Una charla sobre metas me dejó más metas cumplidas

Este fin de semana estuve por primera vez en Jinotega. Sí, sí, sé que suena extraño que nunca haya estado por allá, pero es la realidad. Me encanta cuando la vida te da una de esas sorpresas en las que vos creés que vas por algo y terminás con todo volteado.

Resulta que hace unos meses, la Fundación Gocare, una ONG sin fines de lucro que se dedica a mejorar la calidad de educación en Nicaragua y de proporcionar oportunidades de superación a través de la educación a personas de muy escasos recursos, me invitó a dar una charla en su programa de liderazgo “Academia de Liderazgo de la Juventud”.

Cuando recibí el correo y me pedían que nos reuniéramos para hablar en detalle de lo que necesitaban, asumí que querían darle a estos jóvenes algo de educación financiera y que, por lo tanto, mi charla giraría alrededor de lo que hago: el manejo del dinero.

Pues no. Muy equivocada estaba yo. La charla que esperaban de mí era para hablar sobre la fijación de metas: por qué es importante tener objetivos en la vida, cuál es la manera correcta de hacerlo, qué ha significado en mi vida tener metas, etc. Confieso que cuando lo dijeron, me quedé extrañada y creo que hasta les aclaré que yo no daba charlas de eso, sino de educación financiera… en caso que se hubieran equivocado de persona.

Y ellas me dijeron que lo tenían claro, pero que estaban seguras que con lo que he logrado, debía tener algo que compartir con estos muchachos y muchachas. Acepté de entrada, con el reto interno de preparar algo 100% diferente de lo que he dado en los últimos años y de que algo de lo que les dijera les pudiera ayudar y servir en el futuro.

¡Ah! Olvidé mencionar una parte muy importante y es que el campamento sería en Jinotega y aunque al comienzo me daba como perecita la idea de manejar hasta allá, decidí que también serviría para desconectarme un poco de la ciudad. Algo que me encantó de ellas (las 2 muchachas con las que me reuní) fue que hicieron todo con tiempo de sobra: esta reunión que te cuento se dio en mayo y la charla era el 29 de julio.

De esta manera, me tomé el tiempo para pensar y preparar lo que quería decir. Aproveché uno de los días en que estuve en Bonanza (que dicho sea de paso, he descubierto que es de los lugares donde más logro concentrarme) para sentarme y hacer bocetos de lo que debía llevar la presentación. El tiempo era limitado, solo 45 minutos, por lo que tenía que hacer un esfuerzo especial para darles un poco de teoría alrededor de las metas, pero también algo de historia personal que les ayudara a motivarse.

Y así fue. Cuando estuvo lista se las envié, me olvidé de ella y seguí trabajando en lo mío… hasta que se llegó el famoso fin de semana del campamento, que fue justamente este fin de semana que acaba de pasar.

El viaje

Desde que me di cuenta de esta charla, le dije a mi media naranja que separara ese fin de semana para que nos escapáramos a Jinotega. Cuando finalmente llegó el día, él me confesó que hacía unos 15 años que no estaba por esos lados del norte (jaja), o sea que los dos íbamos conociendo y reconociendo camino a medida que avanzábamos.

Le había preguntado a muchas personas que cuánto tiempo se tomaba llegar desde Managua y las respuestas iban desde 2 horas –seguramente aquellos que manejan tipo Rápido y Furioso- hasta dos horas y media. Pues nosotros salimos exactamente a las 8:59 am y apenas llegamos a Sébaco a las 11:35. A ese paso tenía claro que no había manera de llegar a las 12:00 para el almuerzo, así que decidimos detenernos ahí a desayuno-almorzar y seguir camino. Al final, la meta era estar a las 2:00 que era la hora de la charla. Logramos llegar a la 1:35.

La charla

Todo el campamento se estaba llevando a cabo en un lugar B E L L O: Campamento Vida Joven. De verdad, quedé impresionada con el sitio. ¿Has visto alguna vez estas películas en USA donde adolescentes están en un campamento de verano? Pues bueno, este lugar era idéntico: con todo el diseño de sus cabañas, comedor, auditorios, gimnasio, inmensas áreas verdes (hasta canopy tenían) y  laguito incluido. Acá una fotito:

Debo decir que quedé con un riquísimo sabor de boca con los chavalos y chavalas que conocí. Me habían dicho que eran líderes de sus comunidades (Managua, Tipitapa, Ciudad Sandino y Granada), pero en otros grupos me ha pasado que te hablan maravillas y la realidad no es tan así.

Éste no fue el caso. Eran súper vivos, abiertos, cero tímidos, con muchas ganas de participar, aprender, preguntar, en fin, los sentí con reales ganas de comerse el mundo y de aprovechar cada oportunidad que les dieran.

Haciendo un breve resumen de mi charla, yo les decía a ellos que habían diversos tipos de metas, no solo las profesionales/educativas que son las que todos ellos tenían en ese momento por su edad. Todos me decían: quiero ser doctor, quiero ser contadora, quiero ser veterinario, quiero estudiar ingeniería, quiero aprender 4 idiomas, etc., y aunque todo eso me parece perfecto, hay mucho más en la vida.

Así, les hablé de metas artísticas, de actitud, carrera, educación, financieras, familia, físico, placer, trabajo voluntario, y más. Y aproveché para meter un poquito de mis famosas finanzas personales y explicarles que TODAS esas metas, si hay algo que tienen en común es que necesitan de dinero. Por lo que al momento de pensarlas y concebirlas, era sumamente importante que pensaran también en cuánto les iba a costar y cómo iban a conseguir ese dinero, para que sus metas no se vieran frustradas a medio palo… que es algo que he visto sucederle a cientos de adultos.

También les dije que para fijarse y cumplir metas necesitamos 3 ingredientes esenciales:

  • Pasión: Es sencillo, eso que querés debés REALMENTE quererlo. A veces, sin darnos cuenta, como que tomamos metas prestadas del amigo, vecina o compañero de trabajo/clases. Y si no es algo que de verdad nos apasione, tirar la toalla a medio camino puede ser muy sencillo.
  • Enfoque: La mejor manera de decirlo es que “el que mucho abarca, poco aprieta”, por lo que en lugar de fijarse 10-15 metas en una sentada (como hacen muchos cada 31 de diciembre), es mejor abarcar 2-3 y echarles la vaca. También mencioné la importancia de no procrastinar.
  • Trabajo: Claro, por más que te guste eso que querés lograr, no te va a caer del cielo. Cada meta implica un trabajo constante y dedicado.

Finalmente, cerré con un poco de mi historia. De las metas que yo tenía cuando comencé con el blog y cómo las metas siguen siendo las mismas… pero lo que ha cambiado es la manera de lograrlas. “No es lo mismo verla venir que platicar con ella”, ¿cierto? Cuando no hemos avanzado nada en alguna meta, proyecto, o hasta emprendimiento, nos imaginamos que las cosas van a ser de una manera y solo hasta que el tiempo pasa y vas probando cómo son las cosas te das cuenta si te gusta o no te gusta y si funciona o no funciona.

En mi caso, mi concepción original para dedicarme a las finanzas personales eran las asesorías uno-a-uno. Algo así como “la doctora del dinero”, en el que yo estaría en una oficina/consultorio y los clientes/pacientes entrarían uno tras otro. Jamás me imaginé dar charlas o talleres porque simplemente me daba pánico escénico –sí, difícil de creer, lo sé- y hoy las cosas las he revertido: he dejado completamente las asesorías y lo que más disfruto es trabajar con grupos grandes y pequeños de personas. La meta es la misma (dedicarme y vivir de las finanzas personales), la manera cómo la logro es lo que ha cambiado.

La sorpresa

La sorpresa fue que iba yo por un trabajo rapidito y terminé enamorada de Jinotega y ayudando a cumplir una de mis metas en la vida. ¿Cuál es esa meta? Pues bueno, todo el que me conoce sabe que me encanta viajar y conocer y que, si de mí dependiera, me la pasaría turisteando toda la vida. Obvio, necesito plata, mucha plata para poder hacer eso y por eso trabajo en algo que me apasiona.

Sin embargo, el énfasis siempre había sido hacia fuera. Es más, hace unas semanas, mientras devoraba un sushi con mi media naranja, hicimos una lista en servilleta de todos los lugares que queríamos conocer y los dividimos en dos: los que están cerca y los que están lejos. Los que estaban cerca eran países en América Latina.. y con tristeza confieso que nunca incluimos nada de Nicaragua.

A lo que voy es que las personas siempre estamos buscando hacia fuera y a veces pensando en lo gigante –lo cual no está mal- sin habernos detenido a ver antes internamente. En este caso, ¿qué hay en Nicaragua que aun no conozco? Y, claro, la primera sensación fue que después de Ometepe, Corn Island y San Juan ya todo lo bueno había terminado y podríamos proseguir. Pero no. ¡Qué equivocados estábamos!

En Jinotega me tomé el M E J O R chocolate caliente de mi vida, de verdad, no exagero. Tanto nos gustó que lo probamos el sábado en la tarde, mientras llovía, regresamos por otro el domingo antes de irnos y todavía compramos 2 para llevarnos a la casa y hacer acá.

Nos quedamos en el hotel de montaña “Aguas del Arenal”, que queda unos 20km antes de llegar a Jinotega y ahí cenamos, desayunamos y nos tomamos un cafecito negro espectacular.

Teníamos el plan de ir a conocer la famosa Cascada Blanca en Matagalpa, y la dueña del hotel nos recomendó El Salto de la Bujona ahí mismo en Jinotega. Así que decidimos tomarle la palabra y aventurarnos a conocer.

¡Wow! O se, de verdad, ¡wow! Es más, ni siquiera voy a intentar describirlo, solo voy a dejar esta fotito acá:

¿Sabés cuánto nos cobraron por ir ahí? C$30.00 pesos, sí, $1.00 dólar. Nada. Ahí tuvimos la oportunidad de conocer a una pareja de jinoteganos llamados Rommel y Junnieth. Terminamos pasando el resto del día con ellos: nos llevaron a conocer su hotel “Los Alpes”, a almorzar en un comedor al lado de la carretera unos frijolitos en bala, cuajada recién hecha y las tortillas más grandes que me he comido en mi vida (¡un espectáculo, de verdad!), nos acompañaron a tomarnos ese segundo chocolate caliente que queríamos y hasta nos llevaron a su casa. Con eso terminé de confirmar que los jinoteganos son de las personas más amables y entregadas que tenemos en el país.

Y para no seguir con este relato que se está volviendo un testamento, acá te comparto unas cuantas fotitos que tomamos el fin de semana. Quedo convidada a regresar porque no pudimos subir a la Peña de la Cruz y porque luego nos dimos cuenta que así como ese salto, habían muchos otros lugarcitos escondidos que la gente no conoce y son maravillosos.

Como dice la canción: “la vida te da sorpresas” y este fin de semana fue una gratísima sorpresa. No necesitamos tanto dinero para ir a conocer el resto del país. El hotel sí estaba pagado por la ONG (cuesta $38.00 por 2 personas, sí les pregunté), pero más allá de eso no gastamos ni C$1,000.00 córdobas en el fin de semana. Así que ahí dejo sobre la mesa esta posibilidad de viajar y conocer internamente, antes de seguir viajando y presupuestando hacia fuera: es mucho más barato, necesitás menos tiempo y apoyás la economía local.

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