Cuando la pereza te hace gastar

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¿Alguna vez te dijo un profesor: sos inteligente, pero perezoso/a? En aquellos lindos tiempos de estudiante, la pereza te costaba una buena calificación; en el mundo profesional, probablemente te cueste una promoción o aumento salarial y en el resto de tu vida, la pereza te puede costar unos buenos centavos de más.

¿Cómo? A continuación un par de ejemplos que puede que apliquen a vos o no, de cómo la pereza nos hace gastar de más.

El clásico ejemplo de un amigo que, viviendo en Londres, podía caminar durante 10 minutos a su trabajo, pero como mágicamente se atrasaba todas las mañanas, terminaba por tomar un taxi y pagar una suma considerable de libras esterlinas…. por algo que le pudo haber salido gratis. Y eso no solo sucede en Londres, donde podés caminar. Incluso en Nicaragua, muchas personas que andan en bus, de vez en cuando se les va el tiempo sin darse cuenta y terminan por pagar $50.00 pesos por un viaje que normalmente les cuesta $2.50.

Y ahí no acaba, si al sonar la alarma decidiste darte la vuelta y pensaste “solo 5 minutos más”, y cuando te diste cuenta pasó media hora, probablemente vas a salir tan rápido de tu casa que en lo último que vas a pensar es en el desayuno. Así, cuando ya estás bien sentado o sentada en tu oficina (o aula de clases), los jugos gástricos te van a hacer tal manifestación que vas a salir corriendo a comprar el desayuno… cuando lo pudiste haber hecho en tu casa y no gastar de más.

El colmo de la pereza –y esto es un caso REAL-, es cuando estando en tu casa, y pudiendo hacer una llamada de teléfono fijo a teléfono fijo, decidís agarrar tu celular porque lo tenés en tus manos e instalarte una hora con tu novio/a o amigo/a del alma. Lo único que tenías que hacer era caminar unos pasos y llamar desde el teléfono fijo de tu hogar.

Pero hay más. Qué me dicen de los que saben que comprar en el mercado, por ejemplo, es más barato que comprar en el súper, y en lugar de programarse para ir (estoy consciente que suelen quedar más lejos) una vez a la quincena, pagan por frutas y verduras, lo que les pudo costar la mitad.

Hay incluso quienes deciden comprar de poquito en poquito en gasolineras, pulperías o tiendas de conveniencia, según la necesidad del día. ¿El resultado? Además de que evidentemente pagan mucho más, lo que consumen en términos de tiempo también debe ser tomado en cuenta. ¿Quieren saber la diferencia entre comprar en un supermercado vs una gasolinera? Aquí les va: A mí me ENCANTAN las rosquillas –si algún día me quieren regalar algo, me pueden obsequiar rosquillas- y un día decidí detenerme en una estación a comprarlas. Pagué C$53.00, cuando en el súper las mismitas rosquillas me cuestan C$31.00. Ahora imagínense lo que podrían ahorrarse en todos los productos que están comprando así.

Y, a propósito de que la Navidad está por llegar, un último ejemplo: ¿Cuántas personas deciden comprar todos sus regalos navideños de último momento y en la misma tienda? Si la pereza te está obligando a ir a un único establecimiento, en lugar de cotizar, comparar precios y comprar donde te salga más favorable, estás abriéndole un hueco a tu billetera sin razón.

En conclusión, no planificar bien nuestro tiempo y actuar de último momento, sobre todo por pereza, es un verdadero catástrofe financiero. Son precisamente esos pequeños gastos de más que vamos haciendo a lo largo del mes, los que nos dejan a tres días de la quincena preguntándonos: ¿a dónde se fue mi dinero?

¿Y vos? ¿Qué tipo de gastos hacés por pereza? ¿Cuánto podrías estarte ahorrando si te levantaras más temprano?

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