso y una panza de 7 meses a finales de Septiembre para hablar en ese Congreso de Finanzas Personales sobre cómo dar consejos financieros a aquellos con bajos ingresos (acá la podéss ver). ¡Fue épico! Y la prueba de que un embarazo –salvo situaciones particulares de riesgo- no te impiden nada.

También aprovechamos ese viaje para comprar algunas cositas para Luka. Hasta ese momento no habíamos comprado pero ni un calcetín. Amigos y familiares nos tachaban de “frescos” (y con toda la razón), así que decidimos que ése era el momento indicado para comprar: en un lugar donde no solo enontrás todo, sino que además todo te sale mucho más barato.

Me imagino que querés saber qué compramos y cuánto nos costó, ¿cierto? Te lo cuento a continuación.

Hablemos de números

A lo largo de este proceso te he ido compartiendo lo que hemos ido gastando. Desde Enero, cuando nos reunimos por primera vez con la doctora y nos mandó a hacernos una batería de exámenes, pasando por los diversos meses… y hoy es el final.

Acá la tabla de gastos actualizada con todo lo que implica un embarazo. De nuevo, como he hecho énfasis en los posts anteriores, es para que te des una idea. Esto NO quiere decir que todo el mundo tenga que gastar exactamente lo mismo o hacerlo de la misma forma: son decisiones personales y para nosotros todo el tema de la salud es una verdadera inversión.

Si te vas a los posts anteriores, podrás ver que son los mismos gastos, que simplemente hemos ido actualizando / aumentando a medida el tiempo ha ido pasando. Ojo: acá no está incluido el parto, porque eso te lo cuento más abajo ;).

 

Pero, claro, traer un bebé al mundo no implica solamente los gastos relacionados al embarazo. Esos están más relacionados con la mamá. Pero hay toooooda una serie de compras adicionales que hay que hacer: cuna, coche, carro, cambiador, ropa, pachas, etc., ¿te suena?

Y en este sentido sí quiero compartirte unas cuantas cosas:

1. Nosotros esperamos hasta bien entrado el embarazo para comenzar a hacer las primeras compras. Sé que es bien emocionante y que hay cosas lindas y es fácil volverse loco. Pero si comenzás a comprar a la loca, sin lista, sin presupuesto, sin tener claro si realmente lo vas a necesitar, podés terminar gastando una millonada innecesariamente. Creo que si esperás, analizás, comparás y preguntás, podés tomar decisiones de compras mejores y más conscientes.

2. Aceptamos todos los regalos de todas las personas que nos quisieron regalar. Y no estoy hablando de regalos de cosas nuevecitas, porque esos son fáciles de aceptar. Me refiero a personas cercanas (y a veces no tannnn cercanas) que con mucho cariño y la mejor disposición nos regalaron ropa y artículos más grandes. Me he topado con personas que quieren todo nuevo porque “quieren lo mejor para su bebé”. Ojo: lo mejor no necesariamente es lo más caro y si te vas a terminar endeudando por esas compras, simplemente no lo vale. No porque tu bebé no lo merezca, sino porque lo que ese bebé merece es que vos y tu pareja estén tranquilos y sin presiones a su llegada: eso no se logra cuando hay grandes cuentas que pagar.

3. El haber aceptado tantos regalos y haber esperado hizo que nuestra lista de cosas por comprar fuera realmente corta. Muy corta. Más corta de lo que hubiéramos pensado. Y cuando finalmente compramos, fue sabiendo que eso que íbamos a comprar realmente lo necesitábamos y lo íbamos a usar.

4. Las personas somos diferentes, con diferentes estilos de vida y diferentes estilos de crianza. ¿Qué tiene que ver esto? Bueno, que en base a esto las personas te dirán que X o Y es imprescindible o no necesario del todo y de repente verás opiniones contradictorias y no sabrás qué hacer. Aprendí a preguntar: ¿cómo lo usás? ¿cuándo lo usás? ¿para qué lo usás? Y entender su modo de vida me hizo entender si eso es algo que yo usaría o no de esa manera. Sino, es fácil volverse loco con tantas opiniones y con tantas compras.

Sin más que decir, acá las cosas que nosotros consideramos necesarias y cómo las conseguimos. De nuevo, la mayoría sí fueron un regalo. Ojo: acá no está incluido nada de ropa o artículos más pequeños, ni productos de reposición constante, como pañales o wipes ;).

Como podrás ver, agregué una columna de si es necesario para nosotros y para otros. Y, al final, llegué a la conclusión que DEPENDE. Todo depende de vos, tu pareja, el estilo de vida que llevan y cómo quieren criar a su bebé.

Nosotros nos enfocamos en aquello que sí era necesario, pero como bien dijo Gabriela Narvaez de Ciao Mamma, donde tomamos unas clases pre-natales buenísimas y que súper recomiendo:

Necesario, necesario, realmente necesario, son dos cosas: la leche materna y el amor de sus papás.

De verdad, yo no podría estar más de acuerdo. Todo lo demás (cuna, ring, asiento, coche, etc.) es accesorio.

Los días antes y la sorpresa

¿Te acordás que mencioné que el lunes 29 había sido el último día que fui al gym? Pues bien, el martes teníamos de seguimiento con la doctora y ¡Ta-rán!, nos dicen que ya tengo 1 centímetro de dilatación y se le siente la cabeza al niño.

¿El problema? Aun faltaban 4 semanas para las 40. ¿La solución? Descanso, reposo. Y eso hice. Como bien me dijo el princeso: ¡por fin, alguien te calmó!

El objetivo era intentar que Luka permaneciera adentro, terminando de crecer el máximo tiempo posible y para eso yo tenía que estar lo más relajada y reposada posible.

Esa noticia nos hizo CORRER porque el princeso y yo no teníamos NADA listo. Estábamos demasiado confiados en que faltaba casi un mes y demasiado enfocados en el trabajo, que aunque sí teníamos ya las cosas (cuna, ropa, etc.), en realidad no teníamos nada listo. La cuna no se había armado, la ropa no se había lavado, el bolso no se había alistado, etc.

Así que con todos los nervios del mundo, nos pusimos las pilas. Gracias especiales a mi cuñada Menchi, que llegó el día siguiente muy a las 7:00am para llevarse la ropa de recién nacido a lavar, secar y armar el bolso, con el compromiso de que si nacía ese día (cualquier cosa podía pasar), ella llevaría el bolso listo al hospital y el muchachito no saliera desnudo, jajaja.

También a mi mamá y mi amiga Adri por llegar a la casa y ayudarnos a arreglar el cuarto, armar la cuna y dejar todo listo. De verdad que lo que no hicimos en 8 meses, lo hicimos en un día. Después de eso, aunque no queríamos que Luka viniera ya, estábamos listos para que lo hiciera.

Y, bueno, lo único de no-reposo que hice fue el sábado 3 ir a un evento de la Dra. Paola Mongalo, donde me había comprometido a estar en una feria con otros emprendedores, firmando las #PlatAgenda19. Gracias más que especiales a mi querida Karlita que me sustituyó esas 3 horas de la feria, pues yo solo llegué 45 minutos (lo que me permitió mi doctora) a firmar.

Estas son, entonces, las últimas fotos embarazada que tengo:

El parto

Cuando me desperté el domingo a las 6:00 am me di cuenta que tenía un dolorcito leve en la espalda baja. Como ya me había devorado unos cuantos libros sobre el tema y había preguntado a algunas amigas cómo era ese dolor, sabía lo que significaba.

Ese día era, además, la misa de 4 años de muerto del papá de Yassir y mi suegra había organizado una misa a las 8:00 am y un desayuno después. Confieso que una parte de mí quería quedarse en cama, pero otra parte decidió ir y quedamos con el princeso de ir, estar lo necesario y regresar. Eso hicimos.

Cuando regresamos a la casa, los dolores se fueron intensificando y, de pronto, al medio día, me percaté que no era un simple dolor: estaba teniendo contracciones.

Hablamos con la doctora, quien siempre siempre estuvo más que pendiente de todo y nos dijo que nos viéramos en el hospital para ver cómo iba. ¿El resultado? Ya en 2 centímetros de dilatación y el parto era inminente.

Ingresé al hospital a eso de las 4:30pm (ya el princeso había decidido andar la maleta de nosotros y el bolso del bebé en la camioneta) y nos acomodamos para comenzar la labor de parto.

Solo permitime decir algo: ¡JAMÁS, pero J A M Á S había sentido un dolor tan profundo y agotador como ese! Pido una disculpa si hay alguna embarazada pensando en tener parto natural leyendo esto, pero yo de verdad sentí que a los 4 centímetros y después de más de 12 horas, me contorsionaba como la niña del Exorcista.

Mi enfoque era llegar a los 5 centímetros porque sabía que en ese momento venía la epidural y todo iba a mejorar. Sentí las horas más eternas de mi vida mientras esos centímetros llegaban uno a uno.

Mientras tanto, el princeso aguantó rasguños, quitadas de mano, apretadas de dedos, ojos volteados y demás. De verdad, esas cosas no pasan solo en las películas. Pasan en la vida real. Recuerdo que la última media hora casi rogaba por la epidural… pero ésta no iba a venir hasta que llegara a los 5 centímetros de dilatación.

¡Y finalmente llegó! Casi lloro de la felicidad cuando María Elena, mi ginecóloga, me dijo “ahora sí, 5cm”.

Y, entonces, ¿qué pasó?

Pues bueno, resulta que después de un embarazo tan bueno como puede llegar a ser y tanta preparación, las cosas no siempre se dan como uno quiere.

Todo el tiempo que estuve en el hospital, tenía un monitor fetal para ver cómo estaban los latidos de Luka. Nos habían dicho que lo normal era entre 120-160 y así se habían mantenido aun durante las contracciones.

De repente, bajaron a 100, 90, 80 y llegaron a 77. Decidieron realizar una cesárea en ese momento por la seguridad de Luka.

No voy a mentir, yo estaba –y también el princeso- aterrada. Todo sucedió extremadamente rápido y al recordar la sensación de ir en una camilla jalada por doctores y enfermeras que iban corriendo por el hospital, bueno… no es algo que quiero revivir.

Sinceramente no quiero ni siquiera escribir las palabras de lo que pensaba podía pasar en ese momento. Y el princeso, al día siguiente me dijo que él solo se imaginaba que lo iban a poner en una situación de tener que decidir. Nada de eso pasó, gracias a Dios.

Aun con la anestesia y todo, recuerdo perfectamente cuando la doctora dijo que estaban empezando la operación a las 11:23 pm, y cuando 7 minutos dijeron:

-Hora de nacimiento

-11:30 pm

Y ahí estaba mi bebé hermoso. Y ahí estaba mi princeso. Y ahí estábamos los 3. Bien. Juntos.

Una amiga me preguntaba que si no me sentía mal, de cierta forma, de haberme preparado tanto para un parto natural, para que al final resultara una cesárea y la respuesta es no. Las cosas no siempre salen como uno quiere y planea, y yo solo puedo estar agradecida con que mi doctora actuó súper rápido y de la manera en que ella mejor consideraba para que esto no pasara a más y Luka saliera bien.

Confío tanto en ella y su juicio, que si 100 bebés tuviera, 100 bebés tendría con ella. Acá te la presento. A un día post-parto, a punto de irnos a casa:

¿Y los gastos?

Obvio, esto no podría ser un blog de finanzas personales sino hablara del dinero, ¿correcto? Y, a fin de cuentas, cada una de las cosas que nosotros hacemos implican, de alguna forma, dinero.

Ya te había contado desde un inicio que habíamos tomado el Plan de Maternidad del Vivan Pellas. En Instagram, hace unas semanas, estuve platicando de eso y contaba que básicamente son 3 opciones: parto natural, parto por cesárea de un día y parto por cesárea de dos días (en este post que escribí antes podés ver más detalles).

Nosotros habíamos elegido y pagado el primero, no solo porque es el más barato, sino también porque es lo que queríamos. Si te estás preguntando cómo hicimos entonces, si al final fue cesárea y me quedé dos días, lo que hacen es simplemente sumar lo que vas usando de más.

No lo voy a negar: estaba esperando un mega cuentón no solo porque fue cesárea y me quedé dos días, sino también porque el princeso me contó que durante la operación habían usado una cantidad de cosas que, pues, todo suma.

Al final, aunque no fue barato, tampoco nos salió un ojo de la cara como pensábamos. Además de los gastos que te compartí arriba, esto fue lo que gastamos ya en el mero parto:

La lista de gastos por embarazo y parto terminan acá. Pero una nueva lista comienza a correr: todo lo relacionado a Luka. No solo por las citas médicas y vacunas, sino por su vida misma y lo que ello implica. Nuestro formato de presupuesto 2019 se verá muy diferente a los anteriores por el simple hecho de que hay una nueva vida con nosotros.

Mi mejor trabajo

Sí, ser mamá es un trabajo de tiempo completo. Siempre me sentí orgullosa de la cantidad de tiempo, recursos, creatividad y cariño que le metía a Plata con Plática… pero esto no se compara con lo que implica ser mamá.

Sí son más horas –activas y pasivas-, son más recursos, requiere de mayor creatividad e ingenio y, en definitiva, mucho más amor. Todo mi amor, para ser exactos. Nunca pensé que ser mamá me iba a gustar tanto. Jamás imaginé que tener a esta personita en brazos se iba a sentir así.

Hace unos días le decía a mis amigas que no hay palabras para expresarlo. Quienes son mamás conocen perfectamente el sentimiento, por lo que no necesito decírselos. Y quienes no son mamás, por más que se intente de expresar, no es fácil de dimensionar.

Y lo sé porque yo estuve ahí. Yo era una de esas personas que escuchaba todas las frases cliché del mundo sobre maternidad y una parte de mí las desestimaba como un poquito absurdas – ridículas, y otra parte de mí simplemente no lo entendía y pensaba que era demasiado romanticismo.

Ser mamá te cambia la vida.

No hay nada mejor que ser mamá.

Por fin conocés el amor verdadero. Es un amor que no tiene límites.

Ni los desvelos importan. Solo te quedan viendo con esos ojitos o te sonríen y todo pasa.

Ahora sí entiendo todas estas frases y me hacen completo sentido. Son 100% ciertas. En este trabajo de ser mamá apenas llevo 10 días pero desde YA es el trabajo que más he amado y que mayores recompensas trae.

Pensé que iba a tener más tiempo para escribir artículos, contestar correos con dudas y preguntas y básicamente mantener el changarro (o sea Plata con Plática) andando mientras estoy en casa cuidándolo y conociéndolo. Pero no es así.

Pensé que entre comidas y dormidas iba a poder tomar mi compu y ponerme a trabajar. No puedo… y más importante, una enorme parte de mí no quiere. Llevaba días intentado (en mi cabeza) escribir este post y lo dejaba para mañana, para el día siguiente, para el que sigue y simplemente me di cuenta que el tiempo y la energía no me daba.

Como bien me dijo la Gaby el sábado:

Acabás de ser mamá! Tenés el derecho de encerrarte con tu bebé. Las mamás necesitamos encuevarnos con nuestros recién nacidos.

“Encuevarnos”. Esa fue la mejor palabra que pudo usar y que ha pasado resonando en mi cabeza. Hoy, después de una semana en que los dos hemos estado full en casa enfocados y atendiendo a Luka, el princeso regresa a trabajar.

Una parte de mí siente cierto temor de quedarse sola con un bebé. Otra parte de mí desea con muchas ansias estar a solas –encuevada- con mi bebé.

Así que así están las cosas por el momento. Muchas personas me han escrito por las diversas redes diciendo que por dónde ando, que estoy perdida, que no he aparecido, etc. Es verdad. Y solo les pido un poco de paciencia :).

Me tomé el tiempo de escribir este post-testamento no solo porque me encanta compartir y es mi manera de expresarme, sino también para dejarle sabe a mis lectores que acá estoy… solo que con un trabajo diferente.

En unos meses, poco a poco, me iré reintegrando. Pero por ahora Luka es mi prioridad, pues expertos en finanzas personales hay miles alrededor del mundo, pero mi bebé solo tiene una mamá.

Y ya para ir cerrando, por acá te comparto unas cuantas fotitos de lo que ha sido este hermoso camino que apenas está empezando.

PD: Este post fue escrito en un periodo de varias horas, en el espacio entre 3 lactadas ;).

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