¿Formalizar o no mi negocio?

Cuando un emprendedor piensa en formalizar su negocio, en la mayoría de las ocasiones se encuentra con tres inconvenientes que impiden la formalización de nuevos negocios en Nicaragua.

El primero es no tener la capacidad para cubrir  los gastos que requiere un proceso de formalización. Y es que esto incluye, entre otras cosas, la Constitución de la Sociedad, pagos de aranceles, registros de marcas, etc.

El segundo gran inconveniente, es  no contar con el tiempo necesario para realizar todas las gestiones que implica la formalización. “Las instituciones han crecido en excusas para poner trabas y entorpecer procesos sencillos, volviéndolos ineficientes y malos”, afirma Theódulo Báez, abogado y especialista fiscal.

Por último, muchos emprendedores se encuentran con el dilema de si vale la pena o no contribuir al Estado, teniendo en cuenta la situación política que atraviesa el país desde el año 2018.

Gracias a estos inconvenientes, en Nicaragua tenemos cifras elevadas de empleo informal. De acuerdo a datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), publicadas por VosTV, de los 2.3 millones de personas económicamente activas, 1 millón 300 mil están dentro del sector informal.

Para contribuir a contrarrestar  estas elevadas cifras de empleo informal, hoy les compartimos una guía para las y los emprendedores, de cómo superar estos obstáculos de la formalización legal de un negocio e información de por qué deberían legalizarlo.

¿Qué significa formalizar mi empresa?

Para empezar es necesario entender lo que abarca formalizar una empresa. Theódulo explica que la formalización de un negocio se puede hacer en dos vertientes. La primera es la forma legal de organizarlo.  Es decir “constituirlo como sociedad anónima, compañía limitada, negocio personal, entre otros”, explica el experto.

La segunda parte de la formalización es con respecto a las instituciones públicas, o sea darse de alta en todas las instituciones, para efectos de ejercer los derechos y obligaciones que plantean las leyes al momento de hacer un negocio”, instruye Theódulo.  Estas instituciones son por ejemplo la Dirección General de Ingresos (DGI), Alcaldía, Registro Público Mercantil, etc.

Quizá te estés preguntando para qué hacer todo esto o si vale la pena. Y realmente sí te puede traer beneficios, tanto para la empresa, como para los clientes.

¿Por qué debo formalizar mi negocio?

“La razón fundamental para formalizar un negocio,  normalmente recae en la necesidad de crecimiento de este. Un negocio que crece informalmente podrá llegar hasta cierto nivel, es decir, la informalidad te establece un límite de crecimiento”.

Nunca una empresa que aspira a ser líder en su rubro, estará de manera informal. Además, con la formalización se logran beneficios más directos,  Theódulo destaca algunos como:

  • Acceder a una opción de créditos.
  • Fondos de ayuda para el emprendimiento.
  • Obtener opciones de beneficios tributarios de conformidad con las leyes.

También hay  beneficios tributarios que dependen del rubro del negocio. “Esto se logra mediante exenciones o exoneraciones  que puedan beneficiarte”, comenta Theódulo.

Agrega que por ejemplo el sector turismo, tiene uno de los mayores beneficios tributarios en Nicaragua. “Van desde 10 años sin pagar el Impuesto sobre la Renta, hasta el no pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para las inversiones que se hagan en el negocio”, explica el abogado.

Y los beneficios no acaban ahí, también los clientes se pueden ver favorecidos por la legalización.

“Los negocios legalizados tienen la capacidad de emitir facturas”, aclara Theódulo, que en muchas ocasiones son requeridas por los clientes, porque funcionan como garantía para las inversiones que realizan”.

¿Qué pasa al no estar formalizados?

De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el empleo informal se refiere a “todo trabajo remunerado que no está registrado, regulado o protegido por marcos legales o normativos”.

Este panorama del empleo informal no solo sucede en Nicaragua, según La Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tasa de informalidad en América Latina  y el Caribe es del 53%, lo que equivale a 140 millones de trabajadores.

Muchos de estos trabajadores no acceden a contratos de empleo seguros, que incluyan por ejemplo: representación de los trabajadores o  protección social. “Muchos están expuestos a condiciones de trabajo inseguras, sus oportunidades de formación son casi inexistentes, sus ingresos suelen ser irregulares y las jornadas laborales son más extensas”, indica el estudio.

Por lo tanto, la formalización no solo está relacionada a los dueños de cualquier emprendimiento, sino también afecta a  quienes trabajan en esos emprendimientos que nacen como pequeñas empresas, pero deberían aspirar  a crecer.

El paso a paso de la formalización

Para formalizar un negocio, el primer paso es elegir el  vehículo legal del negocio, es decir decidir entre Persona Natural o Sociedad. Luego se decide en qué régimen general podés y querés estar:

A-Cuota Fija – Persona Natural.

B-Régimen General – Persona Natural.

C-Régimen General – Persona Jurídica.

La cuota fija se refiere a que se te establece un monto fijo a pagar en concepto de Impuesto sobre la renta (IR) e IVA.

“No estás obligado a llevar contabilidad formal y tenés un máximo de ingresos mensuales de cien mil córdobas”, afirma.

En la mayoría de las ocasiones, este es el régimen más atractivo para los negocios que están comenzando,  porque les evitás posibles enredos con las autoridades. “No deben cobrar IVA a sus clientes”, aclara el experto.

Theódulo recomienda a quienes valoren esta posibilidad, evaluar:

  1. Máximo de ingresos mensuales y anuales permitido por ley.
  2. Sólo las personas naturales pueden optar a este régimen.
  3. Los servicios profesionales están excluidos.
  4. No se puede importar y exportar.
  5. Se prohíbe la cuota fija a los profesionales.
  6. No podés ser proveedor del Estado.
  7. No podés estar en centros comerciales, plazas de compras y localidades similares.

Por lo tanto, este régimen tiene algunas ventajas y también desventajas para el negocio.

En el caso del Régimen General, implica varias obligaciones tributarias. “Por ejemplo, declaraciones mensuales de IVA, Pago Mínimo, Retenciones, la obligación de llevar contabilidad formal, tus impuestos se pagan de conformidad a tus ingresos y  hay más presión por parte de la DGI”, explica Theódulo.

En resumen, la Cuota Fija se hizo para facilitar el día a día del contribuyente pequeño y mediano, mientras que el Régimen General, “requiere constancia, control y orden”, añade el abogado.

Lo últimos pasos

Después de haber tomado esta decisión, el siguiente paso es inscribir tu negocio en la Dirección General de Ingresos (DGI) para sacar el Registro Único de Contribuyente (RUC). Luego toca  inscribirse en la Alcaldía y darse de alta en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

Tanto la DGI, como la Alcaldía y el INSS pueden hacerse desde la Ventanilla Única del DUR. En este punto Theódulo recomienda asesorarse con un especialista, para luego asistir a las Instituciones que regulan el rubro de tu negocio y valorar posibles beneficios tributarios. Por último, abrir una cuenta bancaria para terminar de legalizar y formalizar tu negocio.

Suena largo y complicado el proceso, pero una vez hecho tu negocio no tendrá limitaciones legales para seguir creciendo, eso también le ayudará a tus clientes  a sentirse más seguros.

Hace un par de semanas, en nuestro segmento semanal de Finanzas Personales con Ricardo Zambrana,  hicimos un LIVE con Theo Baez sobre este tema, donde nos dio una explicación fácil de entender y muy profunda sobre este proceso de formalización.

Te la compartimos por acá:

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