Cómo puedo financiar mi PYME

Una de las preguntas que más frecuentes recibo en este blog, correo y redes sociales es: “¿Cómo encuentro el dinero para comenzar mi negocio?” Siempre respondo que no hay una manera mágica para hacerlo (así como tampoco la hay para salir de deudas) y, contrario al mito popular, nadie está haciendo filas para tirar su dinero en vos solo porque vos tenés una idea de negocio nueva y emocionante. Lamentablemente el mundo es un poco más complicado que eso.

Sin embargo, tampoco se vale echarse a morir o dejar morir los sueños por falta de dinero y yo he encontrado que si vos creés que es la plata lo único que te está deteniendo, generalmente la persona no ha trabajado mucho para lanzar su idea.

Por supuesto, cada opción tiene sus ventajas y desventajas, por lo que no necesariamente todas deben estar disponibles o ser atractivas para vos. Por lo tanto, siempre es una cuestión de para qué calificás, y a lo que estás dispuesto a renunciar para convertir tu idea en un negocio viable.

A continuación te presento seis opciones de financiamiento para tu empresa:

Ahorros personales: Con el tiempo que llevo dedicándome a esto de las finanzas, he visto que la mayoría de las startups se financian con ahorros personales; es decir, es el emprendedor o emprendedora quien pone el dinero.

Sin embargo, antes de lanzarte a meter los ahorros de tu vida o liquidación en la idea de tus sueños, asegurate de tener por lo menos 6 meses de gastos fijos de tu vida: recordá que sin importar si al negocio le va bien o mal, a vos te toca seguir viviendo y cumpliendo con tus responsabilidades. De hecho, al comenzar una empresa es común no tener un sueldo durante varios meses.

Socios: Mientras para algunos es una enorme posibilidad, para otros es algo impensable y realmente no hay una respuesta “buena” o “mala” en esto: todo depende. Lo que sí no podemos negar es que es una forma de financiarte.

Personalmente creo que la decisión de tomar o no un socio debería de ir mucho más allá del dinero que pueda aportar. Al final, vos estás entregando un porcentaje (grande o pequeño) de tu empresa y ciertamente debemos valorar nuestro costo de oportunidad. Si yo fuera a buscar un socio, en definitiva buscaría a alguien que, además de brindarme dinero, me complemente en habilidades fuertes o blandas, y/o conocimientos que yo no tengo. En este video podés ver algunas preguntas que hacerte ANTES de decirle “sí” a un posible socio.

Amigos o familiares: Como dijo sabiamente mi amigo Marcos Lacayo, de Estación Vital, en el NicaTechSummit este año: “tu tía, tío, primo, prima, abuelos… alguien te tiene que querer, pediles dinero”.

Eso sí, si te vas por esta ruta debés ser claro sobre los términos y dejar todo por escrito para que no se preste a malas interpretaciones. Una de las empresas a las que tengo un par de años asesorando financieramente, optó hace un tiempo, por pedir un préstamo de la empresa a los papás de uno de los socios. Todo quedó en contrato y ambas partes se han beneficiado: los padres reciben un interés mucho mayor por su dinero y los emprendedores pagan mucho menos por él.

Préstamo bancario: Y aquí generalmente hay dos opciones. Por un lado, cuando el negocio es nuevecito y lo que querés es comenzar, difícilmente (por no decir que es imposible) te van a otorgar un crédito empresarial para esto. Lo que muchas personas terminan haciendo es:

  1. Sacar un préstamo personal (con una tasa entre el 15% y el 22%, más o menos) que usan para lanzar su negocio.
  2. Usan su(s) tarjeta(s) de crédito para la compra de algunos activos, equipos, y/o para hacer frente a algunos gastos los primeros meses.

La segunda opción y es cuando ya tu empresa tiene al menos 2 años es pedir un préstamo empresarial, en cuyo caso te pedirán una garantía la mayor parte de las veces. He visto en diversas ocasiones como pequeños empresarios ven frustrados sus deseos por ese préstamo, precisamente por falta de garantía.

Sin embargo, una vez el negocio comienza a marchar, se hace cada vez más fácil solicitar estos préstamos. Eso sí, siempre cotizá y compará con diferentes instituciones porque estos préstamos suelen ser por sumas considerables, en las que medio punto porcentual significa un montón de plata de diferencia en intereses.

Factoraje: Si tenés excelentes clientes y vendés al crédito, podrías optar a descontar tus facturas. En este post de hace unos meses expliqué en detalle en qué consiste y en éste de acá te doy recomendaciones para usarlo según el tipo de empresa que tenés.

En esencia, el factoraje es un método de financiación en la que una empresa vende sus cuentas por cobrar con un descuento para obtener dinero en efectivo por adelantado. De esta manera, esta herramienta se ha convertido en una opción sumamente valiosa para aquellas empresas que simplemente no pueden esperar a que sus clientes se tarden tanto tiempo en pagarles.

Leasing: En caso que lo que necesités sea comprar un activo, el leasing podría ser una excelente opción. Esto permite a una empresa tomar un bien productivo –esta parte de que sea productivo es bien importante- en arriendo y pagar una mensualidad a la sociedad arrendadora.

Las ventajas del leasing son que te ayuden a mantener tu liquidez, modernizás tu tecnología, no afectás el índice de endeudamiento de tu empresa y tenés además beneficios fiscales.

Otra opción, que no es precisamente para pymes, sino más bien para empresas más grandes es emitir bonos de tu empresa en la Bolsa de Valores, pero de esto hablaremos más adelante. Y, claro está, no podemos obviar el famoso crowdfunding (financiamiento en masa) del que estuve platicando con Sara Lila Cordero, de La Fábrica, en este podcast.

Independientemente del camino que decidás tomar, lo más probable es que terminés por hacer todo esto en algún momento a medida que tu negocio va creciendo. Al final del día, vos tenés un negocio que manejar y merece toda tu atención. Así que se trata de encontrar una solución de financiamiento viable para las necesidades que tenés y que en el camino te permita mantener las operaciones y crecer tu rentabilidad.

Como verás, hay varios caminos diferentes a tomar (no solo el préstamo, que es en lo primero que pensamos) y no puedo dejar de recomendarte tomar créditos con responsabilidad. Si es importante en tu vida personal, en definitiva lo es también en las finanzas de tu empresa. A estas alturas, el mercado está bien especializado, por lo que realmente podés tomar el tipo de financiamiento que mejor se acomode a tus necesidades y, eso sí: ¡siempre investigá, preguntá y compará antes de elegir!

Finalmente, no está de más recordarte que así como en tus finanzas personales, entre más fácil sea que a vos te den un préstamo, más difícil va a ser para vos pagar. Y parte importante de acceder a financiamientos más baratos es llevar la casa en orden desde el inicio, por lo que no desestimés ni dejés para después los números y la contabilidad de tu negocio.

¿Y vos? ¿Qué métodos has usado para financiar tu negocio? ¿Qué te ha funcionando más? ¿Qué hubieras hecho de manera diferente?

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