Seguro de vida: ¿Para qué?

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Éste es un post invitado de un lector, alguien a quien además, conozco desde hace muchos años: Camilo Caldera. Si te interesa escribir un post en Plata con Plática, escribime a [email protected] y con gusto lo publicamos, el único requisito es que sea relacionado a finanzas personales y no hayan errores ortográficos.

Si tan solo comprar un seguro de vida costara lo mismo que una gira al cine. ¿Qué pasaría si te dijera que así es? Todos vamos a necesitar un seguro de vida en algún punto de nuestra vida. Sea para proteger el futuro financiero de nuestra familia una vez tengamos dependientes (que pueden ser incluso nuestros padres, cuando llegan a ancianos), o sea para proteger un préstamo de una casa, un auto, o simplemente para cubrir los últimos gastos médicos o funerarios. 

La realidad de necesitar un seguro de vida es tan cierta como la realidad de que vamos a fallecer algún día. La pregunta no es si vamos o no a necesitar un seguro de vida. La pregunta es, ¿cuándo debo comprarlo?

Antes de contestar, veamos diez de las excusas más comunes que nos ponemos a nosotros mismos para no comprar un seguro de vida:

  • Es muy caro y no me puedo dar el lujo.
  • No tengo personas dependientes.
  • No me pienso morir tan joven.
  • No tengo tiempo para buscar un seguro.
  • Tengo suficientes activos, no necesito un seguro.
  • Mi trabajo me brinda un seguro de vida.
  • No me quiero hacer los exámenes médicos.
  • Soy ama de casa, no genero ingresos, no necesito un seguro.
  • No confío en las compañías de seguros.
  • No tengo deudas que proteger.

Primero es lo primero. Mi madre tiene una frase que me gusta mucho: “Los seguros de vida y los seguros médicos son protecciones que se PAGAN con dinero, pero se COMPRAN con salud”. Ésta es una realidad que todos debemos afrontar. Si tenemos una preexistencia médica, no habrá compañía en el mundo que decida asumir un riesgo. 

Por esto, el mejor momento para comprar un seguro de vida es cuando tenemos la salud para hacerlo, y el mejor seguro de vida que podés comprar es el que podés pagar.

Ahora, retomando nuestras excusas:

Es muy caro y no me puedo dar el lujo: ¿Sabías que si tenés 30 años, podés comprar un seguro de vida de $250,000.00 por $300.00 al año? ¡SON $25.00 AL MES! 

No tengo personas dependientes: Si planeás comprar una casa, un auto o invertir en un negocio, a menos que podás pagar todas esas cosas en cash, necesitás un seguro de vida, ya que las instituciones bancarias requieren este respaldo para hacerte un préstamo. 

Adicionalmente, si fallecés prematuramente (por un accidente o enfermedad repentina) tu familia (sean tus padres, cónyuge o familiares) tendrá que pagar tus gastos funerarios, deudas y pasivos y, en algunos casos, gastos médicos finales. ¿No vale la pena protegerlos ante esa eventualidad?

No pienso morir tan joven: Además de eso, nos decimos “estoy saludable”, “hago ejercicios”, “mi familia es longeva”. Nadie puede tener certeza de cuánto tiempo tendremos salud y vida. Un primer ministro británico, Benjamín Disraeli, acuñó una frase muy importante: «La salud y la vida son realidades muy extrañas que se pueden extinguir en cualquier momento».

No tengo tiempo para buscar un seguro: Es importante contar con un agente de seguros de tu confianza, para que pueda encargarse de brindarte alternativas y que no tengás que dedicarle demasiado tiempo a decidirte por una opción. Sin embargo, esta decisión te acompañará por mucho tiempo, por lo que cuando te estén asesorando, asegurate de dedicar toda tu atención.

Tengo suficientes activos, no necesito un seguro: ¡TODO LO CONTRARIO! Mientras más activos poseés, mayor es tu necesidad de protección, ya que tu legado tiene que estar protegido ante las situaciones de vida que pueden descapitalizarlo. ¿Sabías que si heredás una casa a tus hijos, ellos tienen que pagar un impuesto por herencia y que lo mismo ocurre con cualquier capital que podás generar? Un seguro de vida es una buena manera de cubrir esos gastos.

Mi trabajo me brinda un seguro de vida: A veces nos sentimos blindados ante cualquier eventualidad porque nuestro trabajo nos brinda un seguro de vida, pero cuando calculamos la necesidad real de un seguro de vida, nos damos cuenta que, muchas veces, estas coberturas (que son un excelente beneficio) no son suficientes. Si tu trabajo te brinda un seguro de vida equivalente a 36 salarios, ¿qué pasará con tu familia transcurridos esos tres años? Si tenés un ingreso de $1,500.00 y tu empleador te brinda un seguro de vida de $100,000.00, ¿cuántos años podrá vivir tu familia con ese monto? Poco más de cinco años.

No me quiero hacer los exámenes médicos: Hay personas que le tienen PÁNICO a las agujas y eso es comprensible. No es necesario estar enfermos para no querer hacernos exámenes médicos. ¿Sabías que hay compañías que te pueden asegurar hasta por $250,000.00 sin hacerte exámenes médicos, siempre y cuando nunca hayas recibido un diagnóstico grave?

Soy ama de casa, no genero ingresos, no necesito un seguro: El trabajo no pagado realizado por una persona que se queda en casa –cuidado de los hijos, quehaceres del hogar, finanzas familiares–  es muy difícil de reemplazar. Un seguro de vida puede cubrir la contratación o entrenamiento de la persona que se hará cargo de ese trabajo. Como regla general, todo adulto debería tener una protección de seguro de vida.

No confío en las compañías de seguro: Desafortunadamente, existen asesores que no son verdaderos profesionales y no brindan la información correcta o completa a la hora de asesorar a un cliente. Si hay algo que les puedo decir, en base a mi experiencia, es que todas las compañías de seguro (inclusive las malas, que las hay) pagan sus beneficios, basándose en sus condiciones de póliza.

No tengo deudas que proteger: Muchas veces tenemos deudas de las que no estamos conscientes, por ejemplo, la deuda de la educación de tus hijos. ¿Cuánto cuesta la universidad donde tu hijo quiere estudiar? Si no tenés ahorros o seguro, ¿Cómo se va a pagar esa universidad? ¿Y los gastos de manutención? ¿Y que pasará con tu cónyuge que contaba con tus ingresos para el sustento de la familia?

Mi recomendación:

Obtuve mi primer seguro de vida a los 18 años. Mi madre me lo regaló de cumpleaños y me dijo que de mis ingresos (ya generaba ingresos a esa edad) pagara los años subsiguientes. ¿Adivinen cuántos años lo pagué? ¡NINGUNO! Entiendo que es difícil generarnos esta cultura de prevención (incluso cuando ya somos adultos con dependientes), sin embargo, vale la pena intentarlo. 

Mi hermana menor, a sus 21 años, acaba de tomar una de las decisiones más importantes de su vida, y estoy orgulloso de ella. Siguió el consejo que recibió de Elaine Miranda en uno de sus seminarios de finanzas personales y empezó a ahorrar para su jubilación, pero al mismo tiempo y en la misma póliza, tomó su seguro de vida. 

Ella tiene ahora una cobertura por $100,000.00 al mismo tiempo que va generando un ahorro significativo. ¿Lo mejor? Lo está decidiendo tan joven que toda su protección le cuesta MENOS de $50.00 al mes y con la magia del interés compuesto, su ahorro de jubilación le permitirá vivir su retiro de manera digna, ¡incluso si decide NUNCA aumentar esa aportación mensual!

Si aún no estas convencido de tomar un seguro de vida, podés tomar un plan de ahorro para tu jubilación, que lleve incorporado un seguro de vida “por si acaso”. Ese por si acaso, puede significar la diferencia entre tener una protección para toda tu vida y no contar con la salud para protegerte en un futuro.

¿Y vos? ¿Ya tenés tu seguro de vida?

Nota Importante: La Educación Financiera es un tema que me apasiona desde que tengo 14 años, cuando leí mi primer libro que hablaba al respecto (Padre Rico Padre Pobre, de Robert Kiyosaki). Lo que he aprendido (sea poco o mucho), se basa en 8 años de experiencia en la industria de productos financieros, autoestudio mediante diversos libros sobre educación financiera e investigación de las compañías que existen en el mercado (y fuera de él, en USA particularmente). 

Sin embargo, el mejor consejo que puedo darles es éste: háganse su propio criterio, este tema es algo que nos concierne a todos y la mejor manera de tomar buenas decisiones es instruyéndonos. Los invito a leer los las entradas a este blog Plata Con Plática y que busquen otras fuentes. Si les interesa que les comparta algunas, pueden contactarme a mi correo personal [email protected] y yo con gusto se las haré llegar. 

 

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