Un negocio diferente: el emprendimiento social

Emprendimiento Social

Finanzas para Emprendedores es una columna patrocinada por Movistar, con el objetivo de darte herramientas que ayuden a llevar adelante tus proyectos de emprendimiento.

La primera vez que escuché el término “Emprendimiento social” fue hace unos 3 años, mientras estudiaba la maestría en Taiwán. A un pequeño grupo de estudiantes, todos interesados en el emprendimiento, nos había dado por reunirnos cada semana para hablar y discutir ciertos temas.

Uno de los primeros fue éste y recuerdo que en ese entonces era algo nuevo e innovador incluso en Asia. Recuerdo también que a mi cerebro le causó cierto corto circuito comprender de qué se trataba porque parte de lo que meten en la cabeza durante 4 años en la carrera –cuando estudiás algo relacionado a administración- es que la razón de ser una empresa SIEMPRE SIEMPRE es generar utilidades para sus dueños.

Y ahí estábamos nosotros, en una de las salas de reuniones que teníamos, con mi amigo mexicano Sergio Chelala al frente, diciendo que el emprendimiento social lo que busca es el bien de las personas. ¿Pero cómo? Y entonces, ¿Es esto realmente un emprendimiento?

Pues bien, cuando se habla de emprendimiento social, nos referimos a todas aquellas empresas o personas que tienen como objetivo principal generar un impacto positivo en los sectores vulnerables de la sociedad. Es decir, se busca una nueva manera de resolver problemáticas sociales de una forma sustentable y escalable.

En ese primer acercamiento hace ya algunos años, analizábamos dos casos en India:

  1. Un hospital que operaba a personas de escasísimos recursos de cataratas en los ojos para que pudieran ver.
  2. Una empresa que producía algo parecida a la tortilla que tenemos en Nicaragua –y en muchos otros países en América Latina- y, en lugar de tener toda una fábrica llena de trabajadores en forma de maquila, entregaba los insumos necesarios a mujeres pobres que vivían en “slums” –barrios gigantes- para que ellas las pudieran hacer desde sus casas.

En ambos casos se cumplían dos elementos fundamentales del emprendimiento social:

  • Había un objetivo social de por medio: en el primero era de salud y en el segundo de género y trabajo, mientras ambos tenían la pobreza como eje central.
  • Eran rentables: eran empresas, no ONG´s ni beneficencias. Eran empresas eficientes que vendían productos y servicios, por los que se ganaba dinero.

Las diferencias

Para poder entender más a fondo el emprendimiento social, se deben de reconocer los factores que lo diferencian del emprendimiento empresarial… de ése que todos conocemos.

La principal diferencia es que mientras uno se enfoca en mejorar la situación actual de una sociedad, el otro se encarga de subir los mercados comerciales. Está de más decir cuál es cuál.

Otra diferencia fundamental es la percepción de valor: para el emprendedor empresarial su objeto de valor más importante es lograr que los inversionistas y ellos mismos se beneficien de manera económica, siendo el empresario el encargado de generar estos beneficios ante los accionarios e inversionistas.

En cambio, para el emprendedor social, el principal objetivo es el cambio o renovación que afecte de manera positiva a la sociedad y no el efecto monetario que puedan llegar a generar para ellos mismo o para las personas que estén involucradas.

Un aspecto clave que se debe recalcar es que esto NO quiere decir que el emprendedor social no busque beneficio económico, la diferencia es que lo busca para la propia sostenibilidad de la empresa –para que ésta puede seguir generando un bien a la sociedad- y no para enriquecerse él o ella misma.

Y nosotros, ¿qué?

Las mayores empresas sociales se conocen en Asia, debido al aporte que Muhammad Yunus ha hecho, con empresas como: Grameen bank (que dan financiamiento a personas que otros bancos no toman como clientes) y Grameen Danone (que crearon yogurt y productos lácteos a precios que de otra manera estas personas no podrían comprar).

Sin embargo, el emprendimiento social también está llegando a América Latina. Un ejemplo reconocido es el de José Vicente Aguerrevere, de Venezuela, con su empresa “Día a Día Practicamercados”, que garantiza precios reducidos de alimentos a sus consumidores de bajos ingresos por medio de acuerdos de compra y distribución con grandes cadenas nacionales, dando además acceso fácil de transporte, con un amplio horario de atención.

Ojalá pronto también tengamos en Nicaragua grandes ejemplos de emprendedores sociales y no solo de emprendedores comerciales. ¿Cómo se hace? Buscando un problema en la sociedad, país, ciudad, o municipio que realmente te incomode y te perturbe y que querrás encontrarle una solución.

Ser un emprendedor social no solo es ser innovador, ayudar a quienes te necesitan y contribuir a la sociedad; se trata también de romper el desafío de crear una empresa sostenible, con un presupuesto que te ayuda a pensar de manera libre y creativa.

Como dice Muhammad Yunus, el emprendimiento social pronto será la forma más común de emprender, hasta que llegue el día en que la pobreza sea algo que solo esté en los museos y ésa sea la forma en la que los humanos la conozcamos.

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