Estás seguro con tu seguro?

seguro

Vivimos con la creencia que “nada va a pasar”, que el accidente de carro es sólo para “los que toman cuando salen”, y que los terremotos sólo van a afectar a “los que viven sobre una falla sísmica”. Queridos lectores: la ley de Murphy nos dice que el día que se venció el seguro de inundación, viene un huracán y se nos lleva la casa.

A pesar de la importancia de estar asegurados, la mayoría de los nicaragüenses no compramos seguros… y generalmente, los pocos que SI compran, tienen los tipos y montos erróneos de cobertura de seguros. Sé que el tema de los seguros no es precisamente entretenido, pero no por ello deja de ser importante, así que seré breve, directa y concisa al explicarles lo más importante que deben saber al comprar un seguro.

1. Preocupate por lo grande, no por lo pequeño:

Aunque nos gustaría llevar una vida sin riesgos, los seguros son para protegernos contra pérdidas que pudieran ser catastróficas para nuestra billetera, no para hacer más suaves los golpes de la vida diaria. Qué quiero decir con esto? Que no desperdicien su dinero asegurando pequeñeces que no van a afectar significativamente sus finanzas, y que mejor se preocupen por asegurarse contra aquellas cosas que podrían dejarlos en la calle.

No es lo mismo el dinero que podemos gastar porque el paquete que enviamos por DHL se perdió, que el que podemos gastar por -Dios no lo quiera- una enfermedad grave.

Dicho esto, les dejo una lista de los seguros que valen la pena, y los que no:

seguros verde  

2. Comprá cobertura amplia

No cometan el error de comprar un seguro con cobertura demasiado limitada, porque sea más barato. Estas pólizas por lo general también tienen muchas restricciones y al final, no cubren lo que deberían, haciéndolos gastar más a ustedes.

De esta manera, aconsejo comprar seguros de cobertura amplia –no importa si es de vida, médico, de auto, casa, etc- en lugar de seguros más baratos que no van a poder aprovechar al momento de necesitarlos.

3. Siempre compará antes de comprar: Al igual que hacemos las mujeres cuando vamos a comprar un vestido para la boda de nuestra mejor amiga, hay que comparar entre las diferentes opciones que nos pueden ofrecer las aseguradoras. No nos  “vayamos de boca” con la primera opción, por querer salir del paso. Dada la alta suma de dinero que se paga por los seguros, más vale que ese monto esté bien invertido y que nos esté dando la cobertura que realmente necesitamos.

Está de más decir que (como en todo) las tarifas de algunas aseguradoras pueden ser del doble –y hasta del triple- de lo que cobran otras por la MISMA cobertura. Puede suceder también que  las aseguradoras que cobran tarifas altas no sean tan buenas cuando se trata de pagar reclamaciones. Así que hagan bien la tarea, investiguen, consideren si la empresa para la que trabajan les da algún tipo de seguro, y échenle números de cuánta cobertura necesitan y cuánto puedan pagar.

Recuerden que su presupuesto debe estar bien distribuido y los seguros no deben ser pequeños gastos –que terminan sumando mucho- sino una tranquilidad para nuestras vidas 🙂

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