Planificando nuestro viaje más caro del año

Sí, ya sé que probablemente estés pensando que apenas hace 10 días regresé de México y ¡cómo es posible que ya esté pensando en salir de nuevo! Pues bien, ¿alguna vez has escuchado decir que entre más viajás, más lo querés seguir haciendo? Esto es 100% verdadero.

Pero, en realidad, la razón por la que estamos planificando desde hace bastante (acá podés ver que era una de nuestras metas 2017) es que será el viaje más caro del año y, de hecho, el viaje más caro que hayamos hecho juntos. Y vos bien sabés que cuando de plata se trata, hay que cuidar pesos y centavos y ahorrar y planificar con tiempo.

Aprovechando que ya estamos en este proceso, quise compartir con vos un poco sobre el proceso porque me da temor que, al ver solo posts con viajes ya hechos, de repente te llevés la impresión que solo agarramos las maletas y nos vamos y… ¡lejos de eso! Aquí algunos ejemplos de estos viajes que menciono:

La realidad es que cada uno de ellos -bueno a excepción del viaje a México que ya conté que metí las de andar y casi me divorcia mi futuro marido- ha sido pensado con varios meses, o hasta un año de anticipación y esto nos ha permitido ir ahorrando y así pagar con nuestro dinero y no a través del crédito. Porque como siempre digo, nada peor que aplicar la de “después de un gustazo, un trancazo”, cuando de viajar se trata.

Manos a la obra

Supongo que lo primero que te estás preguntando es a dónde es este famoso viaje que hay que planificar con tanto tiempo. Pues bien, al lugar donde podés ser un niño siempre: ¡Disney! La última vez que estuve ahí fue hace uno 18 años, así que estoy segura que regresar será como ir por primera vez.

Y la razón por la que vamos es para llevar al hijo de mi novio, Yassir Alejandro, que tiene 11 años. Es un viaje que originalmente intentamos planificar el año pasado pero que no se pudo dar porque los ingresos no lo permitieron. Y antes de endeudarme por un viaje, yo prefiero no ir.

Así que cuando el 2016 estaba cerrando y mi media naranja y yo discutimos las cosas que queríamos hacer, pues el viaje a Disney volvió a salir a luz y dijimos “ahora sí se tiene que hacer”.

Cómo vamos planificando

Ok, lo primero que hicimos fue elegir una fecha y nos decidimos por comienzos de diciembre por 3 razones básicas:

  1. Es cuando Yass Jr. está de vacaciones.
  2. Al ser el final del año, nos da más tiempo de ahorrar: 12 meses en total.
  3. Cuando estuvimos el año pasado en Miami, uno de mis primos comentó que el mejor fin de semana para ir a Disney es el que estaba exactamente después del día de Acción de Gracias. Y es que en ese último fin de semana de Noviembre el país entero se moviliza para estar con su familia, por lo que el siguiente fin de semana nadie tiene plata para viajar, salir o gastar y, por lo tanto, Disney está prácticamente vacío.

Una vez definida la fecha, teníamos que darnos una muy buena idea de cuánto dinero necesitaríamos y para esto usamos la plataforma de Perfect Choice, que es la única que te permite elegir TODO. Es decir, no solo el boleto (que ciertamente es lo más caro), sino también las entradas a los parques, hoteles, renta de carro, etc. Esto es bien importante porque todo suma y uno de los errores más grandes es menospreciar o, como digo yo, ningunear ciertos gastos y solo pensar en lo grande.

Antiguamente, cuando viajaba a lugares desconocidos y que incluían varias cosas, lo que hacía era investigar por Google cada una de las cosas. Usaba Expedia para ver y cotizar los vuelos, Hotels.com para los hoteles, y luego cada uno de los sitios turísticos que quería visitar para darme una idea del valor de las entradas. Así lo hice mientras viví en Asia y cuando me di mi vueltecita por el sudeste asiático.

Pero incluso antes de eso y la maravilla de encontrar todo en Internet, cuando en el 2007 me fui a mochilear por Europa, recuerdo que compré uno de estos libros del Lonely Planet, llamado “Europe on  a Budget” (Europa bajo un presupuesto) en el que te decía qué lugares visitar y cuánto costaba. Supongo que desde aquel entonces ya me gustaba la planificación y todo el proceso de presupuestar cada cosa, jajaa.

Recuerdo también que en ese viaje tenía una agenda conmigo en la que iba anotando CADA UNO DE LOS GASTOS que iba haciendo, porque mi plan era poder compartir después con lujo de detalles cuánto había gastado en cada país y en qué. Nunca lo hice, pero al parecer quedó dentro de mí porque ahora después de cada viaje lo hago en mi blog ;).

Pero volviendo al tema, lo primero que debemos hacer antes de siquiera comenzar a planear es saber cuánto nos va a costar. A veces soñamos demasiado y subestimamos el costo de las cosas, por lo que es imprescindible darte la mejor idea posible, a eso subirle un 10% (porque siempre gastamos de más) y luego ver cuánto tiempo te tomará ahorrar ese monto para que podás ir.

Paso a paso

La maravilla de la época moderna en la que vivimos es que ahora todo lo podemos averiguar con un par de clics. En este viaje en particular habían muchas variables con las que podíamos jugar:

  • La cantidad de días a ir.
  • Las fechas en que vamos a ir.
  • El tipo de hotel en que nos vamos a quedar:
    • ¿Nos quedamos dentro del parque y no rentamos auto?
    • ¿Nos quedamos fuera del parque –que es más barato- pero rentamos auto?
    • ¿Cuál de estas dos opciones es más conveniente y barata?
  • ¿Cuántos días de parque vamos a hacer?
  • ¿A cuáles parques vamos a ir? (Porque los precios entre ellos sí varían)

Esta flexibilidad en el viaje tiene su lado positivo y negativo. Por un lado, evidentemente, podés elegir y ajustar tu viaje al presupuesto que tenés. Por otro, tantas variables pueden hacerte la vida más difícil porque hay muchas cosas con las que jugar.

Así que para llegar al viaje finalizado, al que ya en definitiva queremos hacer (que es éste de acá) nos tomamos varios días jugando con las variables. Probamos yéndonos en días diferentes, quedándonos en hoteles un poco más baratos o caros, rentando carro, etc., y como con cada movimiento esta plataforma me decía exactamente cuánto iba  gastar, pues me permitió escoger aquello con lo que me sentía cómoda.

Qué implica ahorrar

Ahora, una cosa es ya tener todo elegido y planificado y otra muy diferente –que de hecho es lo más difícil- es el ahorro diario, semanal y/o mensual que ello conlleva, sobretodo cuando hay otros viajes antes de éste.

Nuestra estrategia es sencilla: metemos desde enero en el presupuesto anual tanto éste como los otros viajes y vamos dedicando más dinero al viaje-meta más cercano. En nuestro caso, comenzamos echándola toda a Cuba, luego yo metí las patas con el viaje a México (jaja), ahorita el enfoque es mi viaje a Texas en Octubre para el Congreso Mundial de Finanzas Personales y luego ya los últimos 2 meses le echamos la vaca a Disney.

Sin embargo, esto no quiere decir que nos enfocamos solo en uno a la vez porque, de ser así, probablemente no llegaríamos a la meta. Echarle la vaca al viaje más cercano NO quiere decir descuidar los otros, más bien significa depositarle menos dinero, pero siempre algo.

A julio, por ejemplo, te puedo decir que ya hay $1,200.00 dólares ahorrados para esa meta. Y como el viaje a Texas no implica mucho gasto, nos da tiempo en estos últimos meses del año (que además es cuando más trabajo hay) de ahorrar para el resto.

¿La meta? Pagar siempre, siempre, los viajes con ahorros y no con deuda. Detesto la idea de irme de vacaciones por una semana y luego pasar 4-5-6 meses pagándolas. Estoy convencida que ese método ni siquiera te deja disfrutar a gusto mientras estás fuera ;).

Y bueno, como siempre digo, ahorrar ese dinero no cae del cielo. Implica restringirnos en otros gastos que para nosotros no son tan importantes –razón por la cual solo tenemos un mueble en el apartamento, jaja- para disfrutar con tranquilidad aquellas experiencias que sí nos traen felicidad. Básicamente, a lo muy millenial, le apostamos a los viajes y las experiencias.

Quiero cerrar este post animándote a que vos también viajés. De verdad que es la única salida de dinero que te deja más rico por dentro, con más cultura, conocimiento, vivencia y felicidad. Comenzar a llevar tu comida al trabajo, por ejemplo, en lugar de comprar o salir a comer diario podría ser un ahorro significativo que te permitiría, después de un año, hacerte un viajecito soñado.

¿Y vos? ¿Con qué viaje soñás? ¿Qué viajes han valido la pena? ¿Cómo planificás para tu viaje? ¿Pagás tus viajes con ahorro o con deuda?

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