Recetas para cuando la vida te hace comer mi€rd4: Las lecciones de la crisis.


«Las personas más bellas que hemos conocido son aquellos que han conocido la derrota, el sufrimiento, la lucha, la pérdida, y han encontrado su manera de salir de las profundidades».

Elizabeth Kubler-Ross

¡Qué alivio más grande se siente cuando cesa una migraña o un fuerte dolor de cabeza! ¿Verdad? Así, saber sobrellevar una crisis, salir adelante, asomar la cabeza, después de un proceso doloroso en la vida, tiene un momento que provoca una sensación de alivio importante.

Cualquier problema por difícil que sea, lo superemos conscientemente o no, va a transformarnos y cambiar nuestro panorama. Es como cuando un huracán pasa por una ciudad.

En el artículo pasado te compartí algunas ideas sobre los tres principales obstáculos que vas a enfrentar cuando vivás una prueba:

  • la generalización,
  • la personalización y
  • la permanencia.

Este artículo lo quiero dedicar al crecimiento post trauma, a lo que deja la experiencia cuando pasa, las lecciones que aprendemos si reflexionamos y nos damos un momento para “tamizar” las experiencias.

Como dice Sören Kierkegaard,

“La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia delante”.

Quiero exponerte a las ideas de Richard Tedeschi un doctor en psicología y fue profesor de Psycologia en la universdad de North Carolina, en Charlotte. Ha estudiado ampliamente la recuperación post trauma de pacientes que han vivido experiencias duras y descubrió que si bien todos viven ansiedad, dolor y hasta depresión, también un 85% de los pacientes reportan haber desarrollado al menos una cualidad positiva después de una crisis.

Sus estudios resumen los aprendizajes ante la crisis en 5 grandes áreas :

  1. La fuerza personal
  2. La revalorización.
  3. Relaciones más profundas.
  4. Sentido de vida.
  5. Nuevas posibilidades.

Vamos a profundizar

1. La fuerza personal: Dice el místico judío Baal Shem TovDéjame caer si debo hacerlo, la persona en la que me convierta me sostendrá”. Los que se han sobrepuesto ante las dificultades, se vuelven más fuertes y sabios, se sienten más competentes y más decididos a tener éxito, desarrollan una certeza de poder hacer frente a cualquier cosa que la vida les ponga en su camino, ganan aplomo, adquieren seguridad en su capacidad.

Poco a poco pierden el miedo a la incertidumbre, porque su capacidad les arropa, han descubierto que la mayor conquista es la de uno mismo.

2. La Revalorización: una prueba, nos permite redescubrir y resaltar el potencial humano a nuestro alrededor, vivir con mayor consciencia y plenitud la vida, nos ayuda a re ordenar prioridades, replantearnos con madurez el valor que le damos a algunas cosas o experiencias en la vida, como el tipo de trabajo, amistades o formas de divertirnos. La salud o la cercanía con nuestros seres más queridos. En mi experiencia, ver que mi mejor amigo de colegio vio morir a su mamá, me permitió reflexionar sobre mi rebeldía y convertir a la mía, en mi mejor amiga.

3. Relaciones más profundas: dice el dicho “En la prosperidad los amigos nos conocen. En la adversidad, los conocemos a ellos”. Es fácil tener con quién pasarla bien, pero una amistad gana profundidad y solidez en la dificultad. En las pruebas nos asombrará que habrán amistades que estarán ahí para apoyarnos, que nos conocerán cuando no es bonito, estar enfermo o triste no es un cuadro que nos guste ver, pero lograr este tipo de relación, es un tesoro que sólo se puede descubrir en la oscuridad. Si ya tenés amigos así, te invito a cuidarlos como algo tremendamente valioso.

4. Sentido de vida: dice Viktor Frankl, psiquiatra y sobreviviente al holocausto “En cierta forma, el sufrimiento deja de ser sufrimiento en el momento en que adquiere un significado”. Tener un propósito en la vida, un sentido, es el bastón más poderoso para sobrellevar cualquier dificultad, funciona como la estrella polar, no se mueve, nos alienta y guía. Puede que no lo hayamos tenido, y en el dolor, como maestro de vida, nos ayude a encontrarlo, como la experiencia que nos cuenta doña Vivian Pellas en su testimonio.

5. Nuevas posibilidades: una vez descubrí que un amigo se había dedicado a vender perfumes que él mismo hacía. Lo invité a mi trabajo a que los ofreciera, para mi sorpresa eran muy buenos; copias mejoradas porque duraban más, de perfumes caros existentes en el mercado. Cuando le pregunté cómo se le había ocurrido desarrollar este pequeño emprendimiento, se tocó el estómago hizo un ruido remedando tripas moviéndose y me dijo “tengo que alimentar a cinco hijos y me quedé sin trabajo”, me dejó asombrado. En 2010 mi madre y yo entramos a trabajar con un primo, en un emprendimiento osado, y fracasamos.

Yo regresé a mis capacitaciones, pero mi mamá después de ser una gran gerente corporativa, a sus casi 60 años, empezó un negocio que se llamaba “mandaditos”. Le hacía, como el nombre lo dice, mandados en su vehículo, llevaba las hijas de sus amigas al colegio, perros a cortar el pelo, documentos, etc. Fue una experiencia gratificante, hasta acompañó a la familia de una de sus clientes en la muerte de su madre, a quién había llevado varias veces al hospital. Fue una época difícil para ella, pero el pan no faltó en la mesa y la protección divina la acompañó en sus aventuras.

Estas experiencias, nos permiten aprender nuevos talentos, virtudes y agrandan el radar de oportunidades para salir adelante.

Todas estas áreas de crecimiento se combinan, no sólo nos desarrollamos en una, sino simultáneamente nos desarrollamos en varias.

¿De qué depende que podamos aprender de la crisis?

En mi experiencia y opinión, el poder exprimir una prueba y sacar el elixir de su sabiduría tiene varios procesos o momentos. Quiero compartirte algunas reflexiones que me han servido a mi:

  1. Escribe en tu diario, apunta lo aprendido cada día, después de un tiempo vas a tener mucho que cosechar.
  2. Date un tiempo a solas, para recapacitar sobre lo aprendido, ideal en la naturaleza, lejos de redes y distracciones.
  3. Conversa sobre tus experiencias, hablar nos ayuda a encontrar aspectos en nosotros que no habíamos visto. Ideal hacerlo con amigos cercanos, familia, pareja. También con un buen amigo o amiga que tenías ratos de no ver, este puede ser útil en notar tus cambios.
  4. Si tienes un mentor, puede ser de ayuda para hacerte las preguntas correctas, este proceso también se puede vivir con un terapeuta o un coach.

Finalmente, te invito a cerrar tus pruebas, visitando un templo o lugar en el que te sientas en contacto con un poder superior, agradece la experiencia y ofrécela para que sirva a otros.

Cierro este artículo, con un pensamiento de Richard Tedeschi, una versión más humana que la de Nietche de lo que no te mata, te hace más fuerte.

«Soy más vulnerable de lo que pensaba, pero más fuerte de lo que nunca imaginé».
Richard Tedeschi

Javier Arana

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