Cinco mitos en el uso de las tarjetas de crédito

Portada 09 | Plata con Plática

Hay una serie de leyendas urbanas y mitos locos e infundados corriendo por ahí, que parecieran nunca ser desmentidos. La mayoría de éstos no te afectan, pero y ¿qué pasa con aquéllos relacionados a las finanzas personales? Si se trata de dinero, por supuesto que te va a afectar.

No es ningún secreto que los nicas somos expertos en usar tarjetas de crédito. Expertos porque casi todos parecen tener una, sin embargo pocos la saben usar correctamente. Cuando vos compraste un televisor por primera vez, te tomaste el tiempo de leer el instructivo y de jugar con el control remoto; a estas alturas ya sabés que con determinados botones podés cambiar canales y/o subir-bajar el volumen. Así, de la misma forma en que vos aprendés a usar lo que comprás, debés tomarte el tiempo de entender cómo funcionan los productos financieros que adquirís.

En las charlas que he dado sobre el manejo de las deudas y el crédito, me he dado cuenta que existen muchos mitos en el uso de las tarjetas de crédito y estos mitos son los que hacen que terminés endeudado o endeudada sin saber por qué. Para que esto no te pase, a continuación podés leer los 5 más comunes, desmentidos:

• El banco me roba. Lo siento, pero no. A veces se nos hace fácil culpar a otros por lo malo que nos pasa y nos cuesta aceptar nuestros errores. El banco te ofrece un producto financiero –la tarjeta de crédito, por ejemplo- y te entrega un contrato con los detalles de cómo funciona y cuándo y cuánto te va a cobrar. Está en tus manos usarla adecuadamente y si no lo hacés, vas a terminar pagando intereses (bastante altos, por cierto), pero no estás siendo robado: tus acciones y decisiones te llevaron a la deuda.

• La tengo solo para emergencias. Me atrevería a decir que es el mito más común y de las frases que más escucho hasta de los que NO tienen una tarjeta. Y con este pensamiento erróneo pasan dos cosas: difícilmente la terminás usando solo para emergencias, o si de hecho la usaste solo para eso, te terminaste dando cuenta que es la forma más cara de pagar por un imprevisto. Mejor ahorrá y tené separado tu fondo de emergencia.

• Son solo para comprar una cosa. Las compras del súper, el tanque de gasolina o las salidas a comer: tenés que escoger una y solo para eso ocupás la tarjeta. Falso. La tarjeta vos la podés usar para pagar TODO, absolutamente todo lo que se te ocurra, siempre y cuando te la acepten en los lugares… y, claro está, pagués el monto total consumido en la fecha que te corresponde.

• Puedo gastar lo que yo quiera. Así como tu salario tiene un límite y no lo podés subir automáticamente, la tarjeta de crédito también tiene un techo que se te especifica en el momento que te la dan. Ese plastiquito no es una licencia para gastar y vos debés tener claro no sólo cuál es el límite que te impuso el banco, sino también el monto máximo que vos vas a poder pagar al final del mes.

• Sin tarjeta, el banco no me va a dar un préstamo. ¿De qué te sirve tener 1, 2, ó 3 tarjetas si todas las tenés topada y no podés pagar? ¿Creés que el banco te daría otra línea de crédito? Por supuesto que no. Ese préstamo que necesitás va a depender de tus ingresos y tu récord crediticio. Si has sido buena paga –no solo con las tarjetas de crédito, sino con todo lo demás- y tenés manera de comprobar tus ingresos, ya estás del otro lado.

En definitiva existen muchos otros mitos alrededor del uso de la tarjeta de crédito, en su mayoría causados porque la hemos aceptado sin saber a qué nos estamos metiendo y cómo funciona. En este post podés leer cómo sacarle el jugo a tu tarjeta y en este los 7 pecados capitales que cometemos al usarla.

¿Y vos? ¿Tenés una tarjeta de crédito? ¿Cuáles de mitos creías? ¿Cuáles otros has escuchado?

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