Recursos Humanos: más que recursos

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Si hay una clase que me marcó durante la maestría fue “Manejo estratégico del talento”, no solo porque el profesor era increíble, sino porque me enseñó a ver a las personas de una manera diferente. De él aprendí que el departamento encargado de los trabajadores no debería de llamarse “Recursos humanos” sino “Talento Humano”, porque si llamamos a las personas, recursos, los vamos a tratar como tales.

¿Y cómo se trata un recurso? Bueno, en las empresas los recursos como el mobiliario y la maquinaria se utilizan hasta que ya no sirven más; en la contabilidad hay incluso una partida para la depreciación de ese recurso, que luego te sirve para la reposición del mismo. Si pensás en las personas como un simple recurso, no lo vas a valorar y estarás listo o lista para desecharlos en el momento que no funcione como querés.

En cambio, cuando ves a tu equipo de trabajo como una inversión, los valorás, los cuidás y estás pendiente de ellos porque estás consciente que de esa inversión depende todo. Un recurso que reemplazás cuando querés a la larga va a ser más caro que un talento en el que invertís constantemente. El costo de la curva de aprendizaje puede ser mortal para tu empresa, especialmente si estás cambiando constantemente.

En Nicaragua, no importa el tamaño de la empresa, desde los micro hasta en los grandes negocios, estamos acostumbrados a ver a un gerente y/o departamento de recursos humanos que se sienta en una oficina a puerta cerrada, se encarga del pago de la planilla y los despidos, y se preocupa más por bajar los costos de la empresa que por su personal. Esto no debe ser así. El rol debería ser más bien de acompañamiento y de brindarle a todas esas personas que hacen la diferencia, las herramientas que necesitan para dar lo mejor de sí mismas.

Contratar solo por llenar un puesto no es suficiente. Leer un CV y ver la experiencia y habilidades técnicas de alguien no te dicen si es realmente la adecuada para el puesto. Lo ideal es que la personalidad, cultura y ambiciones de esa persona encajen con la cultura organizacional de la empresa.

Como emprendedor es más fácil porque te conocés a vos mismo y sabés el tipo de negocio que querés. Así, cuando te toca entrevistar a alguien, podés saber con certeza si la personalidad, experiencia y aspiraciones de esa persona van bien con los tuyos y si van a poder formar un equipo.

Las personas que se encargan de la gente deben ser mucho más que eso. Ir más allá de la simple contratación, pago de quincena y despido. Una persona que vela por los demás debe ser alguien a quien genuinamente le interese que los otros estén bien, que se sientan a gusto en sus puestos y que creen planes de desarrollo a largo plazo para los empleados.

Históricamente el departamento de recursos humanos se ha visto como poco importante, y algo que solo tenés porque es la norma. Sin embargo, no hay área que más incida en una empresa que ésta. ¿Por qué? Porque TODO es manejado por personas y es la unión de esos diferentes trabajos la que encamina a una empresa al éxito o al fracaso.

Para vender necesitás personas capacitadas a quienes la labor de ventas se les haga fácil y puedan cerrar un trato. Para llevar el control y las finanzas de la empresa, no solo requerís un sistema contable o una hoja de Excel, también a una o varias personas que sepan manejarlo y te entreguen datos que te sirvan para tomar decisiones.

En conclusión, las personas importan y mucho. Los humanos en las empresas deben dejar de ser vistos como simples recursos y comenzar a verlos como una inversión: una que cuidás, de la que estás pendiente y a la que le has apostado mucho. Son las personas las que van a manejar tu empresa, no las máquinas, los programas, ni el mobiliario, así que enfocate en unir a tu equipo a personas que entiendan lo que querés del negocio, crean en él y estén dispuestas a dar su energía y entusiasmo para encaminar tu empresa al éxito.

 

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