Tu tarjeta de crédito no es un aumento de salario

Tarjetascredito

José Jimenez ya es casi parte del staff de Plata con Plática: ha sido el mayor colabrorador que ha tenido el blog y hoy nos comparte uno más sobre su experiencia con las tarjetas de crédito. Si a vos también te gustaría contar tu historia o colaborar con un artículo de finanzas personales, con gusto lo podés hacer enviando un correo a [email protected]

Eran las 8:30 de la mañana, un lunes, después de unas largas vacaciones de semana santa del 2010 cuando de pronto suena mi teléfono, contesto y con una voz amable me dicen las palabras más bellas que he escuchado en mi vida: “Sr Jose Jimenez, usted ha sido seleccionado para recibir una tarjeta de crédito con el límite de $1,200.00 dólares”.

Recuerdo haber visto al cielo y haber dicho: ¡GRACIAS SEÑOR Por tu misericordia! ¡Qué equivocado estaba! En ese momento todo iba mal en mi vida financiera y con esto terminé de sacar mi maestría en fracaso financiero.

Mi mente reconoció esta tarjeta como un aumento de salario de $1,200.00 dólares, ilógico ¿verdad? Ahora entiendo que fue un pensamiento y una decisión emocional y nada racional. Las decisiones emocionales son tomadas de pura emoción y nada de lógica racional.

Recuerdo estar desesperado por recibir esta tarjeta y, cuando finalmente la tuve en mis manos, la saqué a relucir en todos los restaurantes, cines, centro comercial y demás establecimientos de consumo masivo. Lo que más aprendí de esta lección de vida es que no se gana nada tratando de aparentar lo que no se es, como dice uno de mis libros preferidos “como salir de las deudas” cita lo siguiente: Gastamos dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para impresionar personas que no conocemos. Increíble lección.

No mucho tiempo después pasó lo que tenía que pasar y no tenés que ser adivino para imaginarlo: terminé de pagar por este error 416 visitas al banco, 416 horas haciendo fila y miles de neuronas quemadas de tanto sufrir una y otra vez.

Resumiendo, ninguna tarjeta se convierte en una aumento de salario. Fácil es decirlo pero no tanto ponerlo en práctica. En lo personal, si mi salario no me ajusta para el mes, JAMÁS (las mayúsculas no son un error) uso esto para hacer una compra extra, regalito personal, viaje para quitar el estrés y demás excusas para poder hacer uso de ella y justificar que “el 15 o 30 me pagan y con esto cancelo”.

En realidad, cuando viene el día de pago, por lo general ya estamos con los pies hinchados -como se dice popularmente-, lo que significa que estamos ya con deudas que podemos pagar y, el hecho de tener que hacer un gasto extra, no ayuda a salir. Todo lo contrario, te hunde en los mármoles del infierno financiero personal.

Bonita historia, pero ¿de qué me sirve si yo también cometí este error y  estoy pagando por ello?

Primero: Reconocer que cometiste o estás hoy cometiendo un GRAN error.

Segundo: Aprender del error.

Definamos aprender, según el diccionario: tr. Adquirir el conocimiento [de una cosa] por medio del estudio. Tomar [algo] en la memoria.

En pocas palabras, que no se te olvide el trago amargo que pasaste.

Tercero: Evitar a toda costo repetir el mismo error.

Definamos Repetir: tr. Volver a hacer [lo que se había hecho] o decir [lo que se había dicho].

En pocas palabra, hacé de cuenta que es el bar de ensaladas de la pizza hut: ¡NO se vale repetir!

Cuarto: No dejes de visitar, estudiar y educarte en Plata con Plática.

Comentarios