Cómo ahorrar para mañana si tu hoy no está cubierto

Hay momentos en los que ahorrar, así sea un centavo, parece simplemente IM-PO-SI-BLE. Lo entiendo, yo también lo he vivido.

En estos 6 años dedicándome a la educación financiera y teniendo la oportunidad de conocer y platicar con miles de personas, he aprendido que TODAS las personas saben que ahorrar es importante. No es necesario convencerlas de ello.

Sin embargo, aun con lo convencidas que están, para muchos es tarea muerta, especialmente cuando hay tarjetas de crédito que pagar, casas que abastecer y vivimos de pago en pago, coyol quebrado, coyol comido. Con estas y muchas otras variables en el embudo, entiendo que ahorrar pueda ser intimidante.

Ahora, esto NO quiere decir que no podamos cambiar el futuro, y es que el problema es que si no encontramos la manera de separar alguito cada mes, repetiremos este patrón por los siglos de los siglos y siempre sentiremos que el dinero nos falta.

Así es que SÍ es posible hacer del ahorro una prioridad HOY, aun con todas las responsabilidades y deudas que tenés que pagar. Al hacer algunas elecciones intencionales y tener, sobre todo, tus metas y prioridades en el lugar correcto, yo te garantizo que encontrarás un pequeño espacio en tu presupuesto para el ahorro HOY.

Cómo ahorrar para el futuro

Como dije antes, no es ninguna ciencia y no necesitás convencimiento para ahorrar, pero la mayoría no lo logra. ¿Por qué sucede esto? A continuación te presento algunas preguntas en las que debés pensar:

  1. ¿Tengo un presupuesto?

Sencillo: si no lo decís a tu dinero dónde ir cada mes, éste decidirá por su cuenta. Tu presupuesto es el plan donde le darás un destino con propósito o a cada centavo ganado.

Tu presupuesto debe restar 0, ¿qué quiere decir esto? Que el TOTAL de tus ingresos debe ser usado por el total de tus egresos (incluyendo gastos, ahorro e inversión) y la diferencia debe ser CERO.

El momento ideal para presupuestar es antes de que el mes comience, para que el mero 1ro de cada mes, vos ya sepás cómo, en qué y cuánto gastarás. Cuando encontrés dinero extra en tu presupuesto (sea porque recortaste algún gasto o conseguiste ingresos adicionales), decidí dónde enviarlo de inmediato… si no, seguramente te lo gastarás en cosas que no necesitás.

  1. ¿Tus metas compiten entre sí?

Querés tener un retiro garantizado, pagar tu casa en la mitad del tiempo y viajar por le mundo… ¡todo al mismo tiempo! Difícil. Como siempre digo: todo se puede hacer dentro de un presupuesto, solo que no todo al MISMO tiempo.

Bien dicen que el que mucho abarca poco aprieta y aunque es importante tener presentes todas tus metas, si distribuís el dinero en partes exactamente iguales, vas a sentir que nunca llegás a ninguna.

Aquí es donde entran en juego las PRIO-RI-DA-DES. Por ejemplo, para mí el retiro es mega importante y no negociable y es por esto que desde hace casi 4 años tomé un plan de ahorro mensual que dura 25 años. Todos los meses, sin importar lo que suceda, yo dedico ese monto al que me comprometí desde un inicio.

PERO, siempre hay un pero jaja, aunque es importante para mí, no es la meta más urgente por el tiempo que falta. Así que yo bien podría dedicar más dinero a esta meta, pero como tengo otras y vienen antes, restrinjo el monto de ahorro y lleno los chanchitos de viajes (bueno, hasta el año pasado) o de la venida de la Ela-bebé.

  1. ¿Sufro de inflación del estilo de vida?

Es común, pero lo podemos evitar. El caso típico es que ya te acostumbraste a vivir con determinada cantidad de dinero y apenas recibís un incremento salarial, comenzás a usar el 100% de tus nuevos ingresos. ¿Alguna vez pensaste en la posibilidad de ahorrar esa diferencia? ¿Al menos una parte?

Ese dinerito extra podría irse a tus metas de ahorro, en lugar de estarlo gastando cada quincena en tus gustitos porque “me lo merezco”.

Así que con el próximo aumento que recibás, tras celebrar tu nuevo salario, hacé de cuenta, en tu día a día que nunca sucedió… después de todo, ya te habías acostumbrado a vivir sin ese dinero, ¿no?

La manera más fácil y menos dolorosa de hacerlo es con un ahorro programado en el mismo banco donde te depositan. Básicamente consiste en decirle a tu banco que a partir de X fecha y durante X cantidad de meses, querés que te separan de tu nómina X cantidad, que la manden a una cuenta donde vos NO tengás acceso y que te entreguen tu plata ahorrada al final. ¿Viste? Fácil y sin dolor.

Si después de leer esto sentís que no has tenido tu mejor desempeño financiero, ¡calma! El siguiente mejor día para comenzar es HOY. Recordá que tu futuro depende directamente de lo que hacés en el presente. Dicho de otra manera, si hoy no estás dispuesto o dispuesta a hacer algo diferente, no podés esperar que tus ahorros estén listos y tus metas cumplidas el día de mañana por arte de magia. Lastimosamente no funciona así.

A continuación un plan para comenzar con el pie derecho:

1. Armá tu fondo de emergencia… aunque sea uno pequeño.

Sí, ya sé que tenés deudas y que creés que esta es la meta más importante ahorita y que es justamente esa deuda la que no te deja dinero para ahorrar. En todo eso estoy de acuerdo.

¿El problema? Sencillo: si el día de mañana te pasa algo y vos no tenés ni un peso ahorrado, ¿a dónde creés que vas a recurrir? Al crédito. En este post te explico más razones de por qué ahorrar aun cuando hay deudas.

2. Ahora sí, enfoque total en las deudas

Y cuando digo enfoque total, es total. Me he encontrado con personas que, nuevamente, quieren salir de deudas, ahorrar para el retiro, mandar a los hijos al colegio más caro, seguir saliendo con la misma intensidad, etc., y no se puede.

Uno de mis casos favoritos fue el de una pareja con un serio nivel de deudas que, tras tocar fondo, entraron en modo crisis y vendieron carros, TVs, muebles que no usaban, etc., para salir lo más rápido posible de deudas. Todos sus gustos y salidas quedaron pospuestos hasta nuevo aviso. Acá podés leer su historia.

Básicamente, la idea es que todo tu dinero, energía y recursos vayan a esta meta. ¡Eso sí! Si hay gastos programados que sabés vas a hacer, no podés dejar de separar pequeños montos. Por ejemplo: si es el cumpleaños de tu hija tenés dos opciones:

  1. Entrás en modo crisis, le explicás que no lo van a celebrar este año y seguís con tu plan.
  2. Aceptás la idea de que SÍ lo vas a celebrar, te preparás con tiempo y dejás un monto en tu presupuesto para eso. Lo que menos queremos es que en el proceso de salir de deudas te toque desandar el camino andado.

3. A ahorrar y priorizar

Una vez has pagado tus deudas, excepto la hipoteca de tu casa, podés comenzar a aumentar tus ahorros de emergencia y pensar en tus otras metas.

No siempre es fácil hacerlo. Pero ahorrar para el futuro HOY significa que estarás mucho más cerca de alcanzar tus metas de dinero mañana. Solo requiere hacer un presupuesto que reste cero cada mes y mantenerse motivado en el camino.

Si te cuesta encontrar el dinero para pagar las necesidades y gustos de tu familia en este momento, siempre podés re-plantearte los gastos que hacés (acá podés leer cómo reducir tus gastos al máximo), y/o buscar cómo generar ingresos extra. Por ejemplo, en este post te cuento cómo lo hicieron 15 personas.

Pensás que estos sacrificios momentáneos, como limitar tus gustitos, no serán nada en comparación con la emoción de pagar tu próximo carro en efectivo, ver crecer tu fondo de emergencia o tener una jubilación digna garantizada cuando el momento llegue.

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