5 errores al querer salir de deudas

Las deudas son una de esas cosas que nadie quisiera tener, y de alguna manera, todos parecen haber sufrido en algún momento de su vida. Para los que ya lograron salir de ese círculo vicioso: ¡felicidades! Sé que has trabajado duro para lograrlo. Para los que no: continuá leyendo, este post es para vos.

No todas las personas se endeudan por las mismas razones ni de la misma manera, por lo que la forma en que cada quien enfrenta las deudas es diferente. Sin embargo, si hay algo que todos tienen en común y es que quieran salir lo más rápido posible y pagar la menor cantidad de intereses y comisiones posibles, ¿no es así?

A continuación te presento algunos de los errores más comunes que se suelen cometer al querer salir de deudas, para que vos los evités:

1. Caer en la trampa de pagar solo el mínimo:

Esto aplica para las deudas de tarjetas de crédito y que quede claro: no hay cosa peor que dar el mínimo. Evidentemente que lo mejor hubiera sido que pagaras el total de lo que consumiste en tiempo y forma para no endeudarte, pero como no se puede llorar sobre la leche derramada, debés enfocarte en pagar AL MENOS el doble del mínimo (o lo máximo que podás) para que no dejés tu plata en los intereses.

2. Cavar un hoyo para tapar otro:

Pedir préstamo tras préstamo solo para pagar otros préstamos es un círculo vicioso del que es difícil salir, no caigás en ese juego. En la desesperación de estar endeudado, pedir otro crédito, un extrafinanciamiento o una tarjeta de crédito más podría parecer la solución más sencilla, pero puede que nada más estés cavando tu propia tumba. Para salir de deudas, hay que empezar por restringir los gastos y dejar de llevar el estilo de vida que te llevó ahí en primer lugar.

3. Echar mano de tu fondo de emergencia:

Asumiendo que de hecho tenés un fondo de emergencia (cosa que la mayoría de los nicas no tenemos), dejar en cero esa cuenta para pagar tus deudas podría parecer lógico: después de todo, la tasa de interés que te están cobrando no se acerca a la que te dan por tus ahorros. Pero te has puesto pensar ¿qué pasaría si sucede una emergencia –que siempre llegan sin avisar y en el peor momento- y vos no tenés ni un peso? La respuesta: incurrirías en deudas todavía mayores.

4. No querer afrontar la realidad:

Rehusarte a ver tus estados de cuenta y sacar cuentas de lo que en realidad debés es como saber que has subido de peso porque el pantalón no te cierra, y no querer subirte a la balanza. Como con cualquier otro asunto en la vida: hay que afrontar la realidad. Con mis clientes me he dado cuenta de lo difícil que es para la mayoría hacer el ejercicio de la suma, porque muy en el fondo saben que las cosas no están bien. No importa cuánto cueste, hasta que no sepás con EXACTITUD a cuánto ascienden tus deudas, no vas a poder remediarlo.

5. Lanzarte sin un plan:

Hay algunas cosas en la vida que vale la pena hacerlas a la aventura, pero hay otras en las que simplemente necesitás un plan. Salir de deudas es una de ellas. El paso #1 es hacer un presupuesto que te funcione, en el que VOS decidás de antemano en qué y cuánto vas a gastar y el monto que vas a dedicar para salir de deudas lo antes posible. Sin este plan, caerás en el juego de pagar el mínimo o solo lo que te sobre y tardarás mucho más en saldar la última deuda.

Vivir una vida libre de deudas no es fácil, sobre todo con las grandes facilidades que existen para conseguir créditos… sin embargo, es posible y es la única forma de llevar una vida tranquila. Salir de deudas es un proceso que lleva tiempo y debés recordar que la deuda no es la enfermedad, es sólo el síntoma. La lección más importante que te dejan las deudas es que hay que aprender es a vivir dentro de un presupuesto y con lo que te alcanza, pues es precisamente el querer llevar una vida que no podemos costear lo que nos dejó endeudados.

¿Y vos? ¿Tenés o has tenido deudas? ¿Cómo hiciste para salir de ellas? ¿Cuáles de estos (u otros errores) cometiste en el proceso?

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