Cómo cambié mi vida financiera por mis hijos Raquel y Andrés

El siguiente testimonio pertenece a Rodrigo Ortiz, un hombre y padre de familia que, tras cavar un hoyo financiero muy profundo y entender que tenía Codependencia, buscó la ayuda necesaria y ahora nos cuenta cómo ha ido cambiando sus hábitos financieros.

Algún tiempo atrás, en mi oscura realidad, solamente me limitaba a gastar, a hacer favores monetarios, a comprar artículos para otras personas, que al fin y al cabo terminaron minando mi valle de oportunidades de superación.

¡Cuántas veces me quedaba sin gasolina en medio de la calle, camino a mi trabajo o a mi casa, y tenía que recurrir a mi madre para que me depositara algo para la gasolina! Cuando me quedaba sin pases de los autobuses o para comprar algo de comer en la noche, de igual manera recurría a mi madre o mi padre. O cuando corría desesperado al cajero para sacar la totalidad del dinero que me depositaban porque si no me rebajaban la cuota de un préstamo que tan siquiera era para mí beneficio.

El saber que no me podía comprar algo para mí, como ropa o zapatos, ya que primero estaban las necesidades de mis hijos. De igual manera, tuve un par de accidentes en mi carro por estar pensando en ese tormento de deudas que tenía, y por consiguiente más dinero para los arreglos de mis autos y los autos de los involucrados al ser mi culpa. Realmente me encontraba en un túnel sin salida, todo lo veía negro  y me causaba ansiedad financiera y estrés emocional.

El venir de una familia financieramente de Novela me marcaba profundamente. Pero al tener conciencia de lo que estaba viviendo en mi vida tomé un rumbo diferente. Al saber que tenía arraigado en mi vida algo llamado Codependencia, poco a poco fui adquiriendo conciencia y a domar esos fantasmas de mi pasado y los he sacado de mi vida para siempre.

Para nosotros los Millenials, se ha convertido en una presión el planificar las responsabilidades presentes y futuras, lo que incluso me había provocado una afectación en mi trabajo. Por estar pensando en esas deudas, realizaba pasos que no debía realizar en programación de equipos, sistemas, etc., o sinceramente no llegaba con todas las ganas del mundo a trabajar, me afectaba mis relaciones de pareja, que al fin y al cabo me dejaban con más deudas.

Antes de ingresar al Programa de Eduación Financiera, mi cuerpo ya estaba dando señales de que me encontraba con síntomas de ansiedad financiera: manos sudorosas, insomnio, estrés, presión alta, etc.

Empecé a ser honesto conmigo mismo y dejé de ignorar esas deudas que tenía a cuestas. Empecé a enderezar mis pasos financieros y entender que mi futuro financiero estaba en mis propias manos.

Entendí que la unión y comprensión familiar son las mejores alternativas para sobrellevar este desafortunado momento. En mi caso tengo ahora que propiciar la creación de un ambiente positivo, que hará que mis hijos asuman esta dificultad como un evento más de la vida que además de fortalecerlos, les permitirá aprender a afrontar situaciones similares en un futuro, si se les llega a dar.

En estos momentos involucro a Andrés y Raquel, les hago partícipes de la situación que en este momento vive su papá. Lógicamente, no con un mensaje dramático, sino esperanzador. Por lo que ellos comprenderán que yo me encuentro ante una situación de necesidad y todos juntos vamos a hacer lo posible para que todo vaya mejor.

Aprendí que se les puede decir que “No” a muchas cosas que ellos desean y que implican gastar o salir de mi presupuesto. Les he contado y comunicado las cosas a ellos, pues son parte de mi unidad familiar y eso los hace sentir importantes también.

Sin duda alguna ahora mi optimismo está al tope. He aprendido a afrontar este proceso y soy perseverante. Pero de igual manera veo el lado bueno de las cosas. He disfrutado con poco, he vivido con poco y puedo decir que soy feliz, ya que forma parte del ciclo vital.

El reducir gastos en mi vida me ha ayudado, a pesar de los miles de mensajes comerciales que invaden mi mente, para que adquiera aquello o lo otro, creando constantes sentimientos de necesidad hacia las cosas que me rodean. Ahora compro cosas que encuentro más baratas ya que me informo mucho más de las promociones en los supermercados o establecimientos, utilizo apps de economía para llevar una gestión optima y clara de mis gastos principales.

He realizado un presupuesto detallado, en donde no me tengo que salir del mismo, por obvias razones, y además de eso también me ha ayudado a ahorrar, hábito que en mi antigua vida no realizaba..

Los antojos de Raquel y Andrés por su deseo de tener más y más, que muchas veces han sido influenciado por sus amigos con mayores capacidades económicas o la publicidad, será un reto para mí y que deberé aprender a manejar. Les converso del valor de las cosas y también del dinero, lo que cuesta ganarse esos “cinco” para poder adquirir o disfrutar sus gustos. Es primordial enseñarles a ellos a valorar lo que tienen, sin pretender tener lo que no está a su alcance.

Mis hijos deben ser parte de las decisiones que tomo, ya que cuando ellos (en especial Raquel que es una adolescente) se sienten apreciados y consulto su opinión, son más concientes de la situación que atraversamos y colaboran con mayor disposición.

Queda claro que hay algunas decisiones que yo, como papá, debo de tomar solo. Pero hay otras que pueden contar con el consentimiento de mis hijos, tales como compras de útiles escolares en donde comparamos precios, de igual manera comparamos precios en las visitas a restaurante, y en el ahorro de energías y agua.

Ante la situación de crisis lo primero que hice fue conservar la tranquilidad y la armonía interior de mi ser, ya que este tipo de angustias no me dejaban ver más allá y me desenfocaba del panorama. Perdía de vista las posibles salidas a la crisis.

El hecho de poder realizar mi primer presupuesto y ver la realidad de mi vida financiera, hizo que, en lugar de asustarme, tomara conciencia que debía dar un alto a esta vida de malgastar el dinero. Busqué pronto las salidas, la austeridad, el decir “NO” a gran cantidad de personas que de alguna u otra manera me pedían ayuda económica, ¡dejé de cargar en mis espaldas responsabilidades financieras que no me correspondían!

Por último y no menos importante es el hecho de que busqué ayuda debido a mi baja autoestima y mi gran codependencia que, como expliqué en principio, era uno de los causantes de mi alto endeudamiento por ser el súper proveedor, el caballero de la armadura oxidada que se dedicaba a salvar a media humanidad, ya que al principio me sentía avergonzado de estar teniendo problemas financieros.

Luego entendí que casi todo el mundo pasa por esto en alguna parte de su vida. Ahora lo que haría es hablar con amigos y familiares más cercanos, y miraría si estarían dispuestos a ayudarme temporalmente. Pueda que me sorprenda cómo las personas estarían dispuestas a ayudarme si se los pido de manera amable. Esa ayuda la encuentro en los grupos de apoyo como el instituto WEM, donde se trabajan temas de masculinidad, y también donde consejeros psicólogos me han ayudado a perdonar, perdonarme y seguir creciendo como ser humano, ya que las finanzas van relacionadas con nuestras emociones.

En conclusión, es definitivo hay muchas opciones cuando se trata de lidiar con problemas financieros. Sin embargo, lo más importante es que yo tomara acciones de manera inmediata (acción que lógicamente yo no tomé en su momento), ya que, al pasar más tiempo (esto sí lo hice lastimosamente), las cosas solo se me pondrían poner peor.

También el buscar la ayuda de entidades u organizaciones, como en este caso el PEF, fue de mucha importancia para mí, ya que pude tener una asesoría profesional para el manejo de la crisis que en ese preciso momento pasaba. Solamente se necesita realizar el trabajo necesario para encontrarlos y escoger la mejor opción. Y por supuesto no desmayar, ser disciplinado y seguir en esa lucha.

Voy enfocado a que este tema de mi vida, respecto a las deudas se acabe de una buena vez, así como he hecho un cambio significativo en mi vida a nivel personal y espiritual, sé que mi vida financiera será la mejor y nunca más volveré a caer en eso, soy un ser resiliente y las experiencias que me han sucedido en mis años atrás no las pienso volver a vivir.

Siempre hay espacio en toda historia para un mejor final.

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