Por qué las finanzas y la contabilidad importan

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Imaginate que vas manejando tu carro de una ciudad a otra, de noche y, de pronto, las luces dejan de funcionar. Tu visibilidad se reduce al mínimo y a como puede ser que llegués sano y salvo a tu destino, puede ser también que algo se te atraviese y choqués, que te pasés la doblada que te tocaba o que tengás que detenerte en la mitad de la carretera y seguir conduciendo hasta la mañana siguiente.

No llevar una contabilidad o no saber leerla es como manejar un carro de noche sin luces: simplemente no sabés hacia dónde vas. Así, el lenguaje de la contabilidad debe ser comprendido por el o la dueña de una empresa si quiere guiar lo que ha creado por el camino que desea.

Y aquí el problema no es que la mayoría de los emprendedores y empresarios no sean contadores -de hecho no tienen por qué serlo-, sino que les da temor meterse de lleno en los números y es más fácil decir: “es que esto no es para mí”. Creeme, lo he escuchado de por lo menos 30 personas.

Entonces, ¿qué hacer? Si bien no tenés por qué aprender a preparar vos mismo o misma los estados financieros, y podés contratar a alguien que lo haga por vos, sí tenés la obligación de leerlos y entenderlos, sino de nada te servirán.

Y es que no sólo se trata de llevar una contabilidad por temas fiscales y para saber cuánto te toca pagarle a la DGI, no. La contabilidad y los estados financieros son la guía que te dice qué está bien y qué está mal en tu negocio y qué cosas podés mejorar. Si sentís que no te queda suficiente dinero, un estado de resultados te puede decir si estás vendiendo muy poco o si tus costos son muy altos, si tu inversión en marketing es muy baja o si los gastos de oficina se han elevado. La luz para manejar tu empresa está ahí: ¡no la desperdiciés!

Como viste en el ejemplo anterior, al dueño/administrador le sirve para tomar decisiones; los propietarios pueden ver si están ganando o perdieron plata; a los posibles acreedores (por ejemplo, un banco) le interesará ver si podrás pagar después; y claro, el estado necesita también su tajada.

De esta manera, si siempre te ha dado miedo eso de los números y a lo mucho has delegado esa función en alguien más, sin siquiera saber para qué sirve cada papel, aquí te doy un resumen:

• Balance General. No es más que una foto de tu empresa a una fecha determinada. Hoy, cuánto tenés, cuánto debés y cuánto has dado y generado. Regla básica: Lo que tenés (activos), pudo haber salido de dos partes solamente, o lo prestaste (pasivos) o lo pusiste vos (capital). Por cierto que si en algún momento querés vender tu empresa, esto te va a servir.

• Estado de Resultados. Si querés saber cómo le fue a tu empresa, éste es el documento que te lo va a decir. Básicamente hace un recuento de lo que pasó en el último mes: cuánto vendiste, cuánto te costó vender eso, qué gastos fijos y variables tuviste, cuánto le diste a la DGI y si al final, ganaste o perdiste. ¿Verdad que te interesa?

• Flujo de Efectivo. El efectivo es la sangre de tu empresa, sin él morís. Este estado te dice de dónde salió y a dónde se fue el efectivo de tu empresa. ¿Fue en las operaciones del día a día, o invertiste para crecer? ¿Vino el dinero de un préstamo o de las ganancias obtenidas?

¿Y vos? ¿Pensás que la contabilidad es importante? ¿Cuáles son los principales estados financieros que maneja tu empresa? ¿Lo hacés vos mismo o has contratado a alguien para hacerlo?

 

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