Cómo encontrar al socio perfecto

El siguiente post es presentado por KIA-K2700

Un socio no necesariamente es la receta del éxito para tu idea de negocio. De hecho, si escogés bien, puede llevarte a la gloria empresarial; si no puede resultar en un tremendo desastre.

Dicen los japoneses que el secreto para crecer es “asociate, asociate, asociate”, y debo confesar que en los últimos años me he dado cuenta que muchas personas llegan a hacer dinero no por un solo negocio, sino por la inversión en varios. Pero esa inversión no es por su cuenta, sino haciendo un negocio con una persona, otro negocio con otra y así sucesivamente.

Una de las cosas que siempre recomiendo cuando me preguntan sobre este importante tema de elegir socio es que la persona con quien estás considerando iniciar un negocio, idealmente tenga habilidades, talentos y experiencias diferentes a los que vos tenés y que complementen la empresa.

La idea es que las dos (o más personas) aporten una sensación de integridad que ninguno de ellos hubiera podido lograr por su cuenta. Es algo como encontrar el Ying y el Yang, el que produce y el que vende, el creativo y el administrador, el Steve Jobs y el Wozniak de tu empresa.

Sin embargo, esto a veces se dice fácil pero es más difícil de identificar y trae, adicionalmente, un gran potencial para el conflicto.

Algunas sociedades se hacen entre personas prácticamente desconocidas que encuentran una visión en común; otras se hacen con ex-compañeros de trabajo (especialmente cuando el emprendimiento gira en torno a la empresa en la que trabajaban antes), y las más frecuentes son entre parejas de novios –no lo recomiendo- o casados, amigos, familiares, etc. Por las empresas que me ha tocado observar, estas relacionas que pueden ser perfectamente sanas en el mundo personal, no siempre terminan bien en el profesional.

Entonces, ¿qué buscar? ¿Cómo encontrar a ese socio casi-perfecto?

Creo que tu socio debe ser una persona que tenga cosas parecidas a vos, y también cosas diferentes. El punto está en saber reconocer cuáles son las similitudes y las diferencias que debés buscar.

Similitudes:

Visión: Es cierto que este término se ha venido prostituyendo en el camino de los negocios, pero lo que se busca es que los fundadores de una empresa tengan una intuición similar sobre cómo se desarrollará la empresa, el mercado y la industria en la que están.

Si, por ejemplo, uno cree que el futuro del negocio está en la manufactura del producto de la A a Z, y el otro considera que será más rentable y mejor enfocarse en solo la distribución y ceder la manufactura a un proveedor, probablemente vendrá problemas pronto.

Valores: Y no me refiero solo a los 5 típicos valores que se ponen en el plan de negocios antes de iniciar una empresa (y que muchas veces ni se siguen). Los valores dan forma a quién sos como persona, pero también a la identidad de la empresa, por lo que entre más similares sean los valores personales, más probabilidades de que permanezcan juntos.

Si, por ejemplo, uno de los socios es del tipo que cree que “el fin justifica los medios” y que por las utilidades de la empresa vale la pena pagar a alguien por debajera, y el otro socio cree en actuar recto el 100% del tiempo, es probable que al poco tiempo se generen conflictos.

Es también importante llegar a acuerdos con respecto a qué es deseable o indeseable, bueno o malo, ético o anti-ético, de alta calidad o de baja calidad, etc.

Compromiso: Probablemente es de las cosas en las que menos se piensa durante la emoción del primer momento, pero he conocido casos de pequeñas empresas en las que el nivel de compromiso de cada socio es diferente y se dan cuenta hasta que los meses comienzan a pasar y las demandas empiezan a llegar.

La pregunta es, ¿qué viene primero? ¿Es la pareja, la familia, la empresa o la vida balanceada? No digo que uno sea mejor que otro. Lo que sí pienso es que mientras uno de los socios ponga en primer lugar a su familia (que me parece 100% comprensible) y para el otro –que quizá está soltero y/o sin hijos- lo primero sea la empresa y el tiempo que le dedica, difícilmente la empresa marchará como debe pues cada socio tendrá sus propias prioridades.

Además de la cantidad de tiempo y energía que se le dedica a la empresa en el día a día, es importante conocer y estar de acuerdo en cuánto tiempo se quieren quedar con la empresa. Mientras estudiaba en India conocí a un grupo de chavalos con una empresa súper exitosa que se comenzó a venir abajo cuando, a los dos años, uno de ellos quería vender y empezar algo más, mientras el otro quería morir con la empresa. Entonces, ¿tu posible socio está ahí para el corto, mediano o largo plazo?

Tamaño: En el mismo sentido, hay que entender y reconocer los deseos del otro en cuanto al tamaño del negocio. Recordá que esto es como un matrimonio. Y aunque no lo creás, sí hay personas que no están interesadas en crear un imperio.

De nuevo, no hay respuestas buenas o malas en esto. Lo que importa es que vos y tu posible socio conozcan las aspiraciones del otro y están de acuerdo.

Diferencias:

Por otro lado, también hay algunas diferencias que vale la pena tener. Que más que diferencias, hay que pensarlas como complementos que te serán útiles al enfrentar los desafíos que implican montar una empresa.

Experiencia y talento: Como te decía al comienzo de este post, es importante que vos y tu socio tengan habilidades, experiencias, conocimientos y talentos diferentes, pero que se complementen. Un Jobs y un Wozniak.

Imaginate montar un negocio donde ambas personas fundadoras son excelentes diseñadores pero ninguno tiene conocimiento en administración, ventas o impuestos. O uno donde ambas personas tengan exactamente el mismo conocimiento, son buenísimas en lo que hacen, pero se quedan cortos en todo lo demás.

En resumen, buscá a alguien que complemente tus capacidades y aptitudes.

Perspectiva: Sí, yo sé que es tentador (¡y nos pasa!) creer que tenemos la verdad absoluta… no es así. Si en todas las esferas de la vida es importantísimo darle la vuelta a la moneda y ver la otra cara, en el emprendimiento es vital.

Si vos sos de los que ve el bosque, que tu socio vea el árbol. Pero va mucho más allá de eso: lo nuevo VS lo antiguo, lo joven VS lo viejo, lo urbano VS lo rural, lo masculino VS lo femenino, etc.

Dos últimas consideraciones

Y si ya tenés a una o varias personas pensadas como posibles socios, quiero que te imaginés en dos escenarios con esa(s) persona(s) y decidás cómo actuarías.

***Escenario 1: Tu socio y vos tienen la oportunidad de LA VIDA, están por reunirse con un posible cliente que, si todo sale bien, les ayudaría a despegar al 100 su empresa. Llegada la hora, algo te pasa y no podés asistir. Tu socio irá por su cuenta a esa reunión.

La pregunta es: ¿Confiarías lo suficiente en esa persona para que tome la MEJOR decisión por AMBAS personas? Ojo, esto quiere decir que te debe conocer tanto que sabrá cómo responderías vos, y que te respeta tanto que aun cuando no esté de acuerdo con vos, te tomará en cuenta al tomar esa decisión… tal cual vos estuvieras ahí.

***Escenario 2: Suponé que vas por un centro comercial y ves a tu futuro socio, pero esta persona aun no te ha visto. ¿Qué hacés? ¿Corrés a saludarla? ¿Se lo dejás a la probabilidad de que te vea o no? ¿O te vas a otra tienda para que no te vea?

Si tu reacción inicial no es querer ir a saludar a esta persona, quizá no sea tu socio perfecto. Recordá que vas a compartir mucho, muchísimo, con ella: tiempo, recursos, espacio, palabras, dinero, etc., es de las relaciones más importantes que tendrás en tu vida y más vale que tengás todo el deseo de compartir con ella.

En fin, tomate el tiempo necesario para elegir ese socio perfecto, pensalo como un matrimonio y como dicen en los matrimonios: es mejor que te casés tarde o a que sea muy temprano.

Encontrá a alguien con quien realmente disfrutés pasar el tiempo y en quien confiés. La desconfianza es muy difícil de superar y puede condenar una sociedad a muerte. Tené presente que la verdadera confianza se construye con el tiempo, así que si con el tiempo vas sintiendo que confiás más en esa persona, es probable que vayás por buen camino.

Como verás, esto de tomar la decisión para tener “el socio perfecto” no es sencillo, ni existe una fórmula única o mágica para decidir. Como siempre te digo, mi labor es darte toda la información que yo considero importante para que VOS tomés la decisión que más te convenga dadas tus condiciones y circunstancias.

¡Ah! Y si te gusta más ver videos que leer o querés profundizar en esta información, acá te dejo  un videíto que grabamos el año pasado en el segmento semanal de Evas Urbanas:

¿Y vos? ¿Qué experiencias has tenido socios? ¿En base a qué lo elegiste? ¿Cómo te fue? ¿Qué otras recomendaciones podrías dar?

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