Correr en GDL vs Managua: ¡Gran diferencia!

El siguiente post es presentado por IEEPP

Hace una semana que estoy en mi segunda patria: ¡México! Y no es mi segunda patria porque haya nacido aquí, no, yo soy 100% nica, sino porque estudié y trabajé en Guadalajara, por lo que una buena parte de mi vida la dejé aquí.

Si esta es noticia nueva para vos quiere decir que aun no me seguís en Instagram (@elamvela), donde he estado publicando muchas fotos y videos de mi visita por acá. Y es que a finales del 2008 decidí regresar a Nicaragua, tras haber trabajado en dos súper empresas, y la última vez que estuve por aquí fue en el 2010. Así que sí: ¡tenía muchísimo tiempo sin venir! Y así de grandes eran mis ganas de volver a ver esta maravillosa ciudad y de platicar con mis amigos de la U. Pero de eso te voy a contar en un post la próxima semana.

Hoy quiero contarte sobre algo diferente que, aunque quizá no está directamente relacionado a las finanzas personales, sí se ha convertido en una parte importante de mi vida. Resulta que a mí me gusta hacer ejercicio. Soy de las que va al gym todos los santos días y, para que no vaya, tiene que haber una razón súper poderosa. Cuando no puedo ir o estoy fuera de la ciudad o del país, intento al menos ir a correr.

Mi estadía en Guadalajara y Ciudad de México no ha sido la excepción. Con todo lo que he pasado comiendo -¡y de verdad que han sido enormes cantidades de tacos!-, lo menos que puedo hacer para intentar mantener el balance es correr unos cuantos kilómetros cada día.

Y desde el primer día me di cuenta que había una diferencia gigante entre correr en estas tierras aztecas y aquellas de lagos y volcanes: la seguridad. ¿Te asombra leer esto? Sé que muchos vemos México como un país súper inseguro, probablemente por las noticias de narcos, drogas y secuestros que llegan. Pero México es mucho más que eso y tanto en estos días, como en los años que viví aquí, yo me he sentido súper segura. Mucho más que las experiencias que he tenido corriendo en Nicaragua.

Lo admito, allá no soy de salir a la calle a correr y, en todo caso, corro en el gimnasio. Pero justamente este 1ro de enero me desperté temprano (sí, aun después de la desvelada del 31) en Granada y salí a correr. Debo confesar que odié la experiencia. Entre que las calles son angostas para caminar/correr, los carros no tienen problema en pasarte llevando si te querés cruzar y la cantidad de hombres que te ven, chiflan y acosan, es imposible disfrutar una corrida.

Estos días acá los he disfrutado enormemente. La gente que va manejando es súper cortés y siempre te dan preferencia para que vos pasés, no intentan atropellarte como en Nicaragua. Y, aunque sí hay hombres en las calles, no me pasó NI UNA SOLA VEZ que alguno me quedara viendo o me dijera algo: CERO. Es más, a lo sumo, una que otra persona te dice “buenos días”.

Sé que hay varios grupos de corredores en Managua sobretodo y que eligen correr de madrugada tanto por el tiempo -¡hay que trabajar!-, tanto como por la seguridad (casi no hay carros a esa hora). Pero aún así, ha habido una buena cantidad de accidentes e, incluso, noticias de corredores que han muerto en la carretera porque alguien en un carro venía tomado y se lo pasó llevando.

Si a esto le sumamos la alarmante cantidad de accidentes de tránsito  -y muertes por dichos accidentes- que tenemos día a día, realmente debemos comenzar a preocuparnos y a OCUPARNOS del problema: cada quien desde donde le corresponde.  Por cierto, que el IEEPP tiene una campaña llamada “Que te cuesta”, en la que promueven la educación vial y, para los que andamos manejando día a día, aquí pueden descargar GRATIS la lista de multas para que NO cometan infracciones. Cada uno de nosotros tiene algo de qué ocuparse.

Así que acá te van algunas medidas de seguridad para cuando agarrés tus tenis y salgás a correr, o tu bicicleta para salir a andar:

Escogé tu ruta: Especialmente si vas a correr solo o sola, es importante que tracés tu ruta y preferiblemente que ésta sea en un lugar concurrido e iluminado. Además, hay que correr o andar en bici en sentido contrario de los carros, así los ves venir de frente, y avisar a alguien en tu casa o algún amigo/familiar por qué lugares vas a andar y a qué hora planeás regresar.

Variá tu ruta: Muchos grupos de corredores usan esta técnica, más que como medida de seguridad, para hacer diferentes distancias y tener diferentes esfuerzos. Pero más allá de eso, tener rutas más aleatorias te hace un objetivo menos vulnerable. Si no podés cambiar los tiempos (por ejemplo, correr a veces de mañana y otras de tarde), al menos tomá distintas rutas para no ser predecible.

Que la gente te vea: No importa la hora o el lugar donde salgás a correr, siempre es bueno hacerte notar y esto lo lográs con ropa que tenga reflejantes (como algunas líneas fosforescentes o ropa neón), o usando accesorios que reflejen la luz, de esta manera te asegurás que los carros que van pasando te vean bien y desde una buena distancia.

Mantenete alerta: Sé lo cómodo y rico que es andar con audífonos mientras corrés. Admito que yo aprovecho para escuchar algunos podcasts que me gustan y así siento que mato 2 pájaros de un tiro, pero la realidad es que al andar en la calle, éstos limitan tu capacidad para saber lo que está pasando a tu alrededor, como el sonido de los carros, otras personas o animales.

Si de plano necesitás tu musiquita para correr, intentá usar solamente un audífono y/o tener el volumen bajo para no aislarte y que podás escuchar lo que sucede a tu alrededor.

Corré con alguien: Sé que no siempre se puede, pero es mucho menos probable que haya un asalto o robo si venís con alguien, o 2 o 3 ;). Si no se puede y tenés un perro, esto también te podría ayudar. Y si no tenés perro, aunque suene extremo, pero el gas pimienta no está de más.

Aprendé a compartir la calle: Sé que en Nicaragua las rutas que tenemos para correr son limitadas y la mayoría de corredores optan por las carreteras abiertas. Lastimosamente, a diferencia de otros países, los conductores nos comportamos como que nosotros tenemos la preferencia, cuando deberían ser los transeúntes, por lo que nunca está de más practicar cierta educación vial, como:

  • Usar una lámpara LED de cabeza y correr frente al tráfico.
  • Usar las señales de mano de los ciclistas para mostrar cuándo y dónde está girando.
  • Mirar a ambos lados antes de cruzar una calle.
  • Usar cruces de calle en lugar de caminar por el medio.
  • Siempre, siempre ceder el paso a los carros cuando tu seguridad está en juego, incluso si tenés el derecho de paso.

Y, bueno, aunque a mí me ha ido súper bien corriendo aquí y me he sentido increíblemente segura, no puedo dejar pasar una pequeña anécdota del primer día. Resulta que me dije “voy a correr unos 5K rapidito para medio mantenerme activa” y salí del apartamento de mi amiga, donde me estoy quedando.

En mis cuentas, solamente hice un giro y regresé exactamente al mismo punto para seguir… hasta que, de repente, me encuentro en un cruce que dice “Av. Tepeyac” y “Av. Niño Obrero” y en ese preciso instante me di cuenta que estaba PER-DI-DA.

Y es que aunque sí tengo varios años de no vivir aquí y no me sé las calles de memoria como antes, sí pude reconocer que esas dos avenidas en particular estaban algo lejos de donde yo se suponía que debería estar. Hice lo que cualquier persona haría: le comencé a preguntar a las personas a mi alrededor cómo podría llegar a la calle que quería.

Lo que sucedió me parecía algo como de una dimensión desconocida. Cada persona me decía algo diferente: doble a la derecha, gire a la izquierda, vaya pa´lante, échese pa´trás… y después de 5 personas con 5 direcciones distintas me comencé a frustrar y a pensar que quizá sí estaba en problemas.

El asunto es que yo me fui sin celular, por lo que no podía ni llamar a mi amiga, ni buscar la dirección, ni nada. Y lo que esto me enseñó es que, en la medida de lo posible, es mejor llevar el celular para poderse conectar y seguir una ruta. ¡Bendito sea el Waze que te puede llevar donde sea en caso que te perdás! De nuevo, sé que esto me pasó en un país en el que no vivo, pero ¿quién quita y te pasa a vos en tu propio país y ciudad?  Así que por ahí te dejo ese último tip ;).

Me despido lista para hacer mi corrida de hoy, mañana y pasado porque para mí, correr (o cualquier tipo de ejercicio, en realidad) es parte de mi vida, algo que disfruto hacer, no algo que me veo obligada a realizar. Ejercitarte es, de verdad, una inversión a corto y largo plazo porque los resultados los comenzás a disfrutar dese el primer día.

Si vos sos de las personas que aun vive en el sedentarismo y no se ha animado a hacer ejercicio, quiero decirte que hay muchísima oferta en el país y si nada te convence o no querés gastar, solo necesitás un par de tenis para salir a correr. Hacerlo con seguridad es totalmente factible si te preparás de antemano y permanecés presente durante tu corrida.

¿Y vos? ¿Hacés ejercicio? ¿Salís a correr? ¿Qué experiencia has tenido corriendo por las calles de nuestras ciudades? ¿Qué otras medidas de seguridad podrías compartir?

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