Si no trabajaras, ¿de qué vivirías?

Seguro de invalidez

El siguiente post es patrocinado por Seguros Lafise

Los seguros de vida están ahí para ser un sostén financiero para la familia, cuando el principal proveedor familiar fallece. Sin embargo, ¿qué pasa cuando el sostén de la familia sobrevive, pero se vuelve incapaz de ejercer su profesión debido a una enfermedad o lesión?

A esto se le conoce como muerte económica y es el evento que enfrenta una persona al no poder seguir generando ingresos por una invalidez total y permanente; y es un riesgo al que todas las personas, sin importar su edad, estado civil o salud, están expuestas. Así como vos y como yo.

Ya en ocasiones pasadas he hablado sobre la tendencia que tenemos de pensar que los accidentes, enfermedades, muertes y desagracias en general, les suceden solo a otros. Nunca a nosotros. Esta forma de pensar hace que minimicemos la importancia de los seguros y cuando un siniestro ocurre, nos enfrentamos no solo a una fuerte carga emocional, sino también financiera.

A diferencia del seguro de vida, en el que podrías alegar no tener dependientes económicos y, por tanto, no necesitarlo –así como hago yo-, un seguro por invalidez es necesario para todas las personas. Solo preguntante: si algo me llegara a pasar, ¿de qué viviría?

La manera más económica y segura de protegerte contra una invalidez total y permanente es con seguro de vida y/o de accidentes que contengan un componente adicional por invalidez.

Veamos un caso

Y para no hablar al aire, hablemos del mío. Como ya dije antes, aunque yo no tenga dependientes económicos y básicamente nadie sufriría financieramente si yo llegara a faltar, sí tengo la responsabilidad de prever valerme por mí misma y no ser una carga financiera para nadie.

Para comprar un seguro de invalidez, contrataría una póliza de accidentes con componente de invalidez (en este post podés leer en detalle sobre el seguro de accidente). Ahora, hay diferentes clases en estas pólizas, en dependencia de lo riesgoso que puede resultar tu trabajo u ocupación.

En mi caso, que trabajo tiempo completo en lugares no peligrosos –léase con una computadora y en mi oficina-, para una suma asegurada de $100,000.00 dólares y con un reembolso por gastos médicos del 20% (o sea $20,000.00 dólares) tendría que pagar anualmente unos $250.00, o $20.83 dólares mensuales. Sí, una suma que muchos se gastan en una salida a comer con sus amigos o pareja.

Al igual que expliqué en el post pasado del seguro de vida, hay muchísimos gastos innecesarios que tenemos día a día, que no nos dejan nada más que la gratificación instantánea y son más caras que estos seguros.

De esta forma, si yo tuviera un accidente que me dejara completamente incapacitada: no pudiera escribir en el blog ni en otros medios, no pudiera dar charlas ni talleres y ni hablar de dar asesorías a empresas, ¿de qué viviría yo? ¿Tendría que contratar a alguien para que escriba mi blog, mientras yo le dicto? ¿Quién pagaría por mis cuidados?

Tener un seguro que cubra incapacidad es parte de ser personas financieramente responsables. Con este seguro, la compañía aseguradora me entregaría esos $100,000. 00 dólares por una incapacidad total, que a mí me costaron $250.00 anualmente. Y esto es aunque solo hayan pasado unos cuantos meses desde que yo comencé a pagar.

Vale aclarar que el porcentaje que se te entregará de tu suma asegurada, va a depender del tipo de incapacidad. Si es total, como en el ejemplo anterior, te entregan el 100%, pero si es parcial, el monto variará de acuerdo a las tablas de indemnización de cada compañía aseguradora. Evidentemente no es lo mismo una fractura incurable de la columna vertebral, que perder el dedo índice en un accidente: por ambos recibirás indemnización, pero no será en el mismo monto.

Siempre es recomendable esperar lo mejor y prepararse para lo peor. Ojalá nunca tengás que pasar por algo así en tu vida; pero si te toca enfrentarlo, asegurate de tener la tranquilidad financiera que te brinde la oportunidad de enfrentarlo sin dejar de generar un ingreso para vos y sin ser una carga financiera para tu familia de por vida.

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