Nuevo año, viejos riesgos

El siguiente post es presentado por Seguros LAFISE

Los inicios de año son el momento perfecto para fijarnos y cumplir nuevas metas, proyectos o retos que, con buena planificación y perseverancia, vamos a concluir a lo largo del año… o los siguientes años.

Planear un viaje, salir de deudas, hacer más ejercicio y comer sano son algunas de esas metas que no pueden faltar en nuestra nueva listita, pero existen otro tipo de metas o, diría yo, proyectos de vida que en este 2018 muchos y muchas de ustedes van a lograr: comprar o remodelar una casa, comprar un carro nuevo o emprender tu propio negocio.

Y durante esta planificación, sumado al entusiasmo y la emoción de poder lograrlas, tendemos a olvidar que cumplir con lo que nos proponemos significa también evaluar todo a nuestro alrededor. ¿Has pensado en los riesgos a los que vas a estar expuesto durante y después de que se materialicen tus metas?

Odio la idea de ser aguafiestas, pero al plantearnos cada propósito tenemos que estar seguros de lo que vamos a hacer y cómo podemos minimizar o eliminar los riesgos que probablemente puedan ocurrir.

En este post te voy a hablar sobre algunos de esos riesgos con los que te podés enfrentar y cómo estar respaldado ante ellos.

1.Riesgos a tu nuevo hogar

Comprar una casa no solo es el sueño romántico de decorarla a tu gusto o tener tu espacio. Una casa también implica pagos mensuales (cuando la sacás al crédito, como la mayoría), gastos y seguros.

Ya sea que remodelés o que comprés una casa nueva, es importante contar al menos con las coberturas básicas en tu póliza, por ejemplo (hay varias más):

  • Incendio, rayos y explosión.
  • Terremotos o temblor de tierra, maremoto, erupción volcánica.
  • Inundación.

Además, recordá que no solo la casa importa y que asegurar tus posesiones (tus enseres o el menaje de tu casa) es igual de esencial y solo cuesta una fracción adicional del precio. En este post podés darte una idea de cuánto estamos hablando.

¡Ah! Y en caso que le hagás mejoras a tu hogar y ya contés con una póliza de seguro, recordá dar aviso a aseguradora para que hagan un nuevo avalúo y las mejoras sean incluidas. Lo que invirtás en mejoras será proporcional al monto máximo a indemnizar por parte de la aseguradora en caso de que se dé un siniestro (siempre apegado a lo que indique tu póliza).

2. Riesgos a tu nuevo auto

Tenes un carro nuevo, ¡lograste comprar el que querías! Es tu bebé y obviamente no querés que nada le pase, ni siquiera un rayoncito, te encantaría tenerlo siempre como recién salido de la casa comercial. Lamentablemente no todo es color de rosa, más en un país donde el índice de accidentes diarios es alto, es decir, corremos riesgos desde que salimos de nuestras casas.

Para evitarte el tener que asumir los altos costos en caso que le ocurra algo a tu bebé, tenés que contar con un respaldo y acá tenés dos opciones:

  • Seguro de Responsabilidad Civil: Conocido nacionalmente como el famoso “seguro obligatorio” y que solamente te cubre el daño causado a un tercero. Es decir que si vos llegaras a chocar con otro vehículo o con un objeto fijo, con el límite de suma asegurada establecida por la ley de tránsito (que podés leer acá), los daños a TU auto no estarían cubiertos. Nada. Cero.
  • Daños propios: Conocido nacionalmente como el famoso “full cover” –espero que a estas alturas sepás que eso no existe y que el término está mal empleado-, éste incluye tanto el obligatorio (aunque algunas asegurados lo venden por separado) como tus daños hasta el límite de la suma asegurada contratada,.

Así mismo, nunca está de más que repasés (o leás por primera vez) qué son daños pre-existentes, daños cubiertos y daños ocultos a tu auto. De esta manera si llegaras a quedar atrapado en las estadísticas de altos choques este año, nada de esto te tomará por sorpresa.

¡Eso sí! Recordá que el tener un seguro no te blinda ante la vida y que es tu responsabilidad, como conductor responsable, manejar de la mejor manera posible, respetando las leyes, señales y POR FAVOR sin chatear y sin tomar ;).

3. Riesgo a tu nuevo negocio

¡Ah! El maravilloso mundo del emprendimiento con el que muchos soñamos. Si sos de los que este año finalmente te decidiste y te tiraste al mundo del emprendimiento puede que te hayás enfrentado a uno de estos escenarios:

Iniciaste con fondos propios:

Es decir, con tu propio capital y sin préstamos. Al no tener créditos que pagar, tu preocupación debe radicar en que toda tu mercadería, enseres y local estén asegurados. Así, si ocurre algún siniestro, contés con un respaldo para continuar con el servicio que estás brindando.

Iniciaste con préstamo a una entidad bancaria

Adicional a lo que aseguraste en el punto anterior, es sano que revisés tu contrato del préstamo para confirmar qué está respaldado con tu seguro de vida. Quizás el riesgo no ocurra en el negocio, pero sí puede ocurrirte a vos y en ese caso el préstamo debe estar cubierto con esta póliza.

Si querés ir más allá, te recomiendo leer este post con los TOP 4 seguros que cualquier emprendedor o dueño de negocio debe tener.

Finalmente, te quiero dar las siguientes recomendaciones:

  1. Durante la planificación de tus metas de este 2018 date el tiempo de analizar qué riesgos podrías enfrentar.
  2. Contratá una póliza de seguro que respalde ese riesgo(S), en caso que llegara a suceder.
  3. Es importante estar claro de lo que deseás asegurar (ya sea tu automóvil, tu hogar y su contenido, o incluso tu propia vida).
  4. Al momento de solicitar tu seguro, llená TODOS los campos de los formatos que tu compañía aseguradora te facilite para que tu póliza esté conforme a tus necesidades y no tengás problemas al momento de un siniestro.
  5. Y una vez tengás tu póliza en mano revisá cada uno de los documentos, ya que según la ley del seguro tenés hasta 30 días para dar por aceptada la póliza.

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