Testimonio: Reinventándome salí de deudas

Hace unas semanas recibí el correo de una persona que me contaba su historia financiera y cómo cambió sus hábitos y salió de deudas. En el mismo me pedía compartirlo, así que acá te va a continuación:

Hola Ela,

Hace un par de meses te escribí en un momento de desesperación pidiéndote ayuda y me disculpo por desaparecer sin contestar. Debo decirte que a partir de ese día, decidí tomar las riendas de mi vida financiera y logré hacerlo con artículos de tu blog que he repasado una y otra vez.

El aprendizaje que me ha dejado la crisis ha sido tan valioso, que deseo compartirlo con otras personas que como yo, estarán navegando en tu blog buscando una esperanza. Aquí te dejo la historia y agradezco cada una de tus letras.

Prefiero mantemerme anónima por razones de estabilidad emocional 🙂

Saludos

 

A finales del año 2017 decidí renunciar a mi trabajo e invertir una buena parte de la liquidación en una idea de emprendimiento, la cual no estaba correctamente presupuestada y terminé gastando todo el dinero.

Abrí mi negocio contra toda dificultad en el mes de Febrero 2018 y las ventas fueron asombrosas durante los dos primeros meses. A decir verdad, nunca había manipulado tanto dinero en mi vida y no tenía educación financiera, es ahí donde comienzan las malas decisiones:

  1. Realizar un viaje de vacaciones con los ahorros de la empresa – Marzo
  2. Adquirir mi propio vehículo – Marzo

Cuando empieza toda la crisis en Abril, no estaba consciente de cuánto podría durar ni de las afectaciones económicas que vendrían después, por lo que seguí tomando malas decisiones:

  1. Independizarme de mi familia y rentar un apartamento sola – Mayo
  2. Equipar el apartamento con un crédito – Mayo
  3. Contratar personal – Mayo

El primer semestre del año, no tuve consecuencias tan grandes en las ventas a pesar de lo que se estaba viviendo, sin embargo la liquidez de la empresa estaba mal, yo la había endeudado. El segundo semestre todo cambió: El país se había paralizado, era temporada baja para mi producto, la gente ya no tenía dinero, mis clientes se habían ido y por si fuera poco, mi personal me empezó a robar porque no tenía buenos controles.

Por cumplir con mis compromisos de pago, dejé acumular créditos con los proveedores y me empezaron a limitar la adquisición de materias primas. Para poder hacerlo, negocié dar una cuota DIARIA de C$5,000.00 y pude salir en dos meses y medio. ERROR, mi empresa se descapitalizó por completo.

Empecé a leer sobre educación financiera y tomé algunas medidas para ver si la situación mejoraba en el 2019. Yo siempre registré mis ventas, pero seguía sin registrar mis gastos y por lo tanto, estaba trabajando completamente a ciegas.

Cerré un tiempo con el fin de cerrar el ciclo, liquidar aunque sea las deudas de la empresa y no seguir haciendo más grande la bola de nieve. Ya en este punto, había dado el primer paso que era aceptar que yo tenía un problema y debía estudiar mucho para resolverlo. Es así cómo encontré varias aplicaciones super amigables y completamente gratuitas que me ayudaron a organizarme (Ya más adelante les cuento cuáles).

Empecé también a recortar mis gastos:

  • Me mudé a una casa compartida, donde pago el 50% menos y tengo mejores condiciones.
  • Eliminé por completo gastos innecesarios (Comer fuera, salir con amigos, comprar cosas que no necesito).
  • Eliminé las suscripciones de mi tarjeta (Spotify, Netflix, gimnasio y algunas apps que usaba en el negocio en modo Premium).
  • Devolví todos los equipos que había comprado al crédito para acondicionar el apartamento (TV, Aire acondicionado, lavadora y cocina). Perdí el dinero que ya había pagado por ellos, pero me liberé de una deuda mucho mayor.
  • Devolví el vehículo que adquirí en Marzo y mi pareja me ha compartido el suyo.

Cuando sos emprendedor, hay una conexión sentimental con tu empresa y como toda relación, se puede volver tóxica cuando te rehusás a perderla. La presión social también afecta las decisiones, nadie quiere ser el fracasado ante la familia y amigos.

Dicho lo anterior, ya pasados varios meses, decidí abrir nuevamente el negocio. Esta vez iba a hacer todo bien, registrando absolutamente TODO para poder tener una radiografía de mis finanzas y saber si estaba realmente ganando o perdiendo dinero. Tenía también clientes externos con los que pagaba mis deudas, para no afectar los ingresos del negocio.

El período de prueba era de 3 meses. El primer mes empecé con números rojos pero era hasta cierta parte comprensible porque se había hecho una inversión inicial de materia prima que aun estaba en inventario. El segundo mes la historia fue la misma, no estaba alcanzando mi punto de equilibrio en las ventas y me tocaba asumir al menos U$500.00 para que sobreviviera. Antes de cumplir el tercer mes, decidí cerrarla completamente.

Aunque he pasado los momentos más difíciles de mi vida, me siento mucho más tranquila. Me salía más barato cerrar que tener la empresa funcionando, más aun cuando no tenés un colchón que te ayude a crecer y a enfrentar emergencias.

Ser empresario no es una obligación. Uno emprende porque quiere desarrollar sus ideas, mejorar la situación económica, crecer profesionalmente, mejorar la calidad de vida, en fin uno emprende para ser más feliz. Es un trabajo duro, es cierto, pero te debería brinda satisfacción.

El emprendedor tiene una vida llena de ilusiones, hay metas que queremos alcanzar y somos muy optimistas en medio de tantas adversidades; yo ya había perdido todo eso. Al igual que mis números rojos, el balance de felicidad que me generaba era negativo. Ya no amaba lo que hacía, mi felicidad en vez de aumentar, disminuía cada vez más y me frustraba. Era mejor cerrar y dedicarme a ser feliz.

Me resistía a este momento para no enfrentar el fracaso y también consciente que el país no pasa por su mejor momento. Sin embargo, si había sido valiente para abrir un negocio y endeudarme, tenía que serlo para afrontar el fin.

Por ahora, el poco dinero que sigo percibiendo me sirve para pagar mis gastos que ahora son mínimos e irme poniendo al día con mis obligaciones. He descargado el presupuesto de Plata con Plática en su formato del 2019 que está super sencillo y me ha ayudado a ordenar mis gastos personales.

Trato de sacar el mejor provecho a mi teléfono con las apps de forma GRATUITA:

  • Samsumg Health me ayuda a llevar una vida más activa y saludable. Ahora hago ejercicios en casa con un programa que descargué y preparo mis propias comidas, lo que significa un doble ahorro. Todo lo voy registrando en la App para cumplir mis metas.
  • Any Do la utilizo como agenda personal para anotar los pagos y gestiones que debo hacer, de esa manera no lo olvido y evito caer en moras innecesarias. También organizo la lista de compras de la casa, asi compro justo lo que necesito.
  • Loyverse: Te ayuda a registrar tus ventas y puede funcionar para cualquier tipo de empresa ya que es un menú personalizable. Tiene informes muy útiles y detallados en su versión gratuita.
  • Wallet registra todos mis gastos, los clasifica y te brinda información financiera super sencilla ¡Es una maravilla! También permite registrar tus presupuestos y activar alertas cuando vas llegando al límite de gastos en cada categoría. La recomiendo completamente.

Para finalizar, les puedo decir que me siento agradecida con todo lo que me ha pasado, porque me ha dado la lección más importante de la vida y no permitiré que me vuelva a suceder. Toda crisis encierra una oportunidad y siempre estamos a tiempo de reinventarnos y emprender nuevos proyectos. No será la última vez que emprenda, pero lo haré cuando pueda manejar mi vida, tenga la capacidad financiera y lo voy haré para ser feliz, al final de eso se trata, de ser feliz.

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