Realmente, ¿vale la pena la independencia financiera?

El siguiente post fue escrito por Luis Álvarez. Así se describe él: Soy ingeniero de telecomunicación, pero mi verdadera pasión es la inversión en bolsa, los negocios online y la independencia financiera. Y a eso me quiero dedicar. Si quieres saber más de mi y mi proyecto visítame en los cazadividendos.

Mucho se oye hablar de la independencia financiera, un concepto muy atractivo que la mayoría de gente relaciona con no trabajar.  Vivir sin trabajar, parece un sueño.  Pero la independencia financiera es mucho más que eso: es vivir sin preocuparte por el dinero. Pero al mismo tiempo, es mucho más que una cuestión de dinero.

¿Puedo alcanzar la independencia financiera?

La respuesta es sí. Claro que puedes.  La mayoría de personas pueden ahorrar un poco de dinero e invertirlo en activos que generen dinero de manera pasiva.  Requiere esfuerzo, mentalizarse y ser muy constante. Y también necesitarás mucho tiempo hasta que llegues al punto en que tus ingresos pasivos cubran todos tus gastos. Pero es posible y, cuando eso ocurra, podrás dejar de trabajar.

Tampoco quiero engañarte: alcanzar el objetivo la independencia financiera no es sólo una cuestión de dinero. Veamos qué aspectos influirán para que lo consigas.

Aspecto económico

El primero es el dinero, por supuesto. Si esto va de vivir sin trabajar necesitarás tener más ingresos que gastos y que esos ingresos se generen de manera pasiva, es decir, sin que tengas que trabajar para conseguirlos.

Esto de por sí ya es complicado para la mayoría de gente. ¡Ojo! Complicado… no imposible.

Independientemente del sistema que escojas para generar esos ingresos, tendrás que ahorrar para construir el conjunto de activos que te proporcionen los ingresos que necesites cada mes.

Por ejemplo, si decides comprar  inmuebles para luego cobrar mensualmente el alquiler, tendrás  que ahorrar el importe necesario para adquirir el inmueble o, por lo menos, para dar la prima.

Otra opción es invertir en bolsa. Esa es precisamente lo que hacemos en los cazadividendos: invertir en bolsa para alcanzar la independencia financiera. Los ingresos pasivos vendrán en este caso de los dividendos que nos paguen las empresas en las que invertimos o de las plusvalías que obtengamos cuando vendamos las acciones.

Sea cual sea la opción que escojas, seguro que necesitarás dinero para llevarla a la práctica y ese dinero vendrá del ahorro. Ahorrar consiste en no gastar un dinero que tienes. Y eso implicará un esfuerzo porque gastándolo obtienes algo a cambio y no gastándolo renuncias a ese algo: puede ser un celular, un carro, salir a cenar, etc…

Con esto hay que tener cuidado e intentar llegar a un punto de equilibrio. No se puede vivir renunciando a todos los placeres y sin disfrutar de lo que ganas, pero sí se deben eliminar todos los gastos inútiles o que no te producen felicidad.

Haciendo esto deberíamos poder ahorrar y ser felices al mismo tiempo y, si lo conseguimos, tendremos dinero para ir construyendo activos que nos generen los ingresos pasivos necesarios para vivir sin necesidad de trabajar.

Pero mientras llegamos a ese punto, el punto en el que los ingresos pasivos igualan a los gastos, deberíamos reinvertir todos las utilidades que obtengamos para hacer funcionar el interés compuesto y llegar al objetivo más rápidamente. Es decir, las rentas del alquiler o los dividendos que cobremos se deberían utilizar para comprar más inmuebles, reducir la hipoteca de los que ya tengas o para comprar más acciones.

Y cuando nuestros ingresos pasivos igualen a nuestros gastos habremos alcanzado la independencia financiera. En ese punto ya no necesitaremos nuestro salario, podremos dejar el trabajo y vivir de nuestros ingresos pasivos.

Aspecto social

Cuando le hables a tu entorno de la independencia financiera es posible que te tomen por loco. De hecho, más que posible, es muy probable.

Toda la maquinaria de la sociedad, los medios de comunicación, el sistema educativo, el sistema financiero e incluso la gente de tu entorno te intentarán convencer de que hay un camino establecido del que no te puedes salir.

Kiyosaki le llama “la carrera de la rata”: estudiar, conseguir un buen trabajo, comprar una casa, un coche, hipotecarte, tener hijos, estudiar más para conseguir un ascenso en el trabajo y poder pagar la universidad y la segunda residencia, trabajar más,… y así hasta la jubilación, esperando por supuesto que el Estado nos pague la pensión que nos merecemos.

La mayoría de gente está convencida de que este es el único camino, así que cuando les cuentes tu idea de hacer algo completamente diferente te encontrarás con tu rechazo. Cuenta con él y piensa cómo superarlo.

Aspecto emocional

Será complicado, no lo dudes. Tus padres, tus amigos, tus compañeros de trabajo o  tus vecinos  no entenderán que tu objetivo sea dejar de trabajar lo antes posible. Te dirán que eres un irresponsable, que eres un vago y que no se puede vivir sin trabajar.

Pero tu peor enemigo no serán ellos: serás tú mismo. Después de tantos años en ese entorno, tendrás muchas creencias limitantes (las mismas que ellos  esgrimirán como razones para que no lo hagas), te sentirás culpable y dudarás mucho antes de salirte del camino estándar . Será posiblemente el escollo más grande que te encontrarás.

Aspecto físico

Quieres vivir sin trabajar. Ya hemos dicho que no será fácil. Y tardarás tiempo, mucho tiempo. Así que cuando llegues al objetivo, dentro de diez, veinte o treinta años (dependiendo de lo bien que lo hagas) seguro que querrás estar muy sano para poder disfrutar de tu independencia financiera.

Por eso es importantísimo cuidar mucho nuestra salud, siguiendo una buena dieta, haciendo ejercicio regularmente y durmiendo lo suficiente.

Esto puede parecer una trivialidad, pero conviene recordarlo. La salud es importantísima y no hay que descuidarla ni en el camino hacia la independencia financiera ni cuando la alcancemos. Si no cuidamos nuestra salud nos arriesgamos a tirar por la borda todo el esfuerzo de muchos años.

Aspecto disciplinar

Viendo los cuatro primeras aspectos creo que queda claro. Hay que tener mucha disciplina: para construir los ingresos pasivos, para superar las trabas de tu entorno, para superar tus propias limitaciones, para mantenerte en forma y, finalmente, cuando alcances la independencia financiera, para utilizar bien el tiempo que te has ganado.

¿Y vale la pena si cuesta tanto?

Supongo que más de uno habrá pensado, mientras leía la primera parte del artículo, que tanto esfuerzo no vale la pena.

Para esto tampoco hay una respuesta única. Cada persona tendrá que valorar si vale la pena estar diez o veinte años controlando los gastos e invirtiendo en activos de manera sistemática, luchando contra los estándares sociales, etc…

Piensa en el esfuerzo que tendrás que hacer, en los caprichitos a los que tendrás que renunciar y en las explicaciones que tendrás que dar a la gente de tu entorno.

Piensa en una vida sin tener que trabajar, levantándote por las mañanas a la hora que quieras y dedicando todo el día a hacer algo que te guste.

Y ahora responde: ¿vale la pena?

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