La importancia del INSS facultativo cuando sos freelance

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Hace casi 2 años que regresé de tierras asiáticas y que trabajo por mi cuenta. No solo me encanta tener libertad de tiempo (algo de lo que muchos freelancers gozan), sino que esto de dedicarte a lo que amás, no tiene precio.

 

Sin embargo, como en todo lo demás, hay sus desventajas. Una de ellas es no contar con los beneficios (de ley y adicionales) ofrecidos por las empresas, por lo que te toca a vos pagar por ellos.

¿Cómo qué?

En las diferentes empresas que trabajé recibí distintos beneficios. Una de las mejores fue KODAK –en México- donde, además del salario, me daban el 10% en vales de despensa, combustible, un bono del 15% trimestral, un fondo de ahorro del 13% anual, seguro de gastos médicos mayores hasta por $1,000,000 de dólares y un seguro de vida. Bastante bueno, ¿no es así?

 

Confieso que en Nicaragua no recibí beneficios tan atractivos como ésos, sin embargo, hay algo importantísimo, pocas veces tomado en cuenta al trabajar en una empresa: tu INSS (Instituto Nicaragüense de Seguridad Social). Normalmente lo vemos solo como una deducción más –nada agradable- y no pensamos en las ventajas de contar con él. ¿Te enfermaste o accidentaste? Podés ir al hospital. ¿Llegó el momento de tu retiro? Ahí tenés un ingreso fijo mensual para sobrevivir.

 

Cuando trabajás por tu cuenta se convierten en obligaciones que quedan en tus manos. Sí, es cierto que muy probablemente vas a tener mayores ingresos, pero con esos ingresos te toca cubrir la totalidad de tu seguridad. Por esto se hace imprescindible que pagués el INSS facultativo.

 

Y eso, ¿qué es?

El INSS facultativo es lo que pagás al INSS por cuenta propia para estar asegurado o asegurada y equivale al 18.25% de tus ingresos. Lo vas a podés usar exactamente igual al que pagan en conjunto el empleado y el empleador cuando trabajás en una empresa. La única diferencia es que te toca correr con todo el gasto.

 

Por ese porcentaje, que de repente puede parecer algo alto, vas a tener la seguridad y tranquilidad de que si necesitás atención médica la vas a obtener gratuitamente. Recordá que no hay nada más importante que la salud, pues es lo que te va a permitir poder desarrollarte en el resto de áreas de tu vida. Así mismo, cuando llegue el momento de jubilarte, vas a contar con un ingreso mensual. No hay nada peor que estar viejo o vieja y no tener ni para comer.

 

Mi propia experiencia

Como soy fiel creyente que uno no puede predicar sin actuar, hace poco tomé la decisión de pagar el mío. Al comienzo pensé que no era necesario porque, si recordás, el año pasado compré un plan de ahorro para mi retiro (podés leerlo aquí) y dije “con esto es suficiente”. Pero leyendo e informándome más al respecto, descubrí que es necesario porque:

  1. Me sirve para enfermedades  y accidentes también, que de otra manera tendría que pagar de mi bolsa.
  2. Aun con un plan de ahorro para el retiro internacional, el del INSS me puede servir como una base para vivir y el otro como un complemento, o al contrario según tus posibilidades y planificación. Aquí de lo que se trata es de estar lo mejor equipado y listo posible para esa etapa de la vida en la que más vas a necesitar.

El caso es que me di una vuelta por el INSS para inscribirme y francamente quedé sorprendida de lo rápido y fácil que fue. Con tan solo entregar tu cédula, ellos ven el registro de cuántas semanas tenés trabajadas y cuál fue tu salario promedio de los últimos 3 meses. Resulta que como en Nicaragua solo trabajé dos años, tengo tan solo 106 semanas.. pero no importa, aún tengo bastante tiempo para llegar a las 750.

 

Después te ayudan a llenar un formulario súper simple de una hoja, que básicamente tiene tus datos: nombre (y el de tus padres), dirección, teléfono, a qué te dedicás y cuáles son los ingresos que recibís, pues en base a esto será el monto que pagués cada mes.

 

Según me explicaron, no te podés fijar un salario más alto que el promedio de los últimos 3 meses trabajados en una empresa y –evidentemente- no más bajo que el salario mínimo. A este monto, le sacan el 18.25% y éste será tu aporte cada mes.

 

Las facturas te llegan a la dirección que vos designés (así como la de cualquier otro servicio básico) una vez al mes y con eso pagás en el banco. Con la segunda factura pagada, podés ir al Hospital de tu preferencia a registrarte. ¡Listo! Así de sencillo es.

 

Me dijeron que el primer cobro me llegará entre el 15 y el 23 de Febrero, ya te estaré contando cómo me va con el pago y la inscripción en el Hospital.

 

Si sos freelance, trabajás por tu cuenta, o tenés tu propio negocio recordá que es imprescindible cuidar de vos mismo: de tu salud y de tu jubilación. Todos nos podemos enfermar, accidentar o quedar incapacitados en cualquier momento, y sin lugar a dudas, todos nos vamos a retirar. Si ya tomaste la decisión de que tus ingresos dependan de vos, entonces también tomá la decisión de cuidarte.

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