Cómo subir a tu pareja al mismo barco financiero

Portada pareja barco financiero | Plata con PláticaLas parejas pelean por diversas razones, es solo una variable más de las relaciones. Pero los argumentos sobre el dinero tienden a ser particularmente tóxicos, ya que vienen cargados de una profunda historia emocional y personal.

El asunto es que, por más difícil que sintamos estas pláticas financieras, son sumamente necesarias. Y es que los investigadores han demostrado que existe una relación directa entre la cantidad de veces que una pareja ha discutido sobre su presupuesto por mes y su tasa de divorcio.

Por ejemplo, de acuerdo con datos de Fidelity Investments (sí, son de Estados Unidos, pero los podemos tomar como base), el 43% de los estadounidenses no sabe cuánto dinero gana su cónyuge; sin embargo, pelear por el dinero es un predictor principal de divorcio.

Y es que cuando ni siquiera conocés los ingresos de tu pareja, pelea financiera estallará eventualmente. ¡Garantizado!

Si tus finanzas te causan estrés y ansiedad, es natural querer evitar este tema porque podrías sentirse frustrado o avergonzado por algunas decisiones que hayás tomado. Pero no hay que dejar que estos sentimientos nos paralicen y nos impidan hacer lo correcto: ¡hablar de dinero con el ser amado!

En muchos casos, una de las personas involucradas sí está dispuesta a hacerlo, pero su pareja se rehúsa completamente. Si te suena, hoy te comparto cómo podés subir a tu pareja al mismo barco financiero. Recordá que al comienzo las pláticas financieras no serán fáciles, pero hacerlo les facilitará la vida presente y futura.

Cómo subir a tu pareja al mismo barco financiero

 1. No ocultés información

Consideramos el dinero como un tema íntimo y la mayoría hemos sido entrenados desde muy pequeños para mantenerlo en secreto. Romper ese hábito es difícil  y dejar entrar a otra persona, e invitarlo a tu bolsillo / cuenta bancaria abre la posibilidad a que te juzguen (ver el punto siguiente).

Revelar cómo están y manejás tus finanzas personales también significa perder algo de autonomía. Para muchos esa cuenta en el banco es el máximo logro de independencia: ¡finalmente podés hacer lo que querrás con tu dinero sin que tus papás te cuestionen!

Sin embargo, aunque compartir esta información puede hacerte vulnerable y responsable, también obtendrás una nueva apertura en tu relación. ¿Lo contrario? Es conocido como la famosa infidelidad financiera.

2. Dejá de juzgar

Juzgar cómo consume y gasta la media naranja es increíblemente fácil. Nos hemos vuelto expertos en revisar y analizar cada comportamiento y decisión de compra pero, ¿acaso lo hacemos con nosotros mismos y nuestros gastos? ¡Difícilmente!

Pues bien, cualquier sicólogo o consejero matrimonial estará de acuerdo conmigo en que nada lograrás si te dedicás exclusivamente a echarle en cara al otro lo que VOS PENSÁS que está haciendo mal o que su comportamiento es tonto.

Así como no podés conducir un carro viendo únicamente con el espejo retrovisor, si deseás involucrar a tu pareja en algo (como el tema del dinero), debés ir más allá del juicio y mirar hacia el futuro.

3. Enfocate en lo positivo

Diferente a lo que muchos podrían pensar, salir de deudas no debe ser  “el objetivo”. El verdadero objetivo debe ser tener una relación sana con el dinero. Esto se logra con una combinación de objetivos a corto y largo plazo.

¿Por qué ambos? Porque si te enfocás únicamente en los objetivos a largo plazo, el objetivo es demasiado ‘abstracto’. No podés ver la luz al final del túnel. En cambio, si te enfocás en los objetivos a corto plazo, podrías  dejar de planificar para el futuro.

Usando las famosas similitudes de las finanzas personales con la dieta, imaginá cómo sería tratar de perder peso únicamente reduciendo calorías y nunca comiendo tus comidas favoritas. ¡Sería la crónica de una muerte anunciada! ¿Por qué creés que existen los famosos cheat-meals?

Ahora, si tenés problemas en que tu pareja esté en el mismo barco financiero, por ejemplo un plan de reducción de gastos para salir de deudas, pueden crear un plan con metas a diversos plazos (donde salir de deudas es solo una de ellas), con muchas pequeñas recompensas en el camino.

Algo así como cheat-meals financieros donde una vez a la semana o al mes cada uno pueda gastar una cierta cantidad de dinero en cualquier objeto frívolo que quieran.

4. Tu solución no es la ÚNICA solución

Solo porque vos hayás encontrado algo que te funcione, NO quiere decir que sea la única manera de hacerlo. Tampoco implica que a tu pareja también le funcionará.

Sé que puede ser tentador decirle que si hace las cosas como vos, el problema se resolverá. No sos su mamá o papá. Debés tener claro que son personas distintas con hábitos y comportamientos diferentes.

Si, a vos, por ejemplo, te ha resultado llevar tu presupuesto y control de gastos en Excel (como me pasa a mí), pero tu pareja no sabe ni qué es eso y lo que le gusta son las apps, encuentren la manera de mezclar la información de ambos.

5. Tómense el tiempo de soñar

De entrada, un presupuesto puede parecer tedioso: algo así como una dieta forzada en tu buffet de gastos. Pero los presupuestos no son solo para limitar tu billetera; también se trata de decidir a dónde quieren que vaya su dinero y a dónde quieren ir ustedes.

Por esto, las citas financieras deben incluir pláticas sobre los sueños que desean realizar con sus ingresos. Es ahí donde la cosa se pone más interesante. ¿Un viaje a un destino soñado? ¿Una casa nueva más grande? ¿Qué quieren, cuándo lo quieren y cómo lo van a presupuestar?

Finalmente, si en el pasado ya has probado los pasos anteriores y no has conseguido subir a tu pareja al mismo barco financiero, podrían considerar la ayuda profesional. Pues algunas veces se necesita la perspectiva de alguien externo y/o que ayude a mediar.

Si existen razones emocionales por las que tu media naranja se resiste al cambio, visitar un psicólogo, coach o asesor financiero podría salvar tu relación y tu cartera.

Antes de cerrar, te quiero compartir mi propia experiencia con el princeso, en este episodio de “Ajá, contame más”. Solo relajate y dale play.

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