El divorcio: ¿caos financiero?

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Nadie se casa esperando divorciarse, pero lo cierto es que los índices de divorcio van para arriba. Soy hija de padres divorciados -igual que muchos de ustedes-, tengo también primos, compañeros de clases y amigos que se han divorciado o están en proceso de divorcio y lo que todos tienen en común es que nunca es fácil.

Además de la conmoción en la vida personal, el manejo de las finanzas después del divorcio puede ser un gran desafío, pues esa separación lo incluye todo: si acumularon deudas durante el matrimonio, habrá que ver cómo se divide el pago; si hay cuentas de ahorros o inversiones juntos, tendrán que decidir quién se queda con qué. Pero no solo eso, si mantener una casa ya cuesta, mantener dos, cuesta más.

Qué dice la ley sobre el divorcio

Los divorcios suelen ser todavía más dolorosos y complicados cuando hay hijos o hijas de por medio. De ser así, no es tan fácil como que cada quien agarre sus cosas y se vaya, pues va a haber un vínculo que los va a enlazar y a obligar a mantener una relación de por vida.
En estos casos, lo que menos se quiere es que los niños salgan afectados y por eso, se crearon leyes que obligan a dar una pensión alimenticia.

Sin ánimos de querer sonar como abogada, la ley de Alimentos, en su Art #4 dice: “Los alimentos se fijarán o variarán en relación con las posibilidades y recursos económicos de quien los debe y las necesidades de quien los recibe”. Esto quiere decir que no hay un solo monto ni porcentaje que aplica para todos.

Sin embargo, independientemente de que haya ley o de lo que ésta diga, me parece que hay un asunto moral y emocional de por medio. ¿Qué padre o madre quiere ver mal o carente a su hijo? Ninguno que yo conozca. Entonces, ¿no sería más fácil hacer un presupuesto de lo que sus descendientes van a necesitar y acordar entre ustedes cómo lo van a proveer?

Reorganizando los gastos
Si eras el o la principal proveedora del hogar, vas a recibir un golpe financiero a través de la pensión alimenticia, y si no era así, igual tendrás menos dinero que antes. Lo cierto es que al divorciarte, no son pocos los gastos se van a duplicar, pues en lugar de mantener una casa, ahora se van a mantener dos.

En muchos casos, desde antes del divorcio ambas personas tenían que trabajar solo para llegar a fin de mes. Ahora, estando separados, ya no van a tener la ventaja de compartir costos de casa. Cada gasto y servicio básico se vuelve tuyo y solo tuyo y lo mejor que podés hacer es aprender a vivir una vida más frugal. Para algunos, esto significará un hogar más pequeño o menos salidas a comer, pero para otros, en especial mujeres que eran amas de casa, esto podría ser un cambio de vida significativo.

Así, por más difícil que sea hablar con tu ex, tendrán que llegar a acuerdos en cuanto a cómo se van a manejar los gastos del hogar, de los niños (si los hay) y de los suyos propios. He visto casos en que al dividir los esfuerzos financieros, los hijos e hijas han tenido que dejar un colegio caro por uno más económico; casos en que las clases de ballet de la niña y de futbol del niño han debido ser eliminadas; o casos en los que las salidas al cine, por un helado o a comer han bajado drásticamente.

Es evidente que nadie quiere que esto suceda, pero a veces no queda de otra y parte de los cambios que el divorcio trae, son reducciones de presupuesto. Aquí lo elemental es que la pareja sea capaz de dialogar y llegar a acuerdos de los cambios en gastos que se van a hacer, con que ambas partes estén contentas.

Podría ser, por ejemplo, que si antes como familia salían dos veces por semana y gastaban C$800.00 por salida, ahora solo lo hagan por separado, dos veces al mes y gasten C$300.00. En este sentido, es importante que a los niños y niñas se les explique lo que está pasando –de verdad, entienden más de lo que solemos creer- y por qué la reducción de gastos es necesaria para el bienestar de todos.

El futuro sigue ahí

Como pareja es normal soñar, hacer planes y tener metas en común, sobre todo cuando hay hijos e hijas de por medio. Si bien algunos de estos planes van a cambiar, no se puede obviar que el futuro de esos niños sigue ahí y que, en la medida de lo posible, hay que mantenerlos.

¿Qué quiero decir con esto? Que si estando casados hablaban sobre enviar a sus retoños a estudiar fuera del país, se debe intentar continuar con esa planificación por el bien de los niños. En este ejemplo en particular, para llegar a esa meta ambos tuvieron que haber acordado un monto de ahorro/inversión mensual o anual y, en teoría, deberían ser capaces de mantenerlo.

Después del divorcio, que no se te olvide

Si pensar en la posibilidad de divorciarte no te gusta, pensar en la muerte es probable que te guste menos. En Nicaragua, no tenemos una cultura financiera desarrollada y eso se deja ver, también, en la falta de planificación, preparación de testamentos y compra de seguros.

Al divorciarte, muchas cosas cambian y si antes tu contacto de emergencia en la licencia, heredero principal en el testamento y beneficiario de seguros era tu pareja, es momento de revisar tus documentos.

• Testamento: asumiendo que tenés uno (sino, es momento de pensarlo), revisá lo que dice, a nombre de quién están los bienes y si es algo que querés cambiar o dejar igual. La idea es que refleje tu situación actual.

• Seguros: es necesario revisar su cobertura actual y posibles ajustes. Si hay hijos pequeños (menores de 18 años) de por medio, es necesario tener un seguro de vida que le permita a ese niño o niña continuar su vida casi como si vos siguieras ahí. No podés olvidar que tu responsabilidad para con ellos continúa, independientemente de tu situación legal/sentimental.

• Tarjetas de Crédito: es común que las parejas compartan tarjetas de crédito o tenga uno adicionales del otro. Al momento del divorcio es importante separar cuentas, o terminarías haciéndote responsable por las deudas en las que tu ex media naranja pueda incurrir.

Prepará el terreno para el divorcio

Y aun cuando vos estés felizmente casado o casada en este momento y la sola idea de un posible divorcio te parezca absurda e imposible, nunca está de más tener un plan. Recordá que las “cosas malas” no solo le pasan a los otros, también te pueden pasar a vos y es mejor decidir cómo se manejaría la situación cuando las cosas están bien y dialogar es fácil. No esperés un momento cargado de tantas emociones para hacer una planificación adecuada, pues ésta puede hacer que las consecuencias financieras no sean tan devastadoras como cuando no se tiene un plan a seguir.

De esta manera, si vos y tu pareja no saben cuánto y en qué están gastando, es momento de empezar a presupuestar y tomar tu vida financiera por el mango. Te va a servir estando soltero o soltera, casado o casada y, en definitiva, al momento del divorcio es impresionable estar conscientes del nivel de vida que cada uno puede llevar adelante sin contratiempos financieros de endeudamiento y viviendo dentro de sus posibilidades.

¿Y vos? ¿Has pasado por un divorcio? ¿Cómo manejaste la situación financiera en ese momento? ¿Cuáles son los mayores gastos en los que incurriste? ¿Qué errores cometiste? ¿Qué consejos les podrías dar a otros que están pasando por la misma situación?

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