La educación financiera empodera mujeres

“La mejor protección para una mujer es un poco de dinero propio”

Es una frase famosa -y consejo- de la autora Clare Booth Luce, cuando se trata de ganar y administrar dinero por tu cuenta.

Aunque el Día Internacional de la Mujer puede ser un un símbolo de empoderamiento económico para las mujeres, me parece que el aporte o consejo más importante que se le puede dar a una mujer es que necesita aprender a administrar sus propias finanzas… en diferentes etapas de la vida. Porque lo que necesitás saber y hacer irá cambiando.

Continuamos buscando la igualdad en cada ámbito de la vida y el financiero es uno de ellos. Cada vez vemos más mujeres estudiando, graduándose y trabajando, pero ¿significa eso que estamos ya en las mismas condiciones? No.

Mientras la OIT dice que la población femenil en América Latina y el Caribe gana 17% menos salario que los hombres por hora trabajada; el WEF -Women Economic Forum– indica que recibimos una paga que está apenas por encima de la mitad de lo que obtienen los hombres, reportando una brecha salarial de un 58% entre los sexos.

Sea cual sea el dato, lo cierto es que aun hay mucho camino por recorrer y hoy quiero compartir un poco de sabiduría financiera femenina, estoy convencida que la educación financiera es parte esencial del empoderamiento de las mujeres.

Educación Financiera

Pero, ¿qué es la Educación Financiera? Para mí, la educación financiera tiene dos grandes componentes:

  • El conocimiento: de cómo funciona el sistema financiero, los diversos productos financieros, las tasas de interés, los créditos, las inversiones, los presupuesto y más.
  • Los hábitos: porque de nada te sirve tener esos conocimientos si no los usás para cambiar tus hábitos y tomar mejores decisiones sobre tu dinero.

Ahora, nadie ha dicho que las mujeres tengamos menos educación financiera o menor capacidad para adquirirla. De hecho, en mis 8 años (¡wow, 8 años!) dedicándome a esto, he comprobado una y otra vez que las mujeres somos mucho más propensas a intentar educarnos (preguntando, enviando correos, comentando, yendo a talleres, etc.) que los hombres.

Lo que sí es que, históricamente, son los hombres quienes han tomado las riendas financieras de los negocios y de los hogares. Esto ha ido cambiando, pero aun queda mucho camino por recorrer.

Las mujeres siempre hemos asumido múltiples roles, desde ser una hija que cuida a sus padres, hasta una esposa y una madre de varios, mientras es amiga y hermana, sacando poder divino para barajar y equilibrarlo todo.

Esto ha llevado a muchas mujeres exitosas a abandonar sus carreras por el “bienestar” de sus familias. Por lo tanto, es imperativo que las mujeres planifiquemos y administremos mejor nuestras finanzas para lograr una verdadera independencia financiera.

Sin embargo, el viaje hacia esa libertad financiera no es sencillo, ni una fórmula mágica, como una de esas piezas que leen “one size fits all”. ¿Por qué? Porque dentro es nuestras igualdades, también somos muy diferentes y vivimos circunstancias distintas.

Por ejemplo, una madre soltera en sus 30s no puede ahorrar o invertir de la misma manera en que lo haría una mujer soltera en sus 20s. Puesto que tener 20 años te permite correr muchísimos riesgos, que pueden resultar un lujazo cuando tenés 40 o tenés hijos de los que hacerte cargo.

Pero entonces, si tengo hijos o tengo más de 30, ¿ya no puedo invertir? ¿Ya no puedo ahorrar? ¿Ya no debo buscar mi libertad financiera? ¡Por supuesto que sí! Solo que lo harás de una manera distinta y, para todas: ¡entre antes comencés, mejor!

MITOS de mujeres y dinero

Antes de pasar a lo importante y compartirte un poco de sabiduría financiera para planificar, ahorrar e invertir, quiero aclarar tres grandes mitos sobre las mujeres y cómo SUPUESTAMENTE manejamos nuestro dinero. ¡Y que queden eliminados de una vez por todas, por favor!

Mito 1: Las mujeres necesitan más ayuda para manejar su dinero que los hombres.

Falso. Lo que yo misma he podido ver, como decía antes, es que las mujeres estamos más dispuestas a aceptar que no nos la sabemos todas y a pedir ayuda. Los hombres, en cambio, se lo reservan más o se leen un libro, emiten un juicio y ya se proclaman expertos. Así hizo mi muy querido amigo israelí, Israel, que tras leer un par de libros sobre inversión, se lanzó a invertir en la Bolsa y sentía que era invencible… hasta que la bolsa cayó en el 2008.

Así que no. Hombres y mujeres necesitamos la misma ayuda. Lo que pasa es que solemos ver a más mujeres pedirla.

Mito 2: Las mujeres son naturalmente más miedosas para invertir que los hombres.

Falso. Hay mujeres conservadoras para invertir y hay hombres conservadores para invertir.  Yo tengo unos tíos que han invertido desde el inicio de sus carreras. Y ¿saben gracias a quién? Te voy a dar una pista: no fue por él. Fue ella quien, con cada ahorro, cada bono o cada aguinaldo le dijo: no lo gastemos, invirtamos.

Otro punto que debemos tocar es que, en general, vamos a tomas más riesgos a invertir en la medida que tengamos más plata para jugar. Al tener salarios más bajos, cuando comenzamos a invertir, las mujeres comenzamos apostando el todo por el todo, mientras que muchos hombres ya pudieron hacer su colchoncito antes. No es lo mismo irte por lo más arriesgado cuando ya tenés algo, que cuando no tenés nada. Así que acá también la brecha salarial juega un papel fundamental.

Mito 3: Las mujeres no ahorran porque gastan mucho en zapatos y ropa.

Falso. Aunque sí es cierto que en general las mujeres gastamos más que los hombres en ropa y zapatos, ellos gastan MUCHO más en autos, licor, productos electrónicos, etc. Y por alguna razón no veo a nadie criticando esos gastos, ¿cierto?

Lo que no podemos negar es que las mujeres ganamos menos que los hombres -y por ende queda menos para ahorrar- y que muchos productos mercadeados para mujeres valen 5 veces más, por el simple hecho de ser para mujeres. ¿Entonces, en qué quedamos?

Y hay más, muchos mitos más sobre cómo las mujeres manejamos nuestro dinero. Quizá en otro post se pueda ahondar en ellos.

Empoderamiento financiero

Como una mujer profesional, emprendedora, empresaria, esposa y mamá de un bebé, puedo entender perfectamente que muchas veces las mujeres tengamos las mejores intenciones de manejar nuestras finanzas… pero solemos ponernos en último lugar. Incluso yo lo hago.

Y, aunque no sea una verdad absoluta, los hombres tienden a asociar la riqueza con el prestigio, reconocimiento o poder. Las mujeres la asociamos con la seguridad y la tranquilidad. Yo misma lo pude comprobar con los resultados de esta encuesta que hice hace 3 años.

Así que acá van 5 pasos que recomiendo a mujeres seguir, para empoderarse financieramente y sentirse más seguras: tanto de sus decisiones, como de su situación financiera.

1. Fijá objetivos.

Yo sé que suena cliché, pero es esencial y no tan sencillo como parece. Creá un plan financiero que te permita ver el bosque y el árbol. ¿Qué querés lograr en 3 meses? ¿Qué querés lograr en 10 años? Cuando tenés claridad sobre lo que querés lograr, tomar decisiones cada día es mucho más fácil porque sabrás si cada una te acercará o te alejará de tus metas.

2. Siempre.

No existe pregunta tonta. Salí de todas las dudas que tengás siempre.

Parte esencial de la educación financiera es conocer y entender en qué te estás metiendo cuando adquirís X o Y producto financiero.

  • Aprendé a leer tus estados de cuenta.
  • Conocé la diferencia entre las cuentas bancarias.
  • Una cuenta de ahorro es el centro de tu seguridad financiera.
  • Asegurarte que la tasa que recibís es lo más alta posible.
  • Tené tu propia cuenta de ahorro.
  • Hacé tu ahorro automático.

3. Conocé y valorá tus contribuciones al hogar.

Que se nos quite esa maña de creer que solo aporta quien lleva dinero al hogar. He visto varias familias decidir que solo el hombre tome un seguro de vida porque “la mujer no trabaja”.

Primero, el trabajo del hogar es súper importante, vale mucho dinero y es cinco veces más CANSADO que el de oficina. Te lo digo por experiencia.

Segundo, si algo le sucediera a la mujer que se queda en casa, cuida a los hijos, los lleva de un lado a otro, etc., ¿quién haría ahora ese trabajo? ¿El papá? ¿Contrataría a alguien? Lo veás como lo veás, ¡es una gran contribución!

Tercero, si la mujer también trabaja, aunque lleve menos dinero al hogar, ¿cómo terminarían de completar para los gastos si ella no estuviera?

El punto es: los seguros de vida no son solo para los hombres o para las mamás solteras. Si hay hijos de por medio (o cualquier dependiente económico) también son para las mujeres.

4. Hacelo a tu ritmo.

Date tiempo para tomar decisiones financieras acertadas. Muchas mujeres a menudo luchan por equilibrar sus carreras profesionales con sus responsabilidades familiares. No es tanto que las mujeres posterguen hacer su planificación financiera, sino que se sienten abrumadas, cansadas y sobrecargadas de trabajo. Si de entrada sentís que no lo podés hacer sola, buscá la ayuda de un profesional que te genere confianza y vaya al ritmo de tus necesidades.

5. Buscá el balance, no la perfección.

Tener balance no es privación o un simple retardo de la gratificación.

Se trata de equilibrar el consumo hoy con el consumo anticipado en el futuro. Si bien la planificación para el futuro es vital, ¡todos tenemos que vivir un poco la vida ahora!

Para mí, mi hábito de comprar un capuchino o un chai late unas cuantas veces al mes, quizá parezca extravagante o innecesario para los demás, pero cuando me he desvelado por mi bebé y tengo una conferencia importante -o mucho trabajo- la mañana siguiente, me da serenidad, alegría y ENERGÍA.

En definitiva, hay muchísmos consejos más. Y, para ser honesta, la mayoría no estarían enfocados solo en mujeres; pues la educación financiera es para todos y todas.

Lo que sí, es que las mujeres tenemos aun un largo camino por recorrer en la búsqueda de la igualdad, la justicia y la seguridad EN TODAS LAS ÁREAS. Estoy convencida que la educación financiera es un eslabón súper clave en este camino.

¿Sabías que en América Latina, el 52% de las mujeres no tiene cuenta bancaria? En el caso de Nicaragua, solo el 14% de las mujeres tiene una cuenta en el banco. Sí, somos minoría… y por mucho.

La inclusión y educación financiera nos trae libertad. La libertad de elegir en todas las áreas de nuestra vida como mujer.

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