Cómo se ve y se sale del ciclo de violencia financiera

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Luego de muchos avances en materia de equidad de género, todavía existe la disparidad entre hombres y mujeres, en todos los ámbitos de la vida, incluso desde la perspectiva financiera. 

Más allá de entender el concepto de violencia financiera, analicemos lo que hay detrás de esas historias y de qué manera pueden las víctimas y agresores, cambiar hacia una perspectiva de autoconocimiento y respeto hacia los demás. 

En una investigación realizada por la OIT, publicado en diciembre de 2017, se refleja que menos de la mitad de las mujeres en edad y condición física de trabajo, participan en la población laboral. Mientras que los hombres lo hacen en un 75%. 

Entender que la inclusión financiera es otra etapa de la lucha por la equidad de género, es poner en perspectiva la problemática, y desde diferentes espacios encontrar soluciones que permitan a las mujeres identificar, evitar o salir de círculos de violencia financiera. 

En una pequeña encuesta que le realizamos a mujeres de nuestra comunidad, nos comentaron algunos de los tipos de violencia financiera que ellas lograron identificar en relaciones actuales y del pasado.

“Aportar lo mismo al hogar, aunque yo gane menos”. 

Esto para nada es equidad, pues si uno gana $500.00 dólares y el otro $800.00, y aportan cada uno $400.00 dólares para los gastos del hogar compartido, la persona que gana menos se quedará con menos dinero para sus otros gastos, y muy probablemente le será más difícil lograr sus metas personales, como el ahorro y su retiro.

Por esto es importante que el tema del dinero se hable abiertamente en la pareja, hagan equipo y lleguen a acuerdos que les permita a ambos, alcanzar sus objetivos financieros. 

“Mi esposo me dice que ahora con los niños, ya no tengo tiempo para estudiar, que ahora debo dedicarme a cuidarlos”. 

La crianza de las y los niños es compartida. Los sueños y metas profesionales cuando se está en pareja también lo son.

Ser mamá es un trabajo de tiempo completo, pero el auto-cuidado también lo es. Es decir, invertir tiempo en vos misma es poder invertir en crecer, en tener mejores ingresos, en concretar metas, etc. Si tu pareja te respeta, los dos pueden encontrar maneras de que ambos cumplan sus sueños.

“Mi novio no quiere hacer un fondo de emergencia, y tenemos intenciones de tener un hijo”. 

Es duro en una pareja cuando uno de los dos tiene consciencia financiera, y la otra persona no. Lo más importante aquí es hablar sobre cómo llegar a un acuerdo, o incluso, valorar este tipo de ideas al momento de elegir una pareja, para decidir estar con alguien que sí haga match financiero con vos. 

De hecho, este tipo de situaciones en particular se vuelven todavía más difíciles para mujeres que no tienen acceso a productos financieros, que no se saben capaces de tomar sus propias decisiones sobre su futuro y su dinero. 

Los investigadores internacionales de Global Findex, indican que para el año 2017, del total de personas no bancarizadas en el mundo, el 56% eran mujeres. Siempre estamos en desventaja y es necesario tomar acción por nosotras mismas, para que nuestras decisiones financieras dependen de nosotras.

El perfil del agresor/a

La violencia financiera no implica consecuencias físicas directas, pero sí afectaciones psicológicas, financieras y de autoestima hacia la persona violentada. Por tanto, las razones por las cuales el agresor violenta a su pareja financieramente, son muy parecidas a cualquier otro tipo de violencia física.

Según la doctora en psicología Jeanine Bonilla, generalmente el agresor es una persona que también fue violentada, o que creció en ambientes machistas, aprendió y repite los patrones que ha vivido. 

“Estas personas son narcisistas, egoístas, y mantienen un temperamento colérico. Pueden tener un trastorno mental, no toman decisiones racionales, y no se preocupan por las consecuencias que puedan tener cualquier tipo de violencia”, explica la psicóloga Jeanine.

Aunque las mujeres son las que más sufren este tipo de violencia financiera, también hay algunos hombres que pueden ser víctimas.

“Yo sé que la violencia financiera generalmente es contra la mujer, pero a mi hermano su esposa le saca dinero de sus ahorros, para comprarse cosas de ella”, nos comenta una de nuestras lectoras. 

Y la violencia financiera no solo se reduce a relaciones heterosexuales, también puede suceder en algunas relaciones homosexuales, que caen en patrones estereotipados entre un dominante, y otro dominado. 

 “Marco” sufrió violencia financiera. Él comenzó una relación con un hombre a quien llamaremos “Santiago”, duró alrededor de dos años, y llegó al punto en que decidieron mudarse para vivir juntos. 

Marco se dio cuenta que sufrió violencia financiera hasta que ya había terminado la relación. “Me di cuenta que estaba endeudado, no sabía cómo había gastado tanto dinero en tan pocos meses, sin ver que los gastos sirvieran para algo”, comenta Marco. 

Y ahora que hace memoria, sí puede recordar de dónde surgieron todos esos gastos. “Todas las cuentas –servicios básicos, alquiler, streaming, cuentas de recargas celular, medicinas de familiares de él– estaban ligados a  mi tarjeta, por parte de él no había ningún tipo de ayuda, él siempre me decía que yo tenía que pagarlo”, narra Marco. 

Lo que sucedió fue que “Santiago” renunció a su empleo, por tanto no recibía ingresos. “Yo asumí los gastos porque eso hacen las parejas, pero nunca miré por parte de él ganas de volver a trabajar, y tampoco nunca hablamos del dinero para llegar a un acuerdo”, confiesa Marco. 

Marco cuenta que llegó hasta el punto que las personas a las que Santiago les debía dinero, le escribían a él para cobrarle.

“Él les decía que yo les iba a pagar, así que hasta tuve que sacar un préstamo en el banco, que todavía sigo pagando aunque mi relación ya terminó”, cuenta Marco. 

Él hizo  todas esas acciones en nombre del amor, e influenciado por los comentarios de su ex sobre el dinero. “Siempre me decía que si ganaba dinero lo tenía que disfrutar, era como si tenemos hoy dinero, gastemos hoy, y no pensemos en mañana”, dice. 

¿Puede esta situación cambiar?

Y si una persona piensa de esta forma y además cree que tiene el derecho de controlar el dinero de alguien más ¿Qué tanto puede cambiar hacia un espacio de más información, libertad y respeto por la otra persona?  

De acuerdo a la psicóloga Jeannie Bonilla, todos los comportamientos humanos pueden ser modificados, pero bajo tres condiciones: 

✔︎ Que la persona acepte que tiene un problema, que se vea como un agresor.

✔︎ Lo siguiente es que luego de aceptarse realmente tenga el deseo genuino de cambiar. 

✔︎ La última pero igual de importante es buscar ayuda, y con ayuda psicológica puede llegar a modificarse una conducta humana.

¿Cómo salir del ciclo de violencia financiera? 

Para “Marco” frenar la violencia antes que se acrecentara cada vez más, se le hizo bastante difícil por la confusión entre el apoyo que debía darle a su pareja en un momento difícil, y que luego él lo tomó una puerta para controlar el dinero de “Marco”. 

“Todos los préstamos, deudas, y adelantos de salarios lo justifiqué porque tenía que echarle una mano”, narra Marco. 

Marco explica que fue todo un proceso hasta llegar a reconocer la violencia que ejerció su ex. “Siento que cualquiera que fueran los términos que lleváramos las finanzas, tenía que ser de acuerdo mutuo, y en este caso nunca hubo tal cosa, solamente presión porque yo debía pagar”, dice. 

La psicóloga Jeanine explica que para salir de la violencia financiera, luego de  que la víctima  la identifica, debe aceptarla, sin que eso afecte su autoestima, es decir evitar frases como: “Si me lo hizo es porque me lo merezco”, “Yo se lo permití”, “Me hizo esto porque no soy suficiente” etc. 

Adicional, las mujeres que se quedan trabajando en el hogar, también deben tener claro el aporte que realizan.
“Mujeres que trabajan en el hogar, tengan claro que aunque no trabajés en una empresa, igual estás aportando con tu trabajo al bien de la pareja o el hogar”, dice la psicóloga. 

Una vez que la persona tenga claro lo anterior, entonces debe realizar acciones concretas que le permitan salir de esos círculos de violencia. 

✔︎ Establecé un sistema de comunicación con tu pareja, recurrí a un especialista, ya sea una psicóloga o un terapeuta de parejas. 

✔︎ Encuentren ambos un guía financiero que en general les ayude a tener mejor control del dinero, o recurrí a espacios de aprendizaje como este blog. 

✔︎ Si descubrís que no existe forma de continuar con tu pareja, porque no está entendiendo la violencia que ejerce sobre vos, y si no tenés un empleo, empezá a buscar uno, y encontrá la manera de balancear tu vida personal y profesional. 

✔︎ Encontrá espacios de denuncia y apoyo, quizás con otras mujeres que puedan estar pasando algo similar. 

Si bien ahora la violencia financiera en cuestiones más evidentes como que tu pareja no te de dinero, ni te diga cuánto gana, y no trabaje, quizás es menos común –y más identificable–, pero existen otros tipos que son más silenciosos pero igual son violencia. 

No estás sola, no estás solo, la violencia financiera existe y le sucede a muchas personas pero salir de ese ciclo posible. No estás loca o no estás loco, el control sobre tu dinero sí es violencia y las humillaciones sufridas porque tu pareja es el proveedor, también es violencia.

Generacionalmente ha cambiado y sin importar la edad que tengás al leer este artículo, es importante que cuestionés si tu pareja ejerce o no violencia financiera sobre vos. 

Y si lográs identificarla, tomá acciones para salir de esos espacios de violencia financiera, de acuerdo a tu vulnerabilidad y según tu propio ritmo, lo importante es que te movás, y no te quedés siempre a la espera de un cambio que quizás no llegará.

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