Frugalidad: clave para el éxito inicial

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Iniciar un nuevo negocio con éxito es un proceso que no termina en el momento en que abrís las puertas. Se requiere una combinación de trabajo duro, conocimiento, habilidades y la capacidad de saber cuándo, cómo y dónde obtener la ayuda que vas a necesitar en este apasionante camino.

Una de las interrogantes más grandes suele ser “¿Dónde consigo el dinero para comenzar?” y, en este mismo sentido, las dudas financieras suelen estar a la orden del día, a lo largo de tu emprendimiento.

Pero una cosa sí debe quedar clara: no ganás en un negocio desperdiciando dinero. Incluso los emprendedores y empresarios más exitosos contaron los centavos en un comienzo… y muchos lo siguen haciendo. Por esto, la frugalidad es básica cuando estás arrancando con tu negocio y el dinero es limitado.

Pero, ¿qué es ser frugal?

Aunque muchos y muchas confunden el término frugalidad con ser pinche, codo y/o agarrado, en realidad ser frugal quiere decir ser ahorrativo, prudente y económico en el uso de los recursos consumibles, así como optimizar el uso del tiempo y el dinero para evitar el desperdicio, el derroche y la extravagancia.

Por eso, usar racionalmente los recursos y el dinero es una acción imprescindible en cualquier negocio, especialmente en sus etapas iniciales. Después de todo, si las grandes empresas siempre están innovando en maneras de ahorrar y reducir costos a todo lo ancho y largo de sus operaciones, ¿por qué vos, con tu pequeño emprendimiento, no?

Y, ¿cómo lo hago?

De lo que se trata es de usar la inversión inicial, aporte de los socios y/o financiamiento, en la generación de utilidades que después podás reinvertir y hacer crecer; es mejor eso a usarlo para gastos de instalación (por ejemplo) que no te van a significar una verdadera inversión en el negocio.

Un ejemplo clásico, sobre todo cuando te lanzás al mundo del emprendimiento después de haber trabajado un tiempo en otras empresas, es querer comenzar tu negocio con las mismas comodidades que tenías antes: el plan de telefonía celular más caro, el escritorio grande y nuevo y la silla ejecutiva para hacer juego.  ¿Por qué no comenzar con mobiliario de segunda o fabricarlo vos mismo, como lo hizo el equipo fundador de SheepHeads?

En este misma línea, en dependencia del tipo de empresa, podría ser que no necesités una oficina de entrada. Otras opciones podrían ser trabajar desde tu casa o en un espacio compartido (como el que tenemos nosotros en Flow) con el fin de reducir costos.

A mí, por ejemplo, me tomó año y medio de estar en el negocio de las finanzas personales pasarme a una oficina. Durante ese primer tiempo mi oficina era mi casa o un café (cuando habían reuniones) y, cuando finalmente me mudé a una oficina, lo hice en una oficina compartida, pinté yo misma  el espacio y acepté regalos de pizarra y otros útiles de conocidos para reducir costos.

En qué sí gastar

Evidentemente tampoco se trata de no gastar en nada por miedo a perder el dinero inicial. No. De lo que se trata es de usarlo con racionalidad y para aquellas actividades que sí te ayuden a crecer: una verdadera inversión.

Si la startup que estás montando venderá productos o servicios en línea, la inversión en una página web que invite al usuario, sea útil, atractiva y clara es algo en lo que no podés escatimar, pues precisamente de ahí vendrán tus ventas y consiguientes utilidades.

Si al comenzar tu negocio no estás seguro o segura de en qué invertir para ser un emprendedor frugal, antes de cualquier decisión de compra, preguntante a vos mismo: “¿Esto me va a generar más ingresos en el futuro?”. Su respuesta será un claro indicativo de si es un gasto o una inversión.

Finalmente, el estar al mando de una empresa con recursos limitados (como suelen ser los emprendimientos) puede traerte beneficios que no imaginás: la innovación y creatividad estarán a la orden del día, no solo para reducir costos, sino también para una mejora constante. Además, los estudios muestran que aquellas empresas con fundadores frugales, son menos propensas a errores contables y fraude. Por eso, es mejor lanzarse y ser creativos con pocos recursos a paralizar su idea de negocio porque no encuentran financiamiento.

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