¡Dejá de gastar y comenzá a ahorrar!

Dejar de comprar

Hace un par de meses, mi amiga Carolina me llamó, mientras yo estaba en el súper, para contarme que había decidido bajarle al plan de datos que tenía en su celular, pues se había dado cuenta que nunca se lo terminaba.

Resulta que en su casa y la oficina (donde pasa la mayor parte del tiempo) había wifi y, por lo tanto, el uso que hacía de su plan era mínimo. Encantada con la noticia, la felicité y luego le pregunté: “¿Qué pensás hacer con ese dinero ahora?”

Su primera respuesta fue comprar pinturas de uña, algo en lo que ella gastaba mucho (demasiado) cada mes; pero después de una algo-seria-conversación, acordamos que invertir en un seguro médico internacional era más importante en este momento de su vida.

Uno de los principales cambios que las personas esperan hacer en sus vidas cada lunes es gastar menos y ahorrar más. Es mucho más fácil decirlo que hacerlo pero, a pesar de que hay aplicaciones y herramientas en las que te podés apoyar, el ingrediente principal es tu fuerza de voluntad.

Ahorrar dinero no solo es una meta, sino un cambio en tu estilo de vida. De hecho, se trata de formar un buen hábito y dejar uno malo. No es algo que sucederá de la noche a la mañana (para eso no hay pastillitas mágicas), sino algo en lo que tenés que trabajar constantemente y estar clara o claro que habrán caídas.

El mejor enfoque para pasar de derrochador a ahorrador es hacerlo progresivamente, de la manera más suave posible.

Si estás gastando mucho, lo más probable es que estás comprando más de lo que necesitás. Es algo que le pasa a la mayoría de las personas. No tenías ninguna intención de comprar ese nuevo aparato, realmente no lo necesitás ni lo querés, pero en un momento impulsivo, lo tomaste -probablemente porque estaba en descuento-. Y es que no solemos pensar muy bien, cuando vemos un trato demasiado bueno para ser verdad.

Detené a tu cerebro

Ya muchos conocen la famosa pregunta de “¿Lo quiero o lo necesito?” y ciertamente es una excelente herramienta para comprar inteligentemente. Pero en este caso lo que necesitás es detener a tu cerebro antes de que actué.

Para esto, te propongo hacer tres listas:

  • Lista de lo que necesito: Escribí cosas que realmente necesitás y que comprarás sí o sí.
  • Lista de lo que quiero: Escribí cosas que querés y que comprarás si ahorrás dinero para hacerlo.
  • Lista de lo que deseo: Escribí cosas que te gustaría tener, pero que sabés no podés pagar y, por tanto, no comprarás.

¿Y ahora qué? Pues bien, la dinámica es sencilla: no comprás nada de tu lista de deseos hasta que tu lista de lo que querés esté tachada; y no comprás nada de tu lista de lo que querés hasta que tu lista de necesidades esté tachada ;).

Gastar y ahorrar al mismo tiempo

¿Te has puesto a pensar cuánto dinero tendrías si cada vez que gastaras algo, ahorraras también? Probablemente tendrías mucho, ¿no es así?

Aunque en definitiva no podemos vivir una vida de solo ahorro, nos hemos acostumbrado demasiado a una vida de solo gastos, y es que ciertamente gastar es más rico que ahorrar… al menos a simple vista. Pero una vez que le encontrás el gusto y la satisfacción a ver tus metas cumplidas (porque cada una de esas metas implica dinero), te das cuenta que el ahorro es mucho más satisfactorio a largo plazo.

Por eso te quiero proponer lo siguiente. Cada vez que vayás a comprarte algo que no sea de primera necesidad, ahorrá adicionalmente, el 10% de ese gasto. Por ejemplo, si te vas a ir de compras por las nuevas tiendas de Galerías y decidís que te querés comprar una camisa de C$1,000.00, automáticamente enviá también C$100.00 a una cuenta de ahorro que tengás disponible SOLO para el ahorro.

Con esta dinámica no solo lograrás ahorrar, sino que te la pensarás más cada vez que vayás a gastar porque te costará un 10% adicional.

Te aseguro que a medida que esa cuenta de ahorro vaya creciendo, se te irá haciendo más fácil destinar más dinero al ahorro y menos al gasto: lo he visto docenas de veces ya. Finalmente, antes de hacer cualquier compra, preguntate si no hay nada más importante que podrías estar haciendo con ese dinero y que te traerá una felicidad más duradera.

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