Infidelidad financiera: que pase el/la que miente sobre dinero!

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Cuentan en mi familia, que cuando todos eran jóvenes y bellos y mi abuelito trabajaba (lleva más de 25 años muerto), le gustaba ir al Club Social de Bluefields los fines de semana con sus amigos. Cuando regresaba a la casa con unas cuantas copas de más, mi querida abuelita –que nunca trabajó y se dedicó a criar 9 hijos- aprovechaba para “bolsearlo” y sacarle unos cuantos centavos. A la mañana siguiente, notando que le hacía falta dinero, él cuestionaba a su esposa y ésta le decía: “vos estás loco, te lo debés haber gastado tomando con tus amigos y ahora venís a echarme la culpa a mí”.

Cuando escuchamos la palabra infidelidad, pensamos inmediatamente en terceras personas en una relación de dos. Pero ¿qué tal la infidelidad financiera? Si nunca habías escuchado este término, se refiere a las mentiras que dice uno –o ambos- integrantes de la pareja con respecto a sus finanzas.

Ejemplos como el de mi abuelita no son cosa del pasado. Mi amiga, la que va a ser mamá prontamente, me contaba que su tía abuela le aconsejó al momento de casarse, que abriera una cuenta de ahorro a su nombre y que nunca le dijera a su esposo sobre su existencia. Conozco también a una señora que siendo ama de casa, compraba ropa, zapatos y accesorios el crédito, los escondía en una bolsa –de esas grandes, de basura- y luego iba sacando poco a poco, a medida que el marido le daba dinero para comprar (o en el caso de ella, para pagar).

Por supuesto, no vayan a creer que la infidelidad financiera se da sólo por parte de mujeres, pues como en cualquier otro tipo de infidelidad, los hombres también pueden ser protagonistas. Tengo un amigo que estando casado, le pedía a Recursos Humanos que desviara el 15% de su salario a otra cuenta, y luego él entregaba el “cheque completo” a su esposa. En México, me sorprendía la mentalidad de los jóvenes –herencia de los padres, claro está- que decían que al casarse, la esposa no tenía por qué saber cuánto ganaban ni qué propiedades tenían.

Y qué tal el caso que vi una vez en “Caso Cerrado”, en el que una pareja mantenía cuentas conjuntas, y la tipa decidió gastarse los ahorros de una vida, haciéndose liposucción e implantes de senos para “sorprender” al marido. Terminaron divorciados.

Dentro de las infidelidades financieras más comunes están: ocultar efectivo, compras grandes y pequeñas, esconder facturas, mantener cuentas de ahorro o tarjetas de crédito secretas, mentir sobre el nivel de endeudamiento,  el monto gastado en un regalo, entre otras.

¿Y por qué se dan estas mentiras? Normalmente el tema del dinero es uno de los últimos hablados –si es que se llega a hablar- antes del matrimonio, pues la cultura nos ha enseñado que hablar de dinero con nuestra pareja es una señal de que falta amor. Así, ambas personas entran al matrimonio con su propio conjunto de creencias y hábitos sobre las finanzas, y dado que no se habla al respecto, cada quien actúa como mejor le parece. Con el tiempo se dan cuenta de que algo anda mal, y por vergüenza, culpa o un intento de evitar que el otro miembro de la relación se preocupe, el o la infiel decide callar y ocultar el problema.

Sin embargo, es un hecho que independientemente del nivel socio-económico, el dinero es quizás el principal factor de conflicto entre las parejas. Y cuando mentimos en un tema tan delicado como el manejo del presupuesto familiar, se pone en riesgo la estabilidad del matrimonio.

Si tu excusa es no preocupar a tu pareja, por ejemplo, el marido que oculta lo atrasados que están en los pagos de la hipoteca, ponete a pensar lo que pasaría si fallecieras repentinamente: tu pareja podría perderlo todo de la noche a la mañana sin siquiera haberlo previsto.

Hablar de dinero con tu pareja puede resultar incómodo, pero es importante tener esta conversación lo antes posible. La confianza es un ingrediente esencial para el éxito de cualquier relación, y tener secretos financieros es la manera perfecta para romper esa confianza. Hablen claro sobre deudas adquiridas en el pasado, así como de ingresos y activos presentes, luego establezcan reglas para el futuro y lleguen a un consenso en la manera de gastar. Si querés saber más sobre cómo manejar la relación con tu pareja y el dinero, da click aquí.

¿Y vos? ¿Sos o has sido infiel financieramente? ¿Has escondido o te han escondido gastos, deudas o ingresos?

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