Tips de vida y finanzas para mi hermanito que se fue

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Mi Juancho siempre fue un niño muy especial, por decirlo de alguna manera. Llegó a este mundo en el ´98, cuando yo tenía 12 años, a romper completamente los esquemas que tenía hasta ese momento de hija única.

Vino lleno de intensidad, de vida, sabor y picardía. La diferencia de edad no nos ha permitido compartir como ahora quisiera haberlo hecho, porque cuando él tenía 5 añitos yo me fui a vivir a México, regresé a vivir un par de años y me volví a ir por dos a Asia. La verdad es que el tiempo pasa demasiado rápido y para cuando regresé, en el 2013, ya me había perdido toda su infancia.

Sin embargo, tengo ciertos recuerdos de él que aprovecho para sacarlos en cara cada vez que lo veo, por ejemplo:

  • Su obsesión por comer pasta con salsa de tomate muy a las 5:30 am los domingos.
  • Las pijamas de películas de Disney siempre rotas en los codos y las rodillas porque se arrastraba por toda la casa.
  • El pollito que se ganó en una kermesse del CCA y que murió destripado en sus manos dos días después.
  • Él, bailando muy al estilo de Pedro el Escamoso cuando tenía 6-7 años.
  • Los elefantes que se llevó de la casa de mi tía y aparecieron 6 meses después en el patio de la casa, desenterrados por la lluvia.
  • Su deseo de irse en bus todos los días al colegio, aunque tuviera quien lo llevara y lo trajera.. y su consecuente amistad con todos los conductores (sí, los 17 conductores de buses del colegio), personal de mantenimiento y profesores del CCA.
  • La loquera de pegarse en la cabeza contra el piso cuando su línea de carros –todos de diferentes tamaños- se le deshacía al mover uno. Solo él sabía que al mover uno, todos se iban a mover al mismo tiempo.
  • O el día que decidió jugar a Dexter y se puso a mezclar todos mis perfumes en uno solo…. Sí, gracias.

En fin, como éstos hay muchos más. Y estoy segura que todos los que tienen hermanos, tendrán mil historias más y mejores que contar… pero éstas son las mías con mi hermanito. Mi hermanito que ya tiene 18 años y se acaba de ir a estudiar a Canadá. ¿Y yo? Pues yo estoy de cabanga porque a pesar de que hemos pasado la mayor parte de su vida estando en países diferentes, ya me había acostumbrado a él y tengo el presentimiento que éste no será un viaje de 6 meses a estudiar inglés –como se supone que es el plan-, si no algo mucho más prolongado.. quizá de toda la vida.

Así que, a mi querido Juancho, al bebé de la casa que ya se nos hizo grande, aquí te van unos cuantos consejos de vida, finanzas y trabajo, que he aprendido en los años que te llevo de ventaja y que me hubiera gustado tener a mis 18, cuando yo también me fui de Nicaragua:

Sacale el jugo al dinero. A tus 18, es la primera vez que tendrás mucho dinero en tus manos. No el dinero de una salida, un día o un fin de semana, sino el dinero del mes. A diferencia de lo que has vivido hasta ahora, si el dinero se acaba no será tan fácil como pedir más o decirle a tu papá “gordito, no me dejés morir”. Gastarte el dinero de un mes en una semana, ahora, quiere decir que no tendrás nada que comer las siguientes 3 semanas ;). Te dejo el proceso que yo seguí en Taiwán:

  1. Separar y pagar el dinero que va a pagos fijos mensuales o quincenales: la renta, los libros y cuadernos, el transporte, la recarga (una sola al mes) del celular, la lavada de ropa, las compras de súper.
  2. Dividir el dinero restante en los días del mes: ése es el dinero que, en teoría, podrías gastar cada día.
  3. Ajustar ese monto tomando en cuenta los fines de semana: si querés salir, vagar, comprar o comer algo rico en fin de semana, vas a necesitar más dinero que el resto de la semana, por lo que te recomiendo disminuir y elegir opciones más baratas de lunes a jueves, para que te podás dar uno que otro gusto el fin de semana.
  4. Llevar un control: para algo te llevé al taller de finanzas para jóvenes. Sacale el jugo a toda esa atención que NO me pusiste 🙂 y bajá un app para llevar un control de lo que vas a gastando en tu día a día, porque una noche loca puede significar no comer la siguiente semana.

Ahorrá. Viajá. Repetí. Dicho esto, no desperdiciés la oportunidad de viajar y conocer. Sí, tengo claro que viajar no es barato, pero si yo pude ahorrar siendo becada en Taiwán, vos también lo podés hacer en Canadá. Algo que comúnmente le pasa a quienes se van a estudiar a otro país es que cada día festivo y vacaciones que tienen, lo primero –y único- que quieren hacer es regresar a su país. Y eso está bien. Pero Nicaragua no se va a ningún lado, éste siempre va a ser tu país, tu hogar, tu familia y tus amigos y el mundo es MUCHO más amplio que el centro de Centroamérica. Así que si te encontrás un amigo alemán que te invita a conocer su hogar en el 1er semestre, echale ganas para ir. Si una familia sudafricana se fue a vivir a Canadá y va de vacaciones a su país de origen, tampoco dejés ir la oportunidad. De otra manera, pasarás una buena parte de los mejores años de tu vida entre Nicaragua y Canadá y, a la larga, te vas a arrepentir. Sé de lo que hablo: ya me pasó a mí con México y Nicaragua.

Conocé, arriesgate, probá. Vas a pasar de vivir en un país de 6 millones de habitantes donde TODOS se conocen de alguna u otra manera y piensan, sienten y hablan igual…a uno de 35 millones con una rica diversidad cultural. De las mejores cosas que viví en Taiwán y que no había considerado en los planes iniciales, fue precisamente esto: las diferentes personas, culturas, costumbres, países que pude conocer. No seás el mono que no quiere probar una comida diferente, o que cuestiona los hábitos que no entiende de los otros; por el contrario, ve cada encuentro con cada persona, por más pequeño que sea, como una oportunidad para abrir tus ojos, tu mente, tu mundo… yo te garantizo, desde aquí y en este momento, que de cada uno de ellos vas a aprender algo que te servirá en algún momento de tu vida.

No importa lo que decidás estudiar. De verdad, no importa. Lo que importa es que te esforcés por ser el mejor de eso que vayás a elegir. No hay una sola carrera que garantice el éxito o la felicidad a las personas: por eso hay arquitectos exitosos y arquitectos que no lo son; abogados ricos y famosos y abogados que conducen un taxi; doctores con su propia clínica y dinero para criar a familias de 5, así como doctores que ganan el mínimo. Como verás, la diferencia no la hace la carrera, la diferencia SIEMPRE la hace la persona. Así que lo que más deseo para vos es que encontrés ESO que te hace realmente feliz, que disfrutás en grande y que aun si el dinero no estuviera involucrado, eligieras hacerlo cada día de tu vida: en ese momento vas a haber encontrado tu propósito.

Ojo con la presión financiera del grupo. En el mundo y en cada etapa de tu vida en general, siempre van a haber personas con menos dinero y posibilidades que vos… y personas con mucho más dinero y recursos que vos. Lo que los seres humanos solemos hacer es compararnos solamente con el que está “arriba” de nosotros. Ése que conduce el carro que nosotros no podemos, o que come donde nos gustaría pero no podemos pagar, o que viste de “x” o “y” manera y marca. Olvidamos que hay otras personas que no son tan afortunadas por perdernos en deseos frustrados de lo que otros tienen y, en este desear, podemos ceder a la presión financiera. Especialmente cuando estás en otro país, tus posibilidades con respecto a la de los locales casi siempre van a ser menores, simplemente porque ellos tienen una vida –y un ingreso allá- que vos no tenés. Si algo no está acorde a tus ingresos en este momento, dejalo pasar y listo. Sin estrés y sin frustraciones.

Invertí en vos. Y no me refiero solamente a este curso de inglés o a tu carrera, sino a mucho más que eso. A todo más que eso. Tenés la oportunidad de hacer pasantías y aprender en uno de los mejores mercados laborales del mundo, ¡no la dejés ir! Dicen los que ya tienen sus buenos años de experiencia laboral que, a veces, nos toca pagar por aprender. Sé que como joven uno se imagina que la gloria del trabajo es recibir un salario y, lamento decírtelo, pero a tu edad y muy probablemente durante los próximos 5 años, tu salario no va a ser gran cosa. Tu enfoque, entonces, tiene que ser lo que podés aprender. No puedo decirte suficientes veces: no desaprovechés las oportunidades. Sí, trabajar y estudiar no es fácil, es cansado, pero si yo y millones de personas lo hemos hecho, ¡vos también lo podés hacer! Tu enfoque SIEMPRE, en todo lo que hagás, debe ser a largo plazo, y ya sea que decidás quedarte viviendo allá, volver a Nicaragua o volar a otro lugar de este maravilloso planeta, esa experiencia te va a servir. Así que: sí, pagá por aprender, buscá trabajo y sacale el jugo.

Es normal extrañar. De hecho, yo te garantizo que vas a extrañar mucho más de lo que podés imaginar y dimensionar en este momento. Probablemente habrán días en los que lo único que querrás hacer sea tomar el próximo vuelo de regreso a Nicaragua y no vas a poder. Tranquilo. Pasa. Todo pasa y a todos nos pasa. La reacción normal del cuerpo, la mente y el alma es de aislarse, de quedarse solo con su soledad y sus lamentos: ¡no lo hagás! No todo va a ser color de rosa mientras estés allá y habrán días duros, pero serán más los días soleados donde todo lo veás maravilloso. Tenés la enorme ventaja de whatsapp, el Facebook, Skype y demás para sentirte cerca de los que querés (o sea yo) mientras no estés. Así que cuando llegue tu primer día de soledad, no creás que sos solo a vos o que es una señal para no estar allá. Al contrario, date cuenta que ese sentimiento te hace sentir vivo, abrazalo, llamá a un amigo, salí a caminar y dejá que tu cuerpo vaya, poco a poco, transpirando el sentimiento.

Y, bueno, realmente podría seguir escribiendo este testamento que me ha salido del corazón, pero me imagino que como todo buen millennial y centennial, después de las primeras 2 líneas ya querías salirte de acá. Además, siempre me reclamabas que sacaba más “al perro” que a vos… así que aquí lo tenés: un post solo para vos.

Esperando que hayás llegado hasta el final, solo me resta decirte que desde ya te extraño. Hemos pasado la mayor parte de tu vida más lejos que cerca y, para cambiar un poco la dinámica, ahora te toca a vos irte y a mí quedarme.

Con amor,

Ela.

¡Ah! Y si vos también tenés hermanos, amigos, hijos, primos o sobrinos que se acaban de ir o están por irse a estudiar fuera, compartile este par de tips que la vida me ha ido dejando.

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