Tu “contabilidad mental” te hace gastar de más… sobre todo el aguinaldo

El siguiente post fue escrito por mi amiga amiga Claudia Girón, quien es actualmente estudiante de la Maestría en Psicología Aplicada en la Universidad de Angelo State. Ella misma está en proceso de pagar su préstamo de auto esta navidad. Ahora que ella ha aprendido lo que es la trampa de la contabilidad mental, dice que no designará más hacia los ahorros mientras tenga semejante deuda a la vez.

Según Richard Thaler, profesor de la Universidad de Chicago y recientemente ganador del Premio Nobel (por sus contribuciones a la economía del comportamiento), la «contabilidad mental» es la causa de muchas malas decisiones financieras. La contabilidad mental es un proceso psicológico, una trampa, en la toma de decisiones financieras al que se refieren economistas y psicólogos.

¿Pero que es la contabilidad mental en sí? La contabilidad mental es la tendencia de minusvalorar y tratar cierto dinero distinto que otro dinero (ya veremos cuál), y por ende malgastarlo. En este momento podríamos estarnos diciendo a nosotros mismos ¿cómo es eso de tratar el dinero distinto? ¿Malgastar el dinero yo, con tanta necesidad? Pues resulta que sí.

No todo el dinero lo tratamos igual. Aunque la teoría nos dice que el dinero es siempre dinero y que su valor no cambia, en la práctica (en nuestras mentes y sobre todo en nuestras manos) el dinero sí tiene distinto valor. En nuestras decisiones financieras el dinero vale «emocionalmente» distinto en dependencia de dónde proviene, cómo nos lo ganamos, quién nos lo dio, para qué nos lo dieron, o para qué lo tenemos destinado. Manejamos el dinero distinto en dependencia de cómo lo tenemos «mentalmente contabilizado«.

Aquí te lo pruebo: ¿qué creés que harías con cien dólares que obtuviste como ganancia, resultado de una venta que te ha costado ya varias semanas? Ahora ¿qué harías con cien dólares que te encontaste en un baño público en el estadio? Los US$100.00 son los mismos, la misma cantidad percibida, pero como uno lo ganamos con esfuerzo, lo trataremos con más minuciosidad que el dinero que nos hallamos de la nada.

Aunque el dinero es el mismo, es más probable que el ultimo lo mal-gastemos en lujos o diversión (quizás en el mismo estadio invitemos a todos los amigos a bichas en ese preciso momento), solo porque es dinero que… ¡nos cayó del cielo! Sin embargo, es dinero que bien pudiéramos destinar para algo que sí es una necesidad.

¿Dinero regalado es dinero gastado? 

Todos conocemos el famoso dicho «a caballo regalado no se le busca lado». Pues algo similar pasa con el dinero que nos «cae fácil», dinero con el que no contábamos, o que vemos como extra a nuestro presupuesto. Lo vemos como ese caballo regalado y lo despilfarramos. Esta es la trampa de la que nos habla el profesor Thaler, y la que nos hace ser seres financieramente no muy racionales.

Si alguien nos regala dinero, ¿qué hacemos con él? ¿Lo ahorramos o nos lo gastamos? Usualmente lo gastamos, porque es un regalo. Es dinero regalado, no dinero que nos ganamos a punta de sudor. Igual pasa con los bonos que recibimos (autor tose, cof cof, o como ese aguinaldo que pronto nos llegará). Lo gastamos porque es dinero que nos cae «extra», para los gastos navideños extras, regalos, nuevos electrodomesticos, u otras cosas que deseamos.

 Ahora viene la pregunta. ¿Cuánto de nuestro aguinaldo ahorramos? ¿Por qué usualmente no ahorramos el aguinaldo? Porque nuestra mente no lo contabiliza mentalmente como parte de nuestros salarios mes a mes, o como parte de un presupuesto bien planificado, ¡sino que lo vemos como dinero EXTRA! ¡Y a gastar se ha dicho!

¿Porque la contabilidad mental es un arma de doble filo?

La contabilidad mental es una buena práctica en la forma en que la utilizamos para organizarnos. De alguna forma, categorizar el dinero y tratarlo distinto, es lo que nos permite apegarnos a un presupuesto y ahorrar. Nuestra contabilidad mental nos permite no tocar ese dinero sagrado que estamos designando como ahorro para pagar gastos médicos imprevistos, o celebrar la piñata de nuestro(a) hijo(a), o bien podernos regalar ese viajecito que tanto queremos a una isla exótica. La contabilidad mental nos mantiene en línea, como dicen algunos «in check». 

La contabilidad mental es una trampa en la manera en que perdemos oportunidades de sanar deudas o de invertir en buenas oportunidades, por no «tocar ese dinero sagrado». Aquí un ejemplo de la trampa en la que caemos casi todos: muchos tenemos ahorros y deudas con altos intereses a la vez. Pensemos por un minuto racionalmente, ¿es bueno tener dinero sentado en el banco ganando 1%-2% de interés, cuando tenemos deudas por las que pagamos más del 8%-10% de interés?

Aquí otro ejemplo. Obtenemos una herencia de nuestros padres y al poco tiempo nos sale una buena oportunidad de inversión que nos puede dar mucho mejores retornos que los intereses ganados con el banco. ¿Cuál creen que es la mejor decisión a tomar? ¿Invertir o dejar el dinero en el banco? Aquí el dilema de la contabilidad mental: no deseamos tocar y arriesgar ese dinero, porque es dinero de la herencia de nuestros padres (lo tratamos emocionalmente distinto). Racionalmente, la mejor decisión es invertir el dinero y hacerlo crecer.

Aquí les dejamos de tarea… antes que caiga el aguinaldo.

  • Para los que sabemos que somos poco organizados y compradores más impulsivos:Planear bien qué vamos a hacer con el aguinaldo, antes que nos «caiga» y empecemos a apagar fuegos y deseos con ese dinero. Aquí podés leer unas buenas sugerencias.
  • Para los que nos creemos muy ordenados, pero tenemos las tarjetas hasta no dar:No ahorrar el aguinaldo si debemos en las tarjetas y estamos pagando intereses. ¡A cancelar esas deudas primero! No solo porque es el sagrado aguinaldo vamos a pagar intereses más de los que ganamos. Y si no podemos salir de deudas por completo, pues abonar parcialmente, siempre será mejor que nada.

¿Y vos? ¿Qué vas a hacer con tu Aguinaldo?

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