Harina + leche = ¿qué precio poner a mi pastel?

Pastel 08 | Plata con Plática

Recién-estrenado emprendedor, agarrá lápiz y papel porque mientras vayás leyendo, vamos a ir definiendo el precio de tus productos, o al menos de tu producto estrella.

La matemática será bien fácil pero es mucho más importante que entendás la importancia de sentarte a definirlo porque de ello depende que tu negocio empiece con el pie derecho, que podás continuar haciéndolo crecer sin caer en un sin fin de deudas, o  imaginando el peor de los escenarios, que tu negocio no quiebre en el primer mes.

Empecemos por el principio: es necesario que nos acostumbremos a utilizar estos dos términos en las situaciones correctas y para lo que realmente se refieren:

¿Qué cuesta eso?

R/ Bueno, a vos emprendedor ¿cuánto te cuesta producir esa unidad? Incluyendo todos los costos pero sin el margen de ganancias.

¿Qué precio tiene?

R/ Aquí ya vamos a responderle a ese cliente lo que queremos y hemos decidido que él pague por ese producto/servicio. (Esto SÍ incluye tu ganancia).

Y a este punto probablemente dirás, “yo sí sé cuánto me cuesta producir mi producto”, pues es uno de los principales errores que cometemos: creer que sumar la factura de la harina más la de  los huevos es suficiente para ponerle precio a tu pastel.

Te voy a poner un ejemplo sencillo y real, uno que yo misma viví al iniciar -por puro error o casualidad- una venta de pasteles de limón.

Yo al fijar el precio de pasteles de limón

Resulta que mi suegro cocina unos pasteles de limón divinooos y son hechos con la receta de su mamá.

Mi mente de tiburoncín me dijo “ahí hay una oportunidad de negocio” y empecé a decir que los teníamos de venta por encargo, y sin esperarlo, tenía los primeros 4 pasteles en lista que debía entregar en dos días.

Todo bien hasta que me cayó el 20 de que yo no cocino pasteles, no tengo ni horno en mi casa, tampoco era mi receta y ni les había dado precio a mis clientes -también ellos son muy malos clientes-.

Por eso dije mente de tiburoncín, porque no tenía ninguno de los mecates bien atados pero tenía que resolver porque yo SÍ creía que era una buena idea echarla toda en eso.

El cómo convencí a mi novio y a mi suegro de que me ayudaran no vale la pena contar, pero sí el cómo empezamos a poner las cartas sobre la mesa para producirlos y que todos ganaremos en esta cero-planeada idea.

1. Definimos nuestro escenario:

No necesitábamos tener los costos de un local porque se hacía desde casa, éramos tres los involucrados que debíamos ayudar en cocina y, por ende, tener un salario.

¿Es posible fijarse un salario si sólo eran 4 pasteles? Bueno, yo no quería que el error perdurara sino que sí se volviera un negocio, entonces nos fijamos una meta de venta mensual de 120 pasteles.

Para que vos definás tu salario debés de tomar en cuenta que: si vos no estás haciendo las cosas, sos parte de los gastos; pero si sos el que hace y participa de la producción, sos parte del costo porque es tu hora de trabajo y si vos no trabajás pues el pastel no existe. Tenemos un artículo particular para eso que podés leer acá.

2. Calculemos los costos de tu producto:

Materiales directos: aquí hablamos de tu materia prima e insumos necesarios.

            En mi ejemplo: harina, manteca, huevos, limones, azúcar, polvo para hornear, mantequilla, salario del pastelero -mi suegro- *Aquí hablamos de la persona que sí podría producirlos solos, a pesar de que es mejor la ayuda, y que sin él, el producto no podría salir*.

Materiales indirectos: incluimos todo aquello que, posterior a tener el producto, necesitás para hacer la entrega correcta de este.

            En mi ejemplo: moldes descartables.

Servicios: básico pero siempre olvidado.

            En mi ejemplo: agua, luz, gas e internet -por este último medio me hacían los encargos-

3. También veamos los  gastos:

Gastos administrativos: aquí hablamos de salarios de ayudantes y otros aspectos como publicidad, que en una era digital, es imprescindible que lo hagás.

            En mi ejemplo: salarios de dos ayudantes, el mío y el de mi novio.

Sí, así de detallado fue mi inicio para poder ver con claridad el costo de producción. Estaba clara de que si esto crecía y el número de encargos me demandaba un local, tener otro ayudante o se me ocurría incluir delivery en el precio, debía incluir todo para tener un costo REAL.

4. ¿Cómo andan los otros?

Y ahora, para finalmente poner precio, hice una mini tareita antes. Llevé a la mesa de juntas -el comedor-, los precios que se manejaban en el mercado por un pastel de limón de ese tamaño y con ese sabor.

Quedamos claros de que no podíamos cobrar menos de C$230.00 ni más de C$400.00; así que llegamos al acuerdo de buscar un margen de ganancia entre 40% y 60% (si no sabés qué es margen este link te puede ayudar).

No menos porque debíamos asegurar una ganancia suficiente para re-invertir y poder hacer crecer nuestra no aún-pastelería. No más porque sino no podríamos asegurarnos las ventas, especialmente porque no éramos conocidos en el mercado.

Fijar precio productos

A este punto, ¿ya sabés los costos y el precio de tu producto?

Esta no es la fórmula de la verdad. Con unos cuantos clicks por google vas a encontrar muchas estrategias para fijar precios en dependencia de tu tipo de producto, negocio o mercado. Si esto te da un poco de luz sobre cómo empezar a identificar tus costos, PERFECTO; pero que la comodidad no te gane porque estos números se deben actualizar constantemente, así funciona el mercado.

 

Finalmente, para terminar el ejercicio no olvidés que:

  1. El precio es el monto final, el que esperás que tu cliente pague  (ojalá sin regateos) y que incluye tu margen de ganancias.
  2. Si querés tener un precio más bajo, encontrá las posibilidades de reducir tus costos y gastos (los gastos suelen ser más fáciles de bajar).
  3. Tus precios deben reflejar una relación costo-demanda-competencia-ganancia meta.
  4. El precio no debe fijarse desde la ambición porque podés pecar al fijar uno muy arriba de tu competencia y no obtendrás el número de ventas que necesitás en el mes.
  5. Tus finanzas personales deben estar separadas de las empresariales y esto solo se logra a través de un salario. Leé aquí cómo fijarte un salario al emprender.

 

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