Las dietas y las finanzas personales (Parte 2)

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Hace un par de semanas escribí sobre la relación entre las finanzas personales y estar a dieta. Si aún no lo has leído, da click aquí.

Mientras estábamos en Singapur, nos dimos cuenta que la gente allá es muy saludable. Rara vez vimos a alguien con sobrepeso, y todos los días –a todas horas- mirábamos a personas correr por la ciudad. Esto me hizo analizar la fuerza de voluntad que tienen los singapurenses para mantenerse en forma, y cómo, para llevar una vida financiera sana, también se requiere esfuerzo.

Así, escribo un segundo post comparando estos dos temas y esperando que a través de las dietas, entendamos mejor las finanzas personales 🙂

Una cuestión de elecciones: Sí, tanto adelgazar como llevar una vida financiera sana es difícil. La estrategia es ir haciendo cambios pequeños en el día a día. Ir avanzando está en tus manos y vos podés elegir si comés verduras o chocolate… y si ahorrás ese dinero o te lo gastás. Con cada decisión tomada correctamente, vas a ir construyendo una vida sana.

Acciones positivas desde un comienzo: Normalmente cuando vamos a comer fuera, terminamos comiendo de más, está comprobado que las porciones en los restaurants son hasta 2/3 más grandes que un plato que te comerías en tu casa. La solución es entonces, apartar –desde el momento que te sirven el plato- la parte que no te vas a comer. De esta forma, cuando tenés planeado ahorrar, lo mejor es separar el monto que vas a destinar al ahorro desde el instante mismo que te pagan la quincena y depositarlo en una cuenta diferente…. Si no, te lo vas a terminar gastando (o comiendo).

Motivación: Cuando tenés algún tiempo bajándole a las calorías y has logrado perder algo de peso, es más difícil que caigás en tentaciones, ¿es o no es? Las personas sentimos que nos hemos esforzado mucho durante tanto tiempo que no podemos echar a perder lo ganado –o perdido en peso- por una satisfacción que durará unos minutos. Lo mismo sucede cuando decidimos ahorrar, pues después de un par de meses en el que vemos la cuenta del banco ensancharse, es más difícil decidir gastar ese dinero en una compra impulsiva porque sabemos los sacrificios que hemos hecho para llegar a donde estamos.

La influencia de los amigos: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, o como le escuché a alguien “Dime con quién andas y te diré cómo gastas”. Cuando salís con tus amigos perdés el control sobre tus decisiones, no porque uno de ellos sea un dictador, sino porque al final, se hace lo que dicta la mayoría. Así, puede ser que esté en tus mejores intenciones comer sano, pero si tu grupo decide ir a comerse una hamburguesa con papas fritas (eso es lo que se me antoja a mí ahorita) terminás cediendo y adiós a la dieta! En las finanzas personales, salir con amigos que tienden a gastar y comprar cada cosa que se les antoja puede resultar una mala influencia; pues al ver que ellos gastan, te empezás a cuestionar tus hábitos de gasto/ahorro y pensás “si él –o ella- se da el lujo de comprar eso, ¿por qué yo no?”.

Los descansos son necesarios: Los nutricionistas recomiendan que, al estar a dieta, se debe dejar un día al mes en el que se pueda comer lo que quiera (para no volverte loco), porque si te sentís restringido por demasiado tiempo vas a terminar por tirar todo por la borda. O podés hacer como mi amiga “chula” que cuando se puso a dieta (ya bajó lo que quería) decidió dejar un monto de calorías destinadas a las cervezas de los fines de semana, porque sabía que era algo que se iba a tomar de todas formas. Podemos aplicar este principio en las finanzas personales, dejando un reglón en nuestro presupuesto mensual para comprarnos algo que de verdad queramos.

Querer cambiar tus hábitos alimenticios o de ahorro de un día para otro puede resultar frustrante, por esto debemos ir dando pequeños pasos cada día que nos acerquen más a la meta. Si además necesitás ahorrar y perder peso, pensá que comer menos y comer sano –cero comida chatarra- implica menos gastos y más dinero para el chanchito.

¿Y a vos? ¿Qué otras semejanzas se te ocurren entre estar a dieta  y las finanzas personales? ¿Qué es más fácil para vos?

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