Qué pasa con el dinero de mi seguro de vida si no fallezco

El siguiente post es presentado por Seguros LAFISE

Pasa con el seguro de vida, con el seguro del auto, de la casa, el de gastos médicos… en fin, ¡con todos! Es una de las frases y –si lo querés ver así- de las justificaciones que muchas personas dan para no adquirir X o Y seguro.

Y va algo así: “…Es que si compro el seguro de gastos médicos y no me enfermo, entonces desperdicié mi dinero”. ¡No! Esa no es la manera correcta de verlo. Recordá que la idea y el objetivo es que vos, tu vida, tu salud y tus bienes siempre estén bien. PERO que si algo llega a pasar, tengás el respaldo económico para recuperarte.

Pues bien, a partir del post que compartí hace unos días sobre los dos grandes actos de amor para mi bebé de 2 meses, muchísimas preguntas e inquietudes me llegaron al correo y las redes sobre ambos regalos: la lactancia materna y el seguro de vida.

En ninguno de los dos soy experta. Pero ambos me gustan y he te tratado de irme informando para tomar las mejores decisiones. Con respecto al primero (LME: Lactacnia Materna Exclusiva) diré tres cositas breves:

  1. La leche materna es el mejor alimento físico y emocional para el bebé.
  2. Hay MUCHÍSIMOS mitos y leyendas urbanas alrededor del tema. La única manera de saber qué es real y qué es mejor es leyendo e informándose. Mucho.
  3. Recomiendo seguir a Gaby Narvaez de CiaoMamma (experta en Lactancia) para salir de dudas, así como asistir a los grupos de lactancia GRATUITOS que ofrece una vez al mes.

Ahora, con respecto al segundo tema (de seguros de vida), el asunto es mucho más amplio. Me dio muchísima satisfacción ver cuántas mamás –porque sí fueron más mamás que papás- entendieron la importancia de tener un seguro de vida cuando ya hay hijos de por medio.

Como bien mencioné en ese post: hasta ese momento yo misma no tenía uno. Pero con la llegada de Luka y siendo nosotros 100% responsables de él, no podemos darnos el lujo de andar por la vida desprotegidos.

Además de los precios y coberturas, una inquietud  fue qué pasaba con el dinero del seguro si no morían. Por eso y porque sé que es una duda común, escribo este post.

Tipos de Seguro de vida

Hay diferentes tipos de seguros de vida. No solo uno. Los más comunes son el Ordinario, el temporal y el Dotal.

  • Seguro Ordinario: Se paga durante la vida y se realiza la indemnización (a los beneficiarios) una vez que la persona que contrató el seguro fallece por cualquier causa. La prima a pagar varía año con año cuando se renueva.  Sin embargo, hay una edad límite para que optés a este seguro y una edad en la que se cancela de forma automática. Normalmente, alrededor de los 70 a 75 años (varía según las compañías de seguros). Si llegás a esta edad límite y gracias a DIOS no fallecés, estuviste cubierto durante el tiempo que contrataste la póliza, pero a tus beneficiarios no se le entrega nada. Como les comentaba, todos los seguros son de previsión, intentando estar protegidos de aquellos riesgos inciertos, pero a los que todos somos vulnerables.
  • Seguro Temporal: Se contrata por un tiempo determinado (10-20-30 años) y tiene la misma cobertura que un seguro de vida ordinario (muerte por cualquier causa) pero sólo por el tiempo que contratás. Si fallecés en ese período, se paga la suma asegurada que contrataste. Pero si termina el período contratado y seguís con vida -¡gracias a Dios!- el seguro se termina automáticamente. La gran diferencia con el seguro de vida ordinario es el tema COSTO. Para el temporal, pactás una prima fija durante el tiempo que contratés, lo que te ayuda a establecer dentro de tu presupuesto, un monto fijo por un periodo determinado. Éste es el que yo tengo.
  • Seguro Dotal: Este es el más complejo y también se llama de ahorro. Se puede contratar a plazos al igual que los temporales o hasta llegar a una edad determinada, tiempo por el que debés de estar pagando una prima mensual. Este seguro es visto por muchos como un estilo de “ganar-ganar”. Verás, si fallecés mientras tenés contratado el seguro, la suma asegurada o «dote» se entrega a tus beneficiarios igualito que en los otros dos. PERO si tu contrato termina y seguís con vida, entonces se te entrega a vos la suma asegurada. O sea, “no hay pérdida”.

¿Se lee súper verdad? Pero como nada es gratis en esta vida, obviamente esto tiene un costo. Literalmente. El seguro dotal es mucho más caro que el seguro de vida ordinario o temporal, porque básicamente pase lo que pasa, se te entrega el dinero.

Una de mis mejores amigas estaba muy entusiasmada en adquirir el mismo seguro de vida que yo, pero esta parte de “¿qué pasa con el dinero si no me muero?” la inquietaba mucho.

Para personas como ella, que no quieren sentir que “pierden”, me parece que el seguro dotal puede funcionar. Eso sí, si tenés el dinero suficiente porque, nuevamente, la diferencia en precio es sustancial.

Si te cuesta ahorrar y no has podido hacerte el hábito, el seguro dotal podría ser una buena opción. Con esta herramienta estás obligado a aportar periódicamente un monto y una vez cumplido el plazo recibís la suma asegurada… si fallecés antes de eso, se entrega a tu familia.

Personalmente prefiero el seguro de vida sin ahorro por dos razones:

  1. En este momento no puedo costear el dotal.
  2. Mi prioridad, más que el ahorro, es tener la tranquilidad de que si algo nos pasa, mi bebé está protegido…al menos económicamente.

Creo que si de tener una buena suma de dinero se trata, hay otros medios y vehículos de inversión (como mi plan de ahorro para el retiro internacional) que valen la pena explorar antes que pagar un seguro dotal. Pero las finanzas personales son PERSONALES y le tocará a cada quien investigar, cotizar y decidir qué le conviene más.

Pero, entonces, volviendo a la pregunta de este post:

Si no muero, ¿pierdo mi dinero?

Se trata de darle vuelta a cómo pensamos las cosas. El seguro de vida, al igual que cualquier otro seguro, se contrata esperando que NADA nos pase, que siempre estemos bien. Lejos de pensar que pierdo mi dinero si no fallezco, agradeceré poder ver crecer a mi bebé y compartir con él el máximo tiempo de vida posible.

Al final, los tres seguros de vida son parecidos en ciertos aspectos y muy diferentes en otros. Uno de los temas a considerar al momento de querer contratar cualquiera de ellos es su precio, condiciones, edades de aceptación, requisitos para optar a uno, etc.. Por eso, siempre les digo lo importante que es dejarse asesorar por un ejecutivo de una aseguradora o bien, por un corredor de seguros autorizado.

Recordá que el precio de los seguros ordinarios y temporales es relativamente más bajo que el de los dotales, por eso estos últimos son menos conocidos y contratados. Sin embargo, eso no quiere decir que no sean interesantes al momento de considerarlo como un medio de ahorro y seguridad para vos y tu familia.

¿Y vos? ¿Tenés seguro de vida? ¿Cuál de ellos contrataste? ¿Cuál contrarías según tus necesidades y prioridades?

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