Los retos de ser mujer emprendedora en el 2022

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Este blog es presentado por EXCEL Talleres.


 

“Démosle caro porque es mujer”, “quiero hablar con el dueño” –cuando está hablando con la dueña– o “te voy a golpear si no bajás los precios”, son algunas de las frases que cada día escuchan las mujeres emprendedoras en pleno 2022. Suena fuertísimo, casi mentira, pero es cierto.

En este mes de marzo que se conmemora la lucha de las mujeres por la igualdad en la sociedad, quisimos poner sobre la mesa los retos particulares que las mujeres tenemos, además, en el mundo de los negocios.

Nos lanzamos a entrevistar a cuatro súper mujeres, todas jóvenes emprendedoras, para que nos contaran algunos de los desafíos que, en pleno 2022 y a nivel mundial enfrentan. Ellas son: 

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Balancear las responsabilidades del negocio, la casa, los hijos y encima tener algo de tiempo para ellas

Sin horarios de oficina y con todas las ganas de sacar el negocio adelante, ¿cómo separar tu vida personal con la del negocio? Cuando además de tus tareas laborales, tenés que añadir la carga del almuerzo, ir a dejar a los niños a la escuela, o la limpieza de la casa. 

Un estudio realizado en 2015, titulado The Gender Revolution: A Framework for Understanding Changing Family and Demographic Behavior, demostró que los hombres de entre 5 y 19 años invierten media hora al día en los quehaceres del hogar, mientras que las mujeres dedicaban 45 minutos. El estudio resalta que las mujeres dedican menos tiempo que en épocas anteriores, pero siguen invirtiendo más tiempo que los hombres en tareas del hogar. 

Por eso es que se tiene la percepción –muchas veces mal infundida– de que las mujeres son fuertes, luchonas, leonas y pueden realizar varias tareas al mismo tiempo, divididas entre el hogar y el trabajo, aunque no deberían.

“Las mujeres tenemos ese ímpetu para lograr lo que nos proponemos, y ni hablemos del multitasking, que en eso podemos ser una genialidad”, indica Elizabeth Hernández de Manitos Maravillosas”.

Ella personalmente tiene un mantra para balancear sus tiempos y disfrutar de todo lo que involucra su vida, entre lo personal y el trabajo. “Acepto, organizo, lidero y evalúo resultados”.

  • Acepta que tanto las personas que trabajan en el emprendimiento como ella misma, tienen un hogar, vida personal y amigos a los que le deben dedicar tiempo.
  • Organiza su agenda de trabajo que incluye: entregas, compras de materiales, tiempos para cada tarea; de manera que cada uno cumpla con su función en un lapso determinado, y que al salir del taller, cada una pueda ir a su casa sin pensar tanto en el trabajo. “En este mismo apartado incluyo un horario de trabajo un poco flexible para los colaboradores, y lo más estricto que se pueda para los clientes”, comenta Elizabeth.
  • Lidera desde su experiencia y anticipa todos los inconvenientes que puedan pasar, y aunque no todo lo puede controlar, trata de que el trabajo en equipo sea fundamental, para que entre todas y todos puedan apoyarse. 
  • Evalúa resultados de ciertos procesos para saber cómo se puede mejorar sin sacrificar el tiempo personal.

 

Falta de acceso a redes profesionales, pues muchas están enfocadas en hombres empresarios

De acuerdo a fuentes oficiales, en 2021 en Nicaragua se crearon 953 nuevos negocios, muchos de ellos son pequeñas empresas como comedores o panaderías lideradas por mujeres.

La mayoría de las mujeres emprendedoras manejan negocios pequeños. Muchas veces por falta de oportunidades o espacios para que realmente empiecen a posicionarse como líderes de negocios que logren convertirse en empresas con atención nacional, regional e internacional. 

Pero hay muchas otras emprendedoras que sí están apuntando a lo grande, y a pesar de ser las primeras etapas las más difíciles, están haciéndolo con el pie derecho. Informándose y aprendiendo.

A Mónica Peralta de “La Cocina Extrovertida” al iniciar su negocio, le preocupaban sobre todo cuatro grandes preguntas: 

  1. ¿En cuánto tiempo iba a recuperar su inversión?
  2. ¿Podía hacer esa inversión y no perjudicar su estilo de vida? 
  3. Si al final tenía que cerrar su negocio ¿Eso sería un fracaso?
  4. ¿Por qué la gente le compraría a ella y no a un negocio ya existente? 

Las cuatro son válidas para poner en perspectiva el emprendimiento, estudiar tu mercado y encaminarte verdaderamente a no solo crear un pequeño negocio, sino para seguir creciendo, añadir procesos, personal, mayor rentabilidad y crear una empresa grande.

Al día de hoy “La Cocina Extrovertida” es un negocio más sólido y no sólo eso, sino que añadió varias de otras empresas que complementan su propósito y que acompañan su marca personal.

 

Falta de confianza en sí mismas

¿Miedos, inseguridades o falta de motivación? Sobre todo al verse expuestas al momento de liderar los proyectos, pues sus decisiones empiezan a ser juzgadas. 

En términos más técnicos, a esto se le conoce como el síndrome del impostor, es un trastorno psicológico en el que la persona sin importar los logros que haya conseguido en su vida, sigue desconfiando de sus capacidades. 

En un estudio realizado por la firma internacional  KPMG en 2021, se destaca que el 75% de las mujeres, en todas las industrias, han sido afectadas por este síndrome.

Mónica Peralta al igual que muchas otras emprendedoras, están dentro de este grupo de mujeres. “Es algo que trabajo constantemente con terapia psicológica, ya que siento que está ahí al acecho”, expresa.

Y no creás que solo le sucede a mujeres emprendedoras con negocios medianos o pequeños, sino que pasa también a mujeres que lideran un país, por ejemplo Michelle Obama aceptó padecerlo, al igual que la cantante inglesa  Ellie Goulding o la actriz Emma Watson. 

 

Problemas para delegar responsabilidades y tareas, tratando de hacer todo ellas mismas

Si sos emprendedora ¿caíste en la tentación de sentir que nadie hace el trabajo como vos? A Olga Álvarez de Matrioshka, le pasó exactamente esto en los primeros años de su negocio, por ende no lograba el equilibrio entre su vida laboral y personal.

“A través de los años fuimos delegando y haciendo el equipo más grande y dando más responsabilidad a cada persona”, indica Olga. 

Esto es clave en el proceso del negocio para hacerlo eficiente de cara a los clientes, y también para la dueña del negocio, que entonces dedica menos horas al trabajo del día a día, y más tiempo a los proyectos realmente importantes. 

 

Presión para que las mujeres no se involucren en los espacios “de hombres”

Paola Zúñiga del hostal La Bicicleta  indica que su más grande objetivo como emprendedora es aportar al cambio en la industria nacional del turismo. “Estaba dominado por grandes cadenas hoteleras u opciones rudimentarias, yo tenía la idea de ser un puente entre las culturas generando un enriquecimiento mutuo entre lo extranjero y lo local”, explica Paola.  Pero no crean que fue tan fácil lograrlo, se encontró con un gran muro de estereotipos y machismo.

El rubro de la hotelería está vinculado a departamentos como el de mantenimiento, transporte o seguridad, áreas que en la mayoría de los casos suelen estar dominados por hombres. 

“Esto ha hecho que muchas veces se cuestione mi capacidad para desenvolverme e incluso se aprovechen para brindarme precios más elevados, insinuaciones o comentarios sexualizados”, confiesa Paola.

 “De no ser por contar con un valioso equipo, el apoyo de nuestros clientes y el trabajar en la búsqueda constante de mejora difícilmente te sostenés”, explica la emprendedora. 

Elizabeth Hernández de Manitos Maravillosas, vivió algo similar.  Todo comenzó por el precio que puso a sus productos.  Otros dueños de negocios mostraron su descontento diciéndole malas palabras y hasta amenazándola con golpearla si no los cambiaba.  En ese momento ella entregaba sus productos en los centros comerciales, y le daba temor que las amenazas se cumplieran mientras hacía las entregas. 

Pero las críticas a las mujeres emprendedoras no solo se quedan desde una perspectiva machista, sino que a eso hay que sumarle un enfoque clasista. A Olga Álvarez de Matrioshka, la criticaban porque estaba liderando su propio negocio de productos naturistas, en lugar de haberse dedicado a ejercer su carrera como Ingeniera en Calidad Ambiental. La típica frase de: “tantos años estudiando tal carrera, para convertirte en… “, como si un título definiera toda tu vida. 

 

Poco acceso a educación financiera

Educación financiera no hay en las escuelas y en ocasiones tampoco en el hogar, pues esas cosas las manejan sobre todo los hombres como “proveedores”. 

¿Qué sucede entonces cuando una mujer decide emprender y se da cuenta que no tiene idea de cómo llevar las finanzas? Seguramente por cuestiones de presupuesto y porque se aprende de los errores, le va a tocar darse varios tropezones hasta que logre aprender –tal vez leyendo Plata Con Plática–, equilibrarse y hasta contratar a alguien que le ayude con esta parte contable, una vez que el presupuesto del negocio lo permita. 

“Como emprendedoras necesitamos desarrollar habilidades financieras para empapar nos del negocio, tener una visión clara de los números, cuáles son los límites. Esto último es muy importante para no mal administrarlo, sino más bien tomar decisiones de manera ágil y fundamentadas con visión a largo plazo”, afirma Paola Zúñiga de La Bicicleta

En su caso, ella al principio llevaba las finanzas en un cuaderno con entradas y salidas, y un excel para registrar las ventas, con reuniones de seguimiento y evaluación. “Aún haciendo todo esto, las finanzas siempre nos han generado inseguridad y por nos exigen estar en una constante mejora”, explica. 

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Ahora en su emprendimiento, han invertido en mejorar esta parte de las finanzas. “Ya tenemos un sistema administrativo con facturas, arqueos, hemos dividido la parte de salarios, costos y ganancias. De hecho nos han servido bastante las publicaciones de Plata con Plática”, comenta Olga.

La lista de retos podría continuar. Y si vos mujer emprendedora estás ahí leyéndonos, puede que ante alguno de estos también te hayás tenido que enfrentar: 

  • Mayor dificultad para acceder a fuentes de financiamiento.
  • Elegir a una pareja que entienda y apoye tus proyectos. Aquí un artículo que te puede servir.
  • Páralisis por análisis: esperar a que todo esté perfecto para lanzar… y lo cierto es que ese momento nunca llega. 

Entonces, ¿cómo superamos esos retos? 

El apoyo entre mujeres es cada vez más usual, y entre dos emprendedoras pueden acuerparse, crear sinergiaa desde la admiración y el respeto. Creá tu red, acercate a otras, aprendé de otras.

Paola Zuñiga, considera que hay muchos aspectos claves en los que como mujer destacamos a la hora de liderar un negocio y debemos saber aprovechar. “Somos más comprometidas, cuidadosas, reflexivas, ordenadas y le damos mucho peso a nuestra intuición y valores”, considera.

Por su parte, Elizabeth Hernández de Manitos Maravillosas, cree que durante el proceso de tomar decisiones, las mujeres involucran también la intuición. “El emprendimiento requiere de ciertas corazonadas, cuando la corazonada es buena, no lo pienso ni un solo segundo y arriesgo todo”, comenta. 

¿Y si te equivocás? Es normal, humano y seguramente hay maneras de remediarlo,  ya lo dice Olga Álvarez de Matrioshka, basado en su experiencia, en ese momento –de error– lo más importante es actuar rápido y sin miedo a cambiar lo que no esté saliendo bien.

“En Matrioshka hemos cambiado la estrategia del negocio y de marketing quizás unas tres o cuatro veces. Lo máximo que podemos hacer es tener un plan alternativo, adaptarnos y no esperar demasiado para hacer cambios antes de que sea tarde”, explica.

Estas mujeres nos han demostrado que aunque las desigualdades y los retos sean muchos en el presente, ya lograron avanzar un paso más, pues antes ni se hubieran imaginado a tantas mujeres liderando empresas, pequeñas y grandes, y desenvolviéndose de la manera en que lo hacen hoy.

Por eso desde Plata con Plática decidimos hablar no sólo hoy sino siempre de la importancia que tiene la educación financiera para las mujeres, para poder crecer, marcarse sus propios objetivos y tomar las decisiones en cualquier aspecto de sus vidas, para alcanzar la independencia financiera.

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