Los 7 pecados capitales en el uso de las tarjetas de crédito

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En vista de la  gran aceptación y la cantidad de preguntas que han venido a partir del programa del jueves de “Evas Urbanas”, en el que hablamos sobre los 7 pecados capitales en el uso de las tarjetas de crédito, he decidido hacer un post al respecto, para explicar con mayor detenimiento cada uno de los pecados.

Ya hay varios posts escritos en este blog sobre la tarjeta de crédito, pero sin lugar a dudas, sigue siendo uno de los pegones más grandes de los y las latinas. En base a las preguntas que me hacen al correo, Facebook, Twitter y el mismo blog, les presento los 7 pecados capitales en el uso de la tarjeta de crédito, para que  no los vayan a cometer:

  1. Asumir que la tarjeta de crédito es dinero extra. Seamos claros, la tarjeta de crédito NO es dinero que el banco buena gente te regala; aunque sea del mismo tamaño de tu licencia de conducir y por tentador que parezca, tampoco es una licencia para gastar. Si sumás el límite que tenés disponible en tu tarjeta a tus ingresos mensuales, estás cayendo en uno de los errores más comunes: asumir que es dinero extra. No, una tarjeta de crédito no es más que una herramienta de financiamiento a corto plazo.
  2. Tener la tarjeta de crédito “en caso de emergencia”. Ésta es una de las frases que más escucho de amigos/as y clientes “yo nunca uso mi tarjeta de crédito, solo la tengo en caso de emergencia”. Pagar una emergencia con tarjeta, es la forma más cara de pagar, con una planeación financiera adecuada, al venir una emergencia, tendríamos ahorros destinados a este fin y no nos endeudaríamos para pagarlo.
  3. Pagar el mínimo de lo consumido cada mes. Como siempre les digo: para no pagar intereses al banco, se debe pagar el TOTAL de lo que consumiste en el periodo y no sólo el mínimo. Para saber lo que pasa –y cuánto más terminás pagando- al enfocarte sólo en el mínimo, les recomiendo leer este post.
  4. No revisar los estados de cuenta mes a mes. Las equivocaciones ocurren, por lo que no es raro que un restaurante, por ejemplo, te cargue el almuerzo familiar del domingo dos veces. Tampoco podemos obviar que siempre van a haber mal intencionados que pueden terminar clonándote la tarjeta y utilizándola a su gusto y antojo. Por todos estos cargos vas a pagar, si no tenés el hábito de revisar tu estado de cuenta mes a mes. ¡No pagués por algo que no consumiste!
  5. Dar adicionales de tarjetas a hijos e hijas sin ponerles límites. Un hábito bastante común es dar adicionales a tus hijos e hijas, y esto por sí solo, no está mal. El pecado está en no avisarle a tus retoños que la tarjeta tiene un límite y que el límite para ellos es de “x” monto. Así mismo, es importante revisar cuánto y en qué están gastando mes a mes, tanto para controlar lo que vas a pagar, como para saber en qué andan metidos.
  6. Sacar efectivo de la tarjeta de crédito. Si ya te vas a ver forzado o forzada a usar tu tarjeta porque no lograste llegar al final de mes, es mejor que la usés en el establecimiento y no que saqués el efectivo, pues te van a cobrar por esta transacción. En mi tarjeta en particular, yo pago el 4% por retiro. Así, no pagués intereses (que son bastante altos) +  comisiones; evitá retirar efectivo de tu tarjeta de crédito.
  7. Utilizar promociones sin saber cómo funcionan. Una de las promociones que más utilizan los bancos y establecimientos es el de compras a un tasa de interés del 0%. Cuando vamos a realizar compras grandes, que implican desembolsar un monto con el que no contamos, nos vemos tentados a utilizar la promoción; y no es que esté mal, lo malo es no saber que esto implica 1) que debés tener el monto disponible, 2) que ese monto queda congelado y 3) que si no pagás lo consumido por otras compras, la tasa 0% deja de funcionar.

Al final, como con cualquier otra herramienta u objeto que vayamos a usar, tenemos que saber cómo manejar la tarjeta de crédito: vos comprás una lavadora para hacer la labor de la casa más sencilla y lo primero que hacés es leer el instructivo para saber cómo se usa; así mismo, cuando aceptás una tarjeta de crédito tenés que leer la letra pequeñita con una lupa y conocer: fecha de corte, fecha de pago, tasa de interés y límite de gasto.

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