Cómo criar hijos emprendedores

Emprender es algo con lo que adultos de todas las edades soñamos. Aquella libertad de horario (que, en realidad, no siempre es así), ser tu propio jefe (en verdad cada cliente se convierte en tu jefe) y hacer algo que te apasiona y te hace feliz suena como la fórmula perfecta. Sin embargo son pocas las personas que se animan a tomar el riesgo de lanzarse por un negocio y de las que sí se lanzan, son aun menores aquellas que sobreviven a lo largo del tiempo.

Aunque yo aun no tengo hijos, escuchando a mis amigas, amigos y familiares platicar en diferentes reuniones, he llegado a notar que esa libertad que desean para ellos mismos, la desean doblemente para sus retoños. ¿Acaso no queremos lo mejor para ellos?

Pero, ¿cómo hacemos para criar hijos emprendedores? Y, ¿es que realmente se puede hacer eso? Personalmente creo que no podemos programar a alguien para lanzarse por el mundo de los negocios, pero sí podemos impulsar y desarrollar ciertas actitudes en ellos que, si llegasen a decidir emprender, ciertamente les facilitaría la vida.

Como dije antes, no considero que hay un solo camino a tomar, ni creo que éstas sean las únicas habilidades necesarias para emprender, pero me parece que son indispensables en cualquier persona que quiera lanzar un negocio.

Empatía:  Hablales y explicales sobre lo que está sucediendo en el mundo y dejá que sus ideas fluyan en cuanto a cómo podría ayudar. Por más loco que dichas ideas parezcan, es vital escucharlos para que puedan seguir adelante. Si en alguna idea necesitan de tu apoyo con materiales o tiempo, ¡brindaselos! Dejarás florecer su imaginación y esto se podría traducir en el futuro en grandes ideas de negocios que ayudan a los demás.

Optimismo: Para que alguien haga algo bueno y nuevo para el mundo y el resto de personas, estoy convencida que debe ser optimista y creer en los demás. Dicen que el optimismo es aprendido, así que la mejor manera de enseñarles es que vos a tu vez los seás.

También es necesario que en el proceso aprendan que los fracasos son temporales, simples tropiezos y que no te definen. Así que enseñales que cuando tengan un tropiezo lo vean con ojos optimistas para encontrar nuevas oportunidades y soluciones.

Riesgo: Todos tenemos miedo ante algo, algunos a muchas cosas. Una de las principales razones por la que muchos no emprenden es el miedo. Frases como “No dejés tu trabajo aunque no te guste”, “Tenés que vivir de algo” “¿Y si no te va bien en el negocio?” no nos dejan lanzarnos. Así que dejale saber a tu hijo/hija que está bien asumir riesgos y lográ que se sienta lo suficiente cómodo para tomarlos aun cuando no esté seguro del resultado. Solo así se podrá lanzar cuando una idea de negocio llegue a su mente.

Confianza:  Aunque parte de los fracasos se producen por no asumir riesgos, también es cierto que a muchos les falta confianza en ellos mismo para tomarse esos riesgos. Para lograr que tus hijos e hijas sean seguros de ellos mismos, éstos necesitan libertad para ponerse a prueba a ellos mismos.

Para esto les podés ir dando pequeñas tareas y responsabilidades al comienzo e ir avanzando en la complejidad después, y mientas ellos sientan que se van superando porque van haciendo más cosas, irán ganando en confianza y seguridad.

Curiosidad y Creatividad: Los niños y niñas son curiosos por naturaleza. Muchas veces somos los adultos quienes matamos esa creatividad y curiosidad sin darnos cuenta. Pero ser curioso sobre cómo funciona el mundo suele fomentar nuevas ideas de cómo mejorarlo. Los emprendedores suelen ser personas que están siempre curioseando y aprendiendo de todo.

Para fomentarlo en tus hijos e hijas, impulsalos a preguntar, conocer, probar diferentes cosas, leer, visitar museos y hasta dejalos jugar con cosas diferentes. Aunque no siempre es fácil en este mundo tecnológico de ahora, tratá de no dejarlo con una computadora o celular todo el tiempo para que también desarrolle otras habilidades e inspiraciones.

Resiliencia: Esto en realidad es básico para todos. La resiliencia es la capacidad que tenemos para adaptarnos a situaciones adversas y creeme que uno de los ambientes donde mayores adversidades vas a encontrar es en el emprendimiento. Van a haber mil momentos diferentes en que querrás tirar la toalla y si esperás que tu hijo prosiga con su negocio, es vital que aprendan desde pequeños a tener, como se dice, la piel gruesa.

Ayudalos a entender sus sentimientos negativos y frustraciones e impulsalos a seguir adelante en los momentos en que dejar las cosas parezca la salida más fácil.

A veces estamos súper enfocados en el aprendizaje formal que podrían dejar las escuelas y otros cursos y, aunque ciertamente es importante, no es lo único que tus retoños van a necesitar. Que aprendan de finanzas personales, por ejemplo, y otras habilidades –como las mencionadas arriba- lo prepararán mucho mejor para la vida.

¿Y vos? ¿Qué le enseñás a tus hijos e hijas más allá de la escuela? ¿Te gustaría tener un emprendedor o emprendedora? ¿Cuáles de esas habilidades les están inculcando ya? ¿Qué otras podrías recomendar para el resto de padres y madres de familiar?

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